/ martes 6 de octubre de 2020

Contrapesos y su valor en la democracia

En una sociedad democrática las relaciones cotidianas deben estar basadas en el reconocimiento a la diferencia, a las instituciones, a los contrapesos políticos que sirven para generar la confianza, transparencia y el valor de una verdadera democracia. Este reconocimiento puede ser entendido como el principio que reivindica las diferencias propias a condición de reconocer, respetar y defender las identidades ajenas. En este sentido, cuando se da el reconocimiento a la diferencia se están sentando las bases para ésta pueda florecer y generar una sociedad en donde las leyes se cumplan para garantizar una democracia plural.

Para que México tenga una democracia “fuerte” los retos que debe enfrentar son; La construcción de acuerdos entre los tres poderes de la unión, las exigencias de los ciudadanos para que las autoridades tengan un comportamiento democrático, que exista respeto a la libertad de expresión y la disidencia. Las razones que explican esta necesidad urgente son muchas, pero la principal se debe a la falta de confianza hacia el gobierno federal, por sus políticas económicas sin consistencia y repletos de ataques, tanto verbales como políticos, a la negativa de inversión privada. Los actos hostiles más notorios, y donde estadísticamente comenzó el declive económico, fue la cancelación del proyecto del NAIM; la política fallida en materia de salud y ahora la evidente intervención ilegal y deshonesta en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Si en una sociedad se niega el reconocimiento a la diferencia y los grupos sociales le muestra un individuo oa un grupo social un cuadro limitativo, degradante o despreciable de sí mismo, es seguro que las relaciones sociales no se llevarán en un clima de respeto a la diversidad cultural; por el contrario, se generarán fenómenos como la discriminación que llevan, entre otros factores, a que las leyes se usen discrecionalmente: a favor de unos y en contra de otros. En este tipo de contextos los grupos minoritarios no tienen esperanza de crecer y fortalecerse, y sí muchas probabilidades de ser excluidos.

Así pues, arribamos a un 2021 con retos muy importantes ante la difícil situación que enfrentamos a los mexicanos. El gobierno del presidente de Andrés Manuel López Obrador debe decidir si continúa en su claro proceso regresivo e inquietante o da paso a fortalecer la economía, la salud, la seguridad y la defensa del Estado Democrático. Los mexicanos transitamos ya por un desarrollo de la cultura democrática nuestros y estoy cierto sabremos defender derechos y exigir la responsabilidad de nuestros gobernantes. Al tiempo.


En una sociedad democrática las relaciones cotidianas deben estar basadas en el reconocimiento a la diferencia, a las instituciones, a los contrapesos políticos que sirven para generar la confianza, transparencia y el valor de una verdadera democracia. Este reconocimiento puede ser entendido como el principio que reivindica las diferencias propias a condición de reconocer, respetar y defender las identidades ajenas. En este sentido, cuando se da el reconocimiento a la diferencia se están sentando las bases para ésta pueda florecer y generar una sociedad en donde las leyes se cumplan para garantizar una democracia plural.

Para que México tenga una democracia “fuerte” los retos que debe enfrentar son; La construcción de acuerdos entre los tres poderes de la unión, las exigencias de los ciudadanos para que las autoridades tengan un comportamiento democrático, que exista respeto a la libertad de expresión y la disidencia. Las razones que explican esta necesidad urgente son muchas, pero la principal se debe a la falta de confianza hacia el gobierno federal, por sus políticas económicas sin consistencia y repletos de ataques, tanto verbales como políticos, a la negativa de inversión privada. Los actos hostiles más notorios, y donde estadísticamente comenzó el declive económico, fue la cancelación del proyecto del NAIM; la política fallida en materia de salud y ahora la evidente intervención ilegal y deshonesta en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Si en una sociedad se niega el reconocimiento a la diferencia y los grupos sociales le muestra un individuo oa un grupo social un cuadro limitativo, degradante o despreciable de sí mismo, es seguro que las relaciones sociales no se llevarán en un clima de respeto a la diversidad cultural; por el contrario, se generarán fenómenos como la discriminación que llevan, entre otros factores, a que las leyes se usen discrecionalmente: a favor de unos y en contra de otros. En este tipo de contextos los grupos minoritarios no tienen esperanza de crecer y fortalecerse, y sí muchas probabilidades de ser excluidos.

Así pues, arribamos a un 2021 con retos muy importantes ante la difícil situación que enfrentamos a los mexicanos. El gobierno del presidente de Andrés Manuel López Obrador debe decidir si continúa en su claro proceso regresivo e inquietante o da paso a fortalecer la economía, la salud, la seguridad y la defensa del Estado Democrático. Los mexicanos transitamos ya por un desarrollo de la cultura democrática nuestros y estoy cierto sabremos defender derechos y exigir la responsabilidad de nuestros gobernantes. Al tiempo.


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