/ viernes 4 de junio de 2021

Maestro y guerrillero Lucio Cabañas ¿Asesinato o suicidio?

Abatido por el Ejército, su cadáver permaneció -según versión de Andrés Bustos Fuentes, corresponsal de LA PRENSA- desnudo en la plancha de la sala de sanidad del 27 Batallón de Infantería, perteneciente a la XXVII Zona Militar

¿ASESINATO O SUICIDIO?

Morir en combate; para vivir siempre

Abatido por el Ejército, su cadáver permaneció -según versión de Andrés Bustos Fuentes, corresponsal de LA PRENSA- desnudo en la plancha de la sala de sanidad del 27 Batallón de Infantería, perteneciente a la XXVII Zona Militar

Durante los últimos meses de su vida, Lucio Cabañas tuvo que sobrevivir con la única premisa posible: huir, huir de los elementos del Ejército y de los agentes policiacos que lo perseguían a lo largo de toda la Sierra de Guerrero.

Persecución sin tregua e incansable que se extendió e intensificó particularmente donde Lucio había fincado su centro de operaciones. Tanto en Yerba Santa, Santa Rosa, El Camarón, como en Tepetixtla, Agua Fría y El Otatal sus perseguidores ejercieron una férrea búsqueda que culminó con la muerte del guerrillero, a quien acusaban de secuestros, homicidios y robos.

Pero cómo no, si para cambiar la situación del pueblo era preciso ejercer acción, aunque la ruta no fuera del todo la más aceptada, no sólo por las autoridades -acostumbradas a tener al pueblo a raya-, sino por algunos de sus allegados; no al menos de acuerdo con la idea del camino de las armas.

A Lucio lo seguían paso a paso, incluso, la zona donde se había fraguado el secuestro del senador Rubén Figueroa el 30 de mayo de 1974 era fuertemente vigilada y, de acuerdo con la versión de Alberto Viniegra Carrera en su declaración para LA PRENSA tras la caída del guerrillero, refirió que “la lucha fue feroz” entre los bandoleros y el Ejército.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

VIDA DE UN MAESTRO

Casi la totalidad de las fuentes que han indagado en la biografía del maestro Lucio Cabañas Barrientos coinciden en que su nacimiento acontece en medio del furor de las armas y la búsqueda de la justicia en el estado de Guerrero de mediados del siglo xx.

Se ha dicho que su familia dató la fecha de su nacimiento el 15 de diciembre de 1936. Sus padres, Rafaela G. Barrientos y Cesáreo Cabañas, radicaban en la comunidad de El Porvenir en condiciones de austeridad.

También es verdad que la vida de Lucio y sus hermanos fue de constantes tribulaciones debido a las rupturas y reconciliaciones de sus padres. Transcurren sus años en ires y venires de una casa a otra, hasta que a los 17 años se marchó a estudiar a Tixtla, Guerrero, donde finalmente terminó sus estudios en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa; allí cursó la secundaria y la educación Normal hasta recibirse como maestro a los 27 años.Durante todo el periodo que fue estudiante, destacó al ser un líder nato, así como buen orador, lo cual lo llevó a ser secretario general de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas (FECS).

Justamente, durante esos años se recrudece la violencia. Lucio comienza a manifestarse y a ser conocido, ya que está constantemente al tanto y participa y se expresa.

A partir de entonces comienza a tomar fuerza y a participar con mayor constancia en cada acto y a conocer y hacer del conocimiento de los campesinos la situación en la cual eran sometidos; por lo tanto, se gana el reconocimiento de muchos, pero también la inquina de otros.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

MUERTE DE UN GUERRILLERO

Finalmente llegó la trágica hora; la madrugada del 2 de diciembre de 1974, las tropas de las Fuerzas de Tarea -comandadas por el general brigadier Jesús Gómez Ruiz- se acercaron a la zona de enfrentamiento, es decir, a la región de El Otatal, municipio de Tecpan de Galeana, en el estado de Guerrero.

De acuerdo con una versión, entre 200 y 300 soldados fueron guiados por el comisario ejidal del poblado El Guayabillo, Gilberto Ramos. Según consta en el parte militar sobre el enfrentamiento contra los brigadistas -el cual elaboró el general Eliseo Jiménez Ruiz, comandante de la vigésimo séptima zona militar-, a las 8:15 horas las columnas militares de Ángel Lazo de la Vega Corona ya habían formado el cerco definitivo para impedir que Lucio lograra escapar. Y tan solo veinticinco minutos después, los guerrilleros, al detectar la presencia del ejército rodeandolos, abrieron fuego.

Lucio y sus hombres descubrieron entre la maleza a la tropa, que se ubicaba a unos 30 metros de donde ellos estaban, aproximadamente; entonces, comenzó el tiroteo. Ráfagas de todas las armas posibles e impensables rompieron el silencio de la selva cafetalera de El Otatal, como si cayera un aguacero de plomo.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

Durante media hora sin que el mínimo silencio se precipitara, se prolongó la refriega, al cabo de la cual del bando guerrillero cayeron los primeros dos muertos; en tanto que, del lado de los militares, el mismo número fue alcanzado por los tiros.

Sin salida ya, Lucio Cabañas Barrientos murió en ese enfrentamiento, a causa de sus heridas mortales. Lo cierto es que circularon dos versiones sobre la caída del líder. La primera refiere que fue ultimado por las balas de los militares, como era de suponerse; y la segunda, más dramática, cuenta que él mismo se disparó para no ser capturado con vida.

La última versión se recuperó a través de una misiva enviada el 6 de febrero de 1975 por el soldado Benito Tafoya Barrón -presente durante ese último enfrentamiento contra los brigadistas-, dirigida a sus hermanos a quienes les narra lo que aconteció con Lucio Cabañas, quien -cuenta- únicamente estaba herido y gritó: “¡Hasta que se les hizo! Pero les aseguro que no les voy a dar el gusto de que me maten ustedes”, y él mismo se mató. Pero el capitán Pedro Bravo Torres fue quien le dio el tiro de gracia, cuenta la versión oficial, ya que el capitán Bravo Torres informó por la radio militar aquel 2 de diciembre que había matado al maestro y guerrillero Lucio Cabañas.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DATOS

9:07 HORAS, SEGÚN quedó asentado en la actuación, se produjo el enfrentamiento en el que resultó muerto el guerrillero.

Murió al recibir tres balazos: uno en el maxilar derecho, otro a la altura de la línea axilar posterior y otro en la región dorsal; los tres balazos fueron mortales.

Se pensó en aquel entonces que, con la muerte de Lucio Cabañas, sumada a la de Genaro Vázquez Rojas -ocurrida en el 1972- la guerrilla quedaría descabezada.

HÉROE DE LEYENDA

El fin de la esperanza sin Lucio...

La guerrilla de Lucio Cabañas Barrientos, de acuerdo con el escritor Carlos Montemayor, nació como una forma de autodefensa que aun hoy perdura en el estado de Guerrero

El 3 de diciembre de 1974, el licenciado Raúl Fabián Galindo, agente del Ministerio Público del distrito judicial de Tecpan así como su auxiliar con sede en esa ciudad, licenciado Raúl Orbe Galeana, levantaron las actuaciones por instrucciones del procurador de Justicia del Estado, licenciado Francisco Román Román. Al parecer las diligencias en torno a la muerte del maestro no se tomaron a la ligera y lo más probable quizá fue el deseo y la intención de cuanto antes cerrar el caso.

De tal modo, consta que en el paraje denominado El Otatal, jurisdicción de Los Corales, municipio de Tecpan, la mañana del 2 de diciembre de 1974, a las a las 9:07 horas -según quedó asentado en la actuación-, se había producido el enfrentamiento en el que cual habría resultado muerto Lucio Cabañas Barrientos, quien presentaba evidencia de haber recibido tres impactos de bala.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

Asimismo, se determinó que, por parte de los guerrilleros, al menos diez de sus acompañantes también habrían perecido en el encuentro; mientras que del lado del Ejército, tan solo dos soldados causaron baja y cinco más resultaron heridos.

Así también lo informó la Secretaría de la Defensa Nacional el mismo día del evento a través de un boletín de prensa, en el cual se informaba sobre el encuentro de soldados de la Zona Militar “con el grupo delictivo del secuestrador y asaltante Lucio Cabañas Barrientos, en el que este resultó muerto en compañía de otros diez maleantes que lo acompañaban”.

En dicho comunicado, es evidente el desprestigio con el cual señalaban al maestro Lucio Cabañas, a quien consideraban más un delincuente que un guerrillero que luchó por su pueblo.

En el documento entregado, la Defensa Nacional señaló que el suceso ocurrió: “alrededor de las 9:00 horas, en la región El Otatal, municipio de Tecpan de Galeana, Estado de Guerrero. Lucio Cabañas Barrientos era buscado desde hacía varios meses por las autoridades policiacas federales y locales por la comisión de numerosos delitos -se señala en el boletín-, entre ellos varios homicidios, secuestros y asaltos a mano armada. Se había escondido en la Sierra de Guerrero y se le relacionaba con los grupos más negativos de la región, todo lo cual era parte de la propaganda negativa orquestada desde Palacio Nacional, con la réplica de los caciques que mantenían el yugo entre los pobladores del estado de Guerrero”.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

CÓMO IDENTIFICARON A LUCIO CABAÑAS

Con base en los testimonios recogidos por los corresponsales de El periódico que dice lo que otros callan, quienes identificaron al profesor Cabañas Barrientos fueron, en primera instancia, la profesora Genara Reséndiz de Serafín, directora de la escuela primaria Modesto Alarcón, ya que tuvo al profesor Cabañas Barrientos como ayudante.

Por otra parte, también la señorita Ricarda López Alonso, secretaria de la agencia del Ministerio Público, identificó el cuerpo, ya que lo había conocido plenamente cuando él fungía en calidad de maestro de la citada escuela.

Otro de los testigos fue el señor Mariano Santiago Vázquez, a quien detuvieron en la zona militar, puesto que el 9 de noviembre de 1974 había sido aprehendido en la comunidad de San Juan de las Flores, en plena Sierra, donde iba a tener una asamblea con él; y, por tal motivo, pudo reconocer plenamente el cuerpo de la víctima.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DICTAMEN MÉDICO

De acuerdo con el dictamen rendido por el doctor militar mayor Rodolfo Guillén del Valle, las lesiones que recibió el guerrillero fueron

1. Herida por proyectil de arma de fuego en la región maxilar derecha en la unión de la rama ascendente del maxilar inferior con el temporal de aproximadamente 7 centímetros de longitud con lesión en la parte blanda y fractura de la rama ascendente del maxilar inferior con lesión de elementos vasculares de dicha región sin orificio de salida...

2. Herida por proyectil de arma de fuego con entrada en la región dorsal a nivel de "D-10" oblicua y hacia arriba, a la altura de la línea axilar posterior de aproximadamente 3 centímetros de diámetro con trayectoria horizontal que lesionó partes blandas y fractura de escápula, con orificio de salida a la altura del tercio medio del borde externo de la escápula izquierda con borde anfructuoso de 2 por 4 centímetros.

3. Herida por proyectil de arma de fuego en la región dorsal de aproximadamente 7 por 3 centímetros que interesó partes blandas, con fractura de la quinta, sexta y séptima costilla y fractura de epífisis distal de húmero izquierdo; lesión de arteria axilar izquierda con orificio de salida de 5 por 3 centímetros en la región deltoidea izquierda.

4. Estas lesiones (1a. y 3a.) son mortales por necesidad, recalcó el doctor en su dictamen.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DESCRIPCIÓN

La descripción que proporcionaron las autoridades militares decía:

“El cadáver del sujeto que permanece en la plancha de la sala de sanidad de la Zona Militar corresponde al de un sujeto de 36 o 37 años, de un cabello negro lacio, dos entradas en la frente, cejas escasas sin arcos en la parte exterior. Presenta una cicatriz en el lado izquierdo, ojos cafés, nariz recta, labios gruesos, boca regular y bigote poco poblado.

A las 17:30 horas, el presidente municipal, señor Silvestre Hernández Fierro, dijo que desconocía por completo el suceso. A esa hora aguardaban la llegada del procurador de Justicia del estado.

Nadie en la ciudad sabía nada o quería hablar del asunto. Los retenes militares en la carretera continuaban y era más intensa la vigilancia que en el curso de la mañana. La revisión en los autos y camiones era minuciosa y hasta ese momento el control era absoluto.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

SIN LUCIO NI GENARO QUEDABA ACÉFALA LA GUERRILLA

Con la muerte de Lucio Cabañas, sumada a la de Genaro Vázquez Rojas -ocurrida en 1972-, la guerrilla quedó descabezada. Cabañas y Vázquez durante mucho tiempo fueron los principales hombres de ese movimiento y actuaron juntos; los dos se protegieron mutuamente, incluso Lucio ayudó a Genaro a huir de la cárcel.

El día 2 de febrero de 1972 en el hospital médico de Morelia, Michoacán, falleció Genaro Vázquez Rojas a consecuencia de las heridas que sufrió en un accidente automovilístico. En esa ocasión, el cadáver del profesor Vázquez Rojas fue llevado a la Ciudad de México, donde autoridades de la Defensa Nacional lo trasladaron.

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Tanto Lucio Cabañas como Genaro Vázquez se dieron a conocer cuando actuaron contra el entonces gobernador del estado de Guerrero, en el año 1960.

Finalmente, los dos entraron de lleno en la guerrilla hacia el 21 de abril de 1968, cuando Cabañas dirigió a un grupo de individuos para atacar la cárcel de Iguala y, durante esa operación, huyó Genaro Vázquez junto con otros presos rumbo a la Sierra.

De Cabañas Barrientos existen pocos datos; se sabía que era maestro de primaria, pero no se contaba con un registro fotográfico reciente de él. También Vázquez Rojas era maestro y que, tanto uno como otro, iniciaron sus actividades en Atoyac de Álvarez.

Al morir Genaro, Lucio quedó como jefe de la guerrilla y, con frecuencia, se le atribuyeron atentados, tal como el secuestro del candidato a la gubernatura de Guerrero, senador Rubén Figueroa.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DATOS

BRIGADA CAMPESINA

BRAZO ARMADO del Partido de los Pobres (PDLP), o bien, grupo de autodefensa que pretendía detener los actos de injusticia por parte de los caciques y sus pistoleros.

A Genaro Vázquez Rojas se le atribuyeron varios secuestros; uno de los más sensacionales fue el del rector de la universidad de Guerrero, doctor Jaime Castrejón Díez.

18 DE MAYO de 1967, día en que ocurrió lo que se conoce como la masacre de Atoyac.

13 DÍAS ANTES de cumplir 38 años perdió la vida el líder del Partido de los Pobres; y aunque la lucha siguió, ya nada fue igual.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DETENIDA LA MAMÁ DE CABAÑAS

DOÑA RAFAELA Gervasio fue detenida después de la muerte de su hijo y trasladada al Campo Militar Número Uno, donde permaneció presa 22 meses.

El registro de la DFS sobre la muerte de Cabañas Barrientos es muy escueto, quizás porque se extrajo mucha información de planes y operaciones que se utilizaron para eliminar a la Brigada y a Lucio.

15 DE DICIEMBRE de 1938 nace Lucio Cabañas Barrientos.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

LA MATANZA DE ATOYAC

Un 18 de mayo...

Era tiempo de morir; la Brigada había llevado a cabo el secuestro del senador Figueroa y exigían que el gobierno cumpliera sus demandas o lo pasarían por las armas

Poco antes de su última gran hazaña, si consideramos la muerte como el arte de trascender, el guerrillero y algunos de sus hombres planearon y llevaron a cabo el secuestro de Rubén Figueroa.

Este episodio fue quizás con el cual se derivó la cacería y muerte del héroe de El Porvenir, así como también consistió en la derrota militar del Partido de los Pobres, el cual se había configurado como un organismo político en la defensa de este sector, no sólo en el estado de Guerrero, sino de todo el país.

En mayo de 1969, tras lo ocurrido en lo que se conoce como la “Masacre de Atoyac”, el maestro fundó el Partido de los Pobres y, junto con este, también surgió su brazo armado, la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, que tenía como propósito detener tanto los abusos como las injusticias de los caciques y sus pistoleros contra los pobladores.

Y, precisamente, en mayo de 1974 la Brigada logra el secuestro del futuro gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Figueroa, “El Tigre de Huitzilac”; sin embargo, durante todo el tiempo en que permaneció en cautiverio el viejo priista, el ejército mexicano, encabezado por el general Eliseo Jiménez Ruiz, llevó a cabo la campaña militar con la cual pretendía aislar las comunidades de los guerrilleros.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

LA MASACRE DE ATOYAC

Ocurrida el 18 de mayo de 1967, cuando por la mañana la presencia de profesores, padres de familia y simpatizantes escucharían al maestro Lucio hablar sobre el conflicto que se había suscitado con la directora de la Escuela Primaria Juan Álvarez, Julia Paco Pizá.

Lo primero que hizo Cabañas al tener el micrófono entre las manos fue hablar sobre la presencia policiaca que se había apostado en los alrededores y en defensa de Julia. Al cabo de pocos minutos, el público enardecido impidió que los agentes judiciales y de la policía ingresaran a la escuela, lo cual desató una trifulca.

Entre jalones y forcejeo, el comandante de la motorizada intentó arrebatarles el micrófono a balazos, situación que desencadenó una balacera cuyo saldo fue de 11 muertos, de los cuales quisieron hacer responsable a Cabañas, pero él no había hecho sino continuar su lucha para detener ese tipo de acciones arbitrarias de las policías. Así pues, Lucio tuvo que salir pronto de ese lugar y entonces se refugió en la sierra para defenderse de la persecución del gobierno.

Ese mismo día, ya tarde, llegó a San Martín desde donde organizó una lucha armada que duró siete años a través de toda la sierra y entre matorrales y balaceras del Ejército.

Tras la matanza de Atoyac surge -como ya lo hemos señalado- el Partido de los Pobres y la Brigada de Ajusticiamiento, y a través de estos dos organismos, se llevaron a cabo planes que estaban fuera de la ley y, por tal motivo, se le consideró un bandolero.

Lo cierto es que la Brigada y el Partido necesitaban medios y armas para su lucha y la manera en que pudieron conseguirlos fue mediante los secuestros de algunos caciques millonarios.

Entre 1970 y 1974 se mantienen muy activos en sus operaciones. De tal suerte que logran secuestrar al ganadero Juan Gallardo; posteriormente, con 16 miembros de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento emboscan a militares y, en 1972, secuestran a Cuauhtémoc García Terán, en lugar de su hermano Ulises.

El golpe final lo habrían de dar el 30 de mayo de 1974, cuando la Brigada secuestró Rubén Figueroa Figueroa.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DATO

El sábado 16 de noviembre de 1974, a través de las páginas de LA PRENSA se daba a conocer la noticia sobre la captura de seis supuestos cómplices de Cabañas al mismo tiempo informaba que el maestro había sido abatido.

SOLO LA TIERRA RECLAMÓ SU CUERPO

Sepultado en Atoyac casi en silencio

Más que hablar de asesinato o suicidio, a la familia Cabañas le gusta pensar que lo de Lucio fue una muerte revolucionaria; más allá del dictamen, es grato pensar que murió por mano propia

Tras el enfrentamiento del 2 de diciembre de 1974 en el que perdió la vida el guerrillero, rápidamente la noticia se difundió y con ésta creció el rumor de que el cuerpo de Cabañas Barrientos sería enterrado al día siguiente, es decir, el 3 de diciembre por la mañana.

En entrevista que concedió en su oficina del Senado, Rubén Figueroa dijo que “no sé lo que piense ahora el pueblo de Guerrero de la muerte de Cabañas, pero de lo que estoy seguro es de que ese pueblo le volvió la espalda desde el secuestro de que me hizo víctima el propio Lucio”.

Además, se apresuró a decir que en verdad Lucio Cabañas estaba muerto; asimismo, aseguró que no quedaba ningún vestigio del “cabañismo”.

Por su parte, el gobernador del estado, Israel Nogueda Otero, también declaró: “El cuerpo de Lucio Cabañas fue sepultado ya”, aunque no pudo precisar la hora, pero dejó entrever que tal vez ocurrió entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de diciembre.

Al ser entrevistado frente al cuartel 27 de la Zona Militar -después de estar adentro con los jefes de la zona más de dos horas- el gobernador aseguró que “ningún familiar acudió a solicitar el cadáver”, y no porque no hubieran querido, sino porque muchos eran perseguidos por las autoridades y a otros ya los habían desaparecido.

Simplemente, afirmó ante los reporteros que se le había dado aviso a Pascual Cabañas -que se trasladó desde México- para entregarle los restos; eso ocurrió ayer en la noche”. Pascual Cabañas es la persona que sirvió de enlace al senador Rubén Figueroa para la entrevista con Lucio que culminó el secuestro.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

ENSEÑARON LA TUMBA

Nadie pudo precisar por qué se procedió con tanta premura a enterrar al nativo de Atoyac de Álvarez. Debido a que ningún reportero fue testigo de la entrega de los restos de Cabañas a algún familiar y menos de su sepultura, el gobernador decidió pedir al presidente municipal de Atoyac que fuera a mostrar la tumba donde afirmaron que yacía el cuerpo del guerrillero.

El doctor Silvestre Hernández Fierro mostró a los periodistas una tumba recientemente cavada en el panteón municipal de Atoyac y también dijo que ahí yacía el cuerpo de Lucio, pero reconoció que no estuvo presente en el funeral.

Una vieja y pequeña cruz de madera y unas ramas de buganvilia con flores rosas y lilas sobre el montículo de la tumba era lo único que se apreciaba.

También, durante la entrevista con el gobernador, aseguró que, según informes que le dieron, no hubo ningún sobreviviente de la gente de Lucio Cabañas en el enfrentamiento con soldados: “Todos los que acompañaban a Lucio murieron”.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

Y CÓMO SUPIERON QUE ERA LUCIO

Años después, amparada la familia Cabañas por la Ley de Amnistía que decretó el presidente José López Portillo, se movilizó para solicitar la exhumación de los restos del cadáver enterrado en el cementerio de Atoyac de Álvarez y, tras veinte años, los días 3 y 4 de diciembre de 2001, se realizó la exhumación de los restos para su reconocimiento definitivo, mediante pruebas de ADN.

De este modo, la familia Cabañas tuvo la certeza de que, efectivamente, el cadáver enterrado aquella mañana del 3 de diciembre de 1974 en aquel camposanto era efectivamente el de su familiar, Lucio Cabañas.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DATOS

¿FIN DE LA GUERRILLA?

FUE MUY comentado que daría fin la guerrilla tras la muerte de Lucio Cabañas, situación que no ocurrió del todo, pero sí le puso fin al Partido de los Pobres.

El licenciado Raúl Fabián Galindo del Ministerio Público de Tecpan informó a LA PRENSA que las averiguaciones del caso fueron asentadas en el acta número 125/9/74.

1956 INGRESÓ a la Escuela Normal de Ayotzinapa.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

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¿ASESINATO O SUICIDIO?

Morir en combate; para vivir siempre

Abatido por el Ejército, su cadáver permaneció -según versión de Andrés Bustos Fuentes, corresponsal de LA PRENSA- desnudo en la plancha de la sala de sanidad del 27 Batallón de Infantería, perteneciente a la XXVII Zona Militar

Durante los últimos meses de su vida, Lucio Cabañas tuvo que sobrevivir con la única premisa posible: huir, huir de los elementos del Ejército y de los agentes policiacos que lo perseguían a lo largo de toda la Sierra de Guerrero.

Persecución sin tregua e incansable que se extendió e intensificó particularmente donde Lucio había fincado su centro de operaciones. Tanto en Yerba Santa, Santa Rosa, El Camarón, como en Tepetixtla, Agua Fría y El Otatal sus perseguidores ejercieron una férrea búsqueda que culminó con la muerte del guerrillero, a quien acusaban de secuestros, homicidios y robos.

Pero cómo no, si para cambiar la situación del pueblo era preciso ejercer acción, aunque la ruta no fuera del todo la más aceptada, no sólo por las autoridades -acostumbradas a tener al pueblo a raya-, sino por algunos de sus allegados; no al menos de acuerdo con la idea del camino de las armas.

A Lucio lo seguían paso a paso, incluso, la zona donde se había fraguado el secuestro del senador Rubén Figueroa el 30 de mayo de 1974 era fuertemente vigilada y, de acuerdo con la versión de Alberto Viniegra Carrera en su declaración para LA PRENSA tras la caída del guerrillero, refirió que “la lucha fue feroz” entre los bandoleros y el Ejército.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

VIDA DE UN MAESTRO

Casi la totalidad de las fuentes que han indagado en la biografía del maestro Lucio Cabañas Barrientos coinciden en que su nacimiento acontece en medio del furor de las armas y la búsqueda de la justicia en el estado de Guerrero de mediados del siglo xx.

Se ha dicho que su familia dató la fecha de su nacimiento el 15 de diciembre de 1936. Sus padres, Rafaela G. Barrientos y Cesáreo Cabañas, radicaban en la comunidad de El Porvenir en condiciones de austeridad.

También es verdad que la vida de Lucio y sus hermanos fue de constantes tribulaciones debido a las rupturas y reconciliaciones de sus padres. Transcurren sus años en ires y venires de una casa a otra, hasta que a los 17 años se marchó a estudiar a Tixtla, Guerrero, donde finalmente terminó sus estudios en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa; allí cursó la secundaria y la educación Normal hasta recibirse como maestro a los 27 años.Durante todo el periodo que fue estudiante, destacó al ser un líder nato, así como buen orador, lo cual lo llevó a ser secretario general de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas (FECS).

Justamente, durante esos años se recrudece la violencia. Lucio comienza a manifestarse y a ser conocido, ya que está constantemente al tanto y participa y se expresa.

A partir de entonces comienza a tomar fuerza y a participar con mayor constancia en cada acto y a conocer y hacer del conocimiento de los campesinos la situación en la cual eran sometidos; por lo tanto, se gana el reconocimiento de muchos, pero también la inquina de otros.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

MUERTE DE UN GUERRILLERO

Finalmente llegó la trágica hora; la madrugada del 2 de diciembre de 1974, las tropas de las Fuerzas de Tarea -comandadas por el general brigadier Jesús Gómez Ruiz- se acercaron a la zona de enfrentamiento, es decir, a la región de El Otatal, municipio de Tecpan de Galeana, en el estado de Guerrero.

De acuerdo con una versión, entre 200 y 300 soldados fueron guiados por el comisario ejidal del poblado El Guayabillo, Gilberto Ramos. Según consta en el parte militar sobre el enfrentamiento contra los brigadistas -el cual elaboró el general Eliseo Jiménez Ruiz, comandante de la vigésimo séptima zona militar-, a las 8:15 horas las columnas militares de Ángel Lazo de la Vega Corona ya habían formado el cerco definitivo para impedir que Lucio lograra escapar. Y tan solo veinticinco minutos después, los guerrilleros, al detectar la presencia del ejército rodeandolos, abrieron fuego.

Lucio y sus hombres descubrieron entre la maleza a la tropa, que se ubicaba a unos 30 metros de donde ellos estaban, aproximadamente; entonces, comenzó el tiroteo. Ráfagas de todas las armas posibles e impensables rompieron el silencio de la selva cafetalera de El Otatal, como si cayera un aguacero de plomo.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

Durante media hora sin que el mínimo silencio se precipitara, se prolongó la refriega, al cabo de la cual del bando guerrillero cayeron los primeros dos muertos; en tanto que, del lado de los militares, el mismo número fue alcanzado por los tiros.

Sin salida ya, Lucio Cabañas Barrientos murió en ese enfrentamiento, a causa de sus heridas mortales. Lo cierto es que circularon dos versiones sobre la caída del líder. La primera refiere que fue ultimado por las balas de los militares, como era de suponerse; y la segunda, más dramática, cuenta que él mismo se disparó para no ser capturado con vida.

La última versión se recuperó a través de una misiva enviada el 6 de febrero de 1975 por el soldado Benito Tafoya Barrón -presente durante ese último enfrentamiento contra los brigadistas-, dirigida a sus hermanos a quienes les narra lo que aconteció con Lucio Cabañas, quien -cuenta- únicamente estaba herido y gritó: “¡Hasta que se les hizo! Pero les aseguro que no les voy a dar el gusto de que me maten ustedes”, y él mismo se mató. Pero el capitán Pedro Bravo Torres fue quien le dio el tiro de gracia, cuenta la versión oficial, ya que el capitán Bravo Torres informó por la radio militar aquel 2 de diciembre que había matado al maestro y guerrillero Lucio Cabañas.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DATOS

9:07 HORAS, SEGÚN quedó asentado en la actuación, se produjo el enfrentamiento en el que resultó muerto el guerrillero.

Murió al recibir tres balazos: uno en el maxilar derecho, otro a la altura de la línea axilar posterior y otro en la región dorsal; los tres balazos fueron mortales.

Se pensó en aquel entonces que, con la muerte de Lucio Cabañas, sumada a la de Genaro Vázquez Rojas -ocurrida en el 1972- la guerrilla quedaría descabezada.

HÉROE DE LEYENDA

El fin de la esperanza sin Lucio...

La guerrilla de Lucio Cabañas Barrientos, de acuerdo con el escritor Carlos Montemayor, nació como una forma de autodefensa que aun hoy perdura en el estado de Guerrero

El 3 de diciembre de 1974, el licenciado Raúl Fabián Galindo, agente del Ministerio Público del distrito judicial de Tecpan así como su auxiliar con sede en esa ciudad, licenciado Raúl Orbe Galeana, levantaron las actuaciones por instrucciones del procurador de Justicia del Estado, licenciado Francisco Román Román. Al parecer las diligencias en torno a la muerte del maestro no se tomaron a la ligera y lo más probable quizá fue el deseo y la intención de cuanto antes cerrar el caso.

De tal modo, consta que en el paraje denominado El Otatal, jurisdicción de Los Corales, municipio de Tecpan, la mañana del 2 de diciembre de 1974, a las a las 9:07 horas -según quedó asentado en la actuación-, se había producido el enfrentamiento en el que cual habría resultado muerto Lucio Cabañas Barrientos, quien presentaba evidencia de haber recibido tres impactos de bala.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

Asimismo, se determinó que, por parte de los guerrilleros, al menos diez de sus acompañantes también habrían perecido en el encuentro; mientras que del lado del Ejército, tan solo dos soldados causaron baja y cinco más resultaron heridos.

Así también lo informó la Secretaría de la Defensa Nacional el mismo día del evento a través de un boletín de prensa, en el cual se informaba sobre el encuentro de soldados de la Zona Militar “con el grupo delictivo del secuestrador y asaltante Lucio Cabañas Barrientos, en el que este resultó muerto en compañía de otros diez maleantes que lo acompañaban”.

En dicho comunicado, es evidente el desprestigio con el cual señalaban al maestro Lucio Cabañas, a quien consideraban más un delincuente que un guerrillero que luchó por su pueblo.

En el documento entregado, la Defensa Nacional señaló que el suceso ocurrió: “alrededor de las 9:00 horas, en la región El Otatal, municipio de Tecpan de Galeana, Estado de Guerrero. Lucio Cabañas Barrientos era buscado desde hacía varios meses por las autoridades policiacas federales y locales por la comisión de numerosos delitos -se señala en el boletín-, entre ellos varios homicidios, secuestros y asaltos a mano armada. Se había escondido en la Sierra de Guerrero y se le relacionaba con los grupos más negativos de la región, todo lo cual era parte de la propaganda negativa orquestada desde Palacio Nacional, con la réplica de los caciques que mantenían el yugo entre los pobladores del estado de Guerrero”.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

CÓMO IDENTIFICARON A LUCIO CABAÑAS

Con base en los testimonios recogidos por los corresponsales de El periódico que dice lo que otros callan, quienes identificaron al profesor Cabañas Barrientos fueron, en primera instancia, la profesora Genara Reséndiz de Serafín, directora de la escuela primaria Modesto Alarcón, ya que tuvo al profesor Cabañas Barrientos como ayudante.

Por otra parte, también la señorita Ricarda López Alonso, secretaria de la agencia del Ministerio Público, identificó el cuerpo, ya que lo había conocido plenamente cuando él fungía en calidad de maestro de la citada escuela.

Otro de los testigos fue el señor Mariano Santiago Vázquez, a quien detuvieron en la zona militar, puesto que el 9 de noviembre de 1974 había sido aprehendido en la comunidad de San Juan de las Flores, en plena Sierra, donde iba a tener una asamblea con él; y, por tal motivo, pudo reconocer plenamente el cuerpo de la víctima.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DICTAMEN MÉDICO

De acuerdo con el dictamen rendido por el doctor militar mayor Rodolfo Guillén del Valle, las lesiones que recibió el guerrillero fueron

1. Herida por proyectil de arma de fuego en la región maxilar derecha en la unión de la rama ascendente del maxilar inferior con el temporal de aproximadamente 7 centímetros de longitud con lesión en la parte blanda y fractura de la rama ascendente del maxilar inferior con lesión de elementos vasculares de dicha región sin orificio de salida...

2. Herida por proyectil de arma de fuego con entrada en la región dorsal a nivel de "D-10" oblicua y hacia arriba, a la altura de la línea axilar posterior de aproximadamente 3 centímetros de diámetro con trayectoria horizontal que lesionó partes blandas y fractura de escápula, con orificio de salida a la altura del tercio medio del borde externo de la escápula izquierda con borde anfructuoso de 2 por 4 centímetros.

3. Herida por proyectil de arma de fuego en la región dorsal de aproximadamente 7 por 3 centímetros que interesó partes blandas, con fractura de la quinta, sexta y séptima costilla y fractura de epífisis distal de húmero izquierdo; lesión de arteria axilar izquierda con orificio de salida de 5 por 3 centímetros en la región deltoidea izquierda.

4. Estas lesiones (1a. y 3a.) son mortales por necesidad, recalcó el doctor en su dictamen.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DESCRIPCIÓN

La descripción que proporcionaron las autoridades militares decía:

“El cadáver del sujeto que permanece en la plancha de la sala de sanidad de la Zona Militar corresponde al de un sujeto de 36 o 37 años, de un cabello negro lacio, dos entradas en la frente, cejas escasas sin arcos en la parte exterior. Presenta una cicatriz en el lado izquierdo, ojos cafés, nariz recta, labios gruesos, boca regular y bigote poco poblado.

A las 17:30 horas, el presidente municipal, señor Silvestre Hernández Fierro, dijo que desconocía por completo el suceso. A esa hora aguardaban la llegada del procurador de Justicia del estado.

Nadie en la ciudad sabía nada o quería hablar del asunto. Los retenes militares en la carretera continuaban y era más intensa la vigilancia que en el curso de la mañana. La revisión en los autos y camiones era minuciosa y hasta ese momento el control era absoluto.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

SIN LUCIO NI GENARO QUEDABA ACÉFALA LA GUERRILLA

Con la muerte de Lucio Cabañas, sumada a la de Genaro Vázquez Rojas -ocurrida en 1972-, la guerrilla quedó descabezada. Cabañas y Vázquez durante mucho tiempo fueron los principales hombres de ese movimiento y actuaron juntos; los dos se protegieron mutuamente, incluso Lucio ayudó a Genaro a huir de la cárcel.

El día 2 de febrero de 1972 en el hospital médico de Morelia, Michoacán, falleció Genaro Vázquez Rojas a consecuencia de las heridas que sufrió en un accidente automovilístico. En esa ocasión, el cadáver del profesor Vázquez Rojas fue llevado a la Ciudad de México, donde autoridades de la Defensa Nacional lo trasladaron.

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Tanto Lucio Cabañas como Genaro Vázquez se dieron a conocer cuando actuaron contra el entonces gobernador del estado de Guerrero, en el año 1960.

Finalmente, los dos entraron de lleno en la guerrilla hacia el 21 de abril de 1968, cuando Cabañas dirigió a un grupo de individuos para atacar la cárcel de Iguala y, durante esa operación, huyó Genaro Vázquez junto con otros presos rumbo a la Sierra.

De Cabañas Barrientos existen pocos datos; se sabía que era maestro de primaria, pero no se contaba con un registro fotográfico reciente de él. También Vázquez Rojas era maestro y que, tanto uno como otro, iniciaron sus actividades en Atoyac de Álvarez.

Al morir Genaro, Lucio quedó como jefe de la guerrilla y, con frecuencia, se le atribuyeron atentados, tal como el secuestro del candidato a la gubernatura de Guerrero, senador Rubén Figueroa.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DATOS

BRIGADA CAMPESINA

BRAZO ARMADO del Partido de los Pobres (PDLP), o bien, grupo de autodefensa que pretendía detener los actos de injusticia por parte de los caciques y sus pistoleros.

A Genaro Vázquez Rojas se le atribuyeron varios secuestros; uno de los más sensacionales fue el del rector de la universidad de Guerrero, doctor Jaime Castrejón Díez.

18 DE MAYO de 1967, día en que ocurrió lo que se conoce como la masacre de Atoyac.

13 DÍAS ANTES de cumplir 38 años perdió la vida el líder del Partido de los Pobres; y aunque la lucha siguió, ya nada fue igual.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DETENIDA LA MAMÁ DE CABAÑAS

DOÑA RAFAELA Gervasio fue detenida después de la muerte de su hijo y trasladada al Campo Militar Número Uno, donde permaneció presa 22 meses.

El registro de la DFS sobre la muerte de Cabañas Barrientos es muy escueto, quizás porque se extrajo mucha información de planes y operaciones que se utilizaron para eliminar a la Brigada y a Lucio.

15 DE DICIEMBRE de 1938 nace Lucio Cabañas Barrientos.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

LA MATANZA DE ATOYAC

Un 18 de mayo...

Era tiempo de morir; la Brigada había llevado a cabo el secuestro del senador Figueroa y exigían que el gobierno cumpliera sus demandas o lo pasarían por las armas

Poco antes de su última gran hazaña, si consideramos la muerte como el arte de trascender, el guerrillero y algunos de sus hombres planearon y llevaron a cabo el secuestro de Rubén Figueroa.

Este episodio fue quizás con el cual se derivó la cacería y muerte del héroe de El Porvenir, así como también consistió en la derrota militar del Partido de los Pobres, el cual se había configurado como un organismo político en la defensa de este sector, no sólo en el estado de Guerrero, sino de todo el país.

En mayo de 1969, tras lo ocurrido en lo que se conoce como la “Masacre de Atoyac”, el maestro fundó el Partido de los Pobres y, junto con este, también surgió su brazo armado, la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, que tenía como propósito detener tanto los abusos como las injusticias de los caciques y sus pistoleros contra los pobladores.

Y, precisamente, en mayo de 1974 la Brigada logra el secuestro del futuro gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Figueroa, “El Tigre de Huitzilac”; sin embargo, durante todo el tiempo en que permaneció en cautiverio el viejo priista, el ejército mexicano, encabezado por el general Eliseo Jiménez Ruiz, llevó a cabo la campaña militar con la cual pretendía aislar las comunidades de los guerrilleros.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

LA MASACRE DE ATOYAC

Ocurrida el 18 de mayo de 1967, cuando por la mañana la presencia de profesores, padres de familia y simpatizantes escucharían al maestro Lucio hablar sobre el conflicto que se había suscitado con la directora de la Escuela Primaria Juan Álvarez, Julia Paco Pizá.

Lo primero que hizo Cabañas al tener el micrófono entre las manos fue hablar sobre la presencia policiaca que se había apostado en los alrededores y en defensa de Julia. Al cabo de pocos minutos, el público enardecido impidió que los agentes judiciales y de la policía ingresaran a la escuela, lo cual desató una trifulca.

Entre jalones y forcejeo, el comandante de la motorizada intentó arrebatarles el micrófono a balazos, situación que desencadenó una balacera cuyo saldo fue de 11 muertos, de los cuales quisieron hacer responsable a Cabañas, pero él no había hecho sino continuar su lucha para detener ese tipo de acciones arbitrarias de las policías. Así pues, Lucio tuvo que salir pronto de ese lugar y entonces se refugió en la sierra para defenderse de la persecución del gobierno.

Ese mismo día, ya tarde, llegó a San Martín desde donde organizó una lucha armada que duró siete años a través de toda la sierra y entre matorrales y balaceras del Ejército.

Tras la matanza de Atoyac surge -como ya lo hemos señalado- el Partido de los Pobres y la Brigada de Ajusticiamiento, y a través de estos dos organismos, se llevaron a cabo planes que estaban fuera de la ley y, por tal motivo, se le consideró un bandolero.

Lo cierto es que la Brigada y el Partido necesitaban medios y armas para su lucha y la manera en que pudieron conseguirlos fue mediante los secuestros de algunos caciques millonarios.

Entre 1970 y 1974 se mantienen muy activos en sus operaciones. De tal suerte que logran secuestrar al ganadero Juan Gallardo; posteriormente, con 16 miembros de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento emboscan a militares y, en 1972, secuestran a Cuauhtémoc García Terán, en lugar de su hermano Ulises.

El golpe final lo habrían de dar el 30 de mayo de 1974, cuando la Brigada secuestró Rubén Figueroa Figueroa.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DATO

El sábado 16 de noviembre de 1974, a través de las páginas de LA PRENSA se daba a conocer la noticia sobre la captura de seis supuestos cómplices de Cabañas al mismo tiempo informaba que el maestro había sido abatido.

SOLO LA TIERRA RECLAMÓ SU CUERPO

Sepultado en Atoyac casi en silencio

Más que hablar de asesinato o suicidio, a la familia Cabañas le gusta pensar que lo de Lucio fue una muerte revolucionaria; más allá del dictamen, es grato pensar que murió por mano propia

Tras el enfrentamiento del 2 de diciembre de 1974 en el que perdió la vida el guerrillero, rápidamente la noticia se difundió y con ésta creció el rumor de que el cuerpo de Cabañas Barrientos sería enterrado al día siguiente, es decir, el 3 de diciembre por la mañana.

En entrevista que concedió en su oficina del Senado, Rubén Figueroa dijo que “no sé lo que piense ahora el pueblo de Guerrero de la muerte de Cabañas, pero de lo que estoy seguro es de que ese pueblo le volvió la espalda desde el secuestro de que me hizo víctima el propio Lucio”.

Además, se apresuró a decir que en verdad Lucio Cabañas estaba muerto; asimismo, aseguró que no quedaba ningún vestigio del “cabañismo”.

Por su parte, el gobernador del estado, Israel Nogueda Otero, también declaró: “El cuerpo de Lucio Cabañas fue sepultado ya”, aunque no pudo precisar la hora, pero dejó entrever que tal vez ocurrió entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de diciembre.

Al ser entrevistado frente al cuartel 27 de la Zona Militar -después de estar adentro con los jefes de la zona más de dos horas- el gobernador aseguró que “ningún familiar acudió a solicitar el cadáver”, y no porque no hubieran querido, sino porque muchos eran perseguidos por las autoridades y a otros ya los habían desaparecido.

Simplemente, afirmó ante los reporteros que se le había dado aviso a Pascual Cabañas -que se trasladó desde México- para entregarle los restos; eso ocurrió ayer en la noche”. Pascual Cabañas es la persona que sirvió de enlace al senador Rubén Figueroa para la entrevista con Lucio que culminó el secuestro.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

ENSEÑARON LA TUMBA

Nadie pudo precisar por qué se procedió con tanta premura a enterrar al nativo de Atoyac de Álvarez. Debido a que ningún reportero fue testigo de la entrega de los restos de Cabañas a algún familiar y menos de su sepultura, el gobernador decidió pedir al presidente municipal de Atoyac que fuera a mostrar la tumba donde afirmaron que yacía el cuerpo del guerrillero.

El doctor Silvestre Hernández Fierro mostró a los periodistas una tumba recientemente cavada en el panteón municipal de Atoyac y también dijo que ahí yacía el cuerpo de Lucio, pero reconoció que no estuvo presente en el funeral.

Una vieja y pequeña cruz de madera y unas ramas de buganvilia con flores rosas y lilas sobre el montículo de la tumba era lo único que se apreciaba.

También, durante la entrevista con el gobernador, aseguró que, según informes que le dieron, no hubo ningún sobreviviente de la gente de Lucio Cabañas en el enfrentamiento con soldados: “Todos los que acompañaban a Lucio murieron”.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

Y CÓMO SUPIERON QUE ERA LUCIO

Años después, amparada la familia Cabañas por la Ley de Amnistía que decretó el presidente José López Portillo, se movilizó para solicitar la exhumación de los restos del cadáver enterrado en el cementerio de Atoyac de Álvarez y, tras veinte años, los días 3 y 4 de diciembre de 2001, se realizó la exhumación de los restos para su reconocimiento definitivo, mediante pruebas de ADN.

De este modo, la familia Cabañas tuvo la certeza de que, efectivamente, el cadáver enterrado aquella mañana del 3 de diciembre de 1974 en aquel camposanto era efectivamente el de su familiar, Lucio Cabañas.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

DATOS

¿FIN DE LA GUERRILLA?

FUE MUY comentado que daría fin la guerrilla tras la muerte de Lucio Cabañas, situación que no ocurrió del todo, pero sí le puso fin al Partido de los Pobres.

El licenciado Raúl Fabián Galindo del Ministerio Público de Tecpan informó a LA PRENSA que las averiguaciones del caso fueron asentadas en el acta número 125/9/74.

1956 INGRESÓ a la Escuela Normal de Ayotzinapa.

Foto: Hemeroteca Mario Vázquez Raña

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