/ sábado 6 de febrero de 2021

Héctor Fix Zamudio

Con el fallecimiento del Doctor Héctor Fix Zamudio se ha ido el brillante constitucionalista de México; autor de más de 20 libros y de 250 artículos; reconocido en el mundo por su pensamiento humanista. En México fue el gran impulsor de los derechos humanos, concretados en instituciones como la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

En las aulas de la Facultad de Derecho de la UNAM y en su cubículo del Instituto de Investigaciones Jurídicas se siente un gran vacío. Su cátedra plena de sabiduría dejó generaciones de abogados conocedores del derecho e inquietos por la suerte de su patria. El Doctor Fix Zamudio fue en realidad un maestro, formador de profesionistas seguidores de sus pasos.

Jamás vi en él algún gesto de cansancio ante sus alumnos. Los atendía en la misma aula inmediatamente después de su clase o les daba cita en su cubículo del Instituto de Investigaciones Jurídicas. Daba satisfacción a sus preguntas, les recomendaba alguna lectura relacionada con su inquietud; jamás dejó sin respuesta una pregunta.

Nunca tire el trabajo que lleva hecho, un día me aconsejó, esas hojas escritas le van a servir, lo que ahí dice en otro momento le va a ser útil. Le parece difícil lo que está haciendo, si todos los días avanza tres o cinco cuartillas pronto se dará cuenta de que ya va acabando. En esas cuartillas ponga todo su interés, que parezca que es lo más importante que tiene que hacer, pronto encontrará su trabajo avanzado y lo releerá y le dará gusto.

El Maestro Fix Zamudio no sólo buscó tener más conocimientos, siempre buscó desinteresadamente la verdad. Sirvió a los estudiantes de licenciatura y de posgrado sin esperar nada a cambio. No hace mucho me dijo: “Me pregunta usted qué hacer en medio de la crisis; siga escribiendo y hablando apegado a sus convicciones”. Jamás lo vi triste, siempre amablemente alegre.

Murió el miércoles 27 de enero cuando empezaba a alumbrar el lucero de la mañana. Una historia cargada de haberes y de razones: fue el impulsor del ombudsman en México, el impulsor del Consejo de la Judicatura Federal, el impulsor de la Escuela Judicial Federal, Investigador Emérito de la UNAM, presidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional, Premio Nacional de Ciencias y Artes 1982, premio UNESCO 1986, premio Universidad Nacional de México 1991; Medalla Belisario Domínguez 2002.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

Con el fallecimiento del Doctor Héctor Fix Zamudio se ha ido el brillante constitucionalista de México; autor de más de 20 libros y de 250 artículos; reconocido en el mundo por su pensamiento humanista. En México fue el gran impulsor de los derechos humanos, concretados en instituciones como la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

En las aulas de la Facultad de Derecho de la UNAM y en su cubículo del Instituto de Investigaciones Jurídicas se siente un gran vacío. Su cátedra plena de sabiduría dejó generaciones de abogados conocedores del derecho e inquietos por la suerte de su patria. El Doctor Fix Zamudio fue en realidad un maestro, formador de profesionistas seguidores de sus pasos.

Jamás vi en él algún gesto de cansancio ante sus alumnos. Los atendía en la misma aula inmediatamente después de su clase o les daba cita en su cubículo del Instituto de Investigaciones Jurídicas. Daba satisfacción a sus preguntas, les recomendaba alguna lectura relacionada con su inquietud; jamás dejó sin respuesta una pregunta.

Nunca tire el trabajo que lleva hecho, un día me aconsejó, esas hojas escritas le van a servir, lo que ahí dice en otro momento le va a ser útil. Le parece difícil lo que está haciendo, si todos los días avanza tres o cinco cuartillas pronto se dará cuenta de que ya va acabando. En esas cuartillas ponga todo su interés, que parezca que es lo más importante que tiene que hacer, pronto encontrará su trabajo avanzado y lo releerá y le dará gusto.

El Maestro Fix Zamudio no sólo buscó tener más conocimientos, siempre buscó desinteresadamente la verdad. Sirvió a los estudiantes de licenciatura y de posgrado sin esperar nada a cambio. No hace mucho me dijo: “Me pregunta usted qué hacer en medio de la crisis; siga escribiendo y hablando apegado a sus convicciones”. Jamás lo vi triste, siempre amablemente alegre.

Murió el miércoles 27 de enero cuando empezaba a alumbrar el lucero de la mañana. Una historia cargada de haberes y de razones: fue el impulsor del ombudsman en México, el impulsor del Consejo de la Judicatura Federal, el impulsor de la Escuela Judicial Federal, Investigador Emérito de la UNAM, presidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional, Premio Nacional de Ciencias y Artes 1982, premio UNESCO 1986, premio Universidad Nacional de México 1991; Medalla Belisario Domínguez 2002.

josedavalosmorales@yahoo.com.mx

ÚLTIMASCOLUMNAS