/ domingo 19 de septiembre de 2021

¿Estamos preparados?

Hoy de nueva cuenta es 19 de septiembre, una fecha difícil para muchos mexicanos de dos generaciones diferentes, los que vivieron el terremoto de 1985 y los que vivieron el de 2017, incluso ambos, la historia nos ha enseñado que existen coincidencias y que no siempre son gratas.

Hoy se cumplen 36 años de un sismo y 4 del otro, la herida sigue abierta en muchos sentidos y por supuesto, el temor de que vuelva a ocurrir es muy grande, sin embargo, la cultura de prevención, que si bien no es la mejor, ha ayudado en que si no estamos listos, por lo menos si preparados.

Si bien la ciencia nos dice que es imposible prevenir terremotos y mucho menos ponerles ya una fecha específica, en el imaginario colectivo, esta fecha es complicada, incluso hay quien sufre de episodios de ansiedad solo por el día y es que las crueles coincidencias entre los días 7 y 19 de septiembre no son para menos.

No obstante, la cultura de prevención y los constantes simulacros han llevado a que sea un tema recurrente, no solo en adultos, también en menores de edad, quienes ya entienden con claridad el tema de vivir en una zona sísmica activa, pero eso aún no nos hace estar preparados.

No estamos preparados porque Protección Civil está más enfocado a atenciones que no le corresponden, pero si se agradecen, están dedicados a atenciones prehospitalarias y no a su verdadera función, la Prevención, son ellos los que nos tendrían que insistir en aprender a prevenirnos ante los sismos, pero sus funciones ya son otras.

Desde hace 35 años, en 1986 cuando se creó la Ley de Protección Civil su misión es el que en todos lados podamos tener los conocimientos para prevenir desastres, evaluar inmuebles y situaciones para que no haya accidentes, o en caso de fenómenos naturales no resulten tan afectados.

Pero en la realidad, vemos a las oficinas de Protección Civil de las alcaldías montando ambulancias y persiguiendo y peleando los servicios con otras dependencias como ERUM o Cruz Roja, por supuesto que se agradece, porque de otra manera serían más vidas las que se perderían, pero no se trata de ir tapando un hoyo destapando otro.

Los recientes acontecimientos nos han llevado a ver que es necesario llevar a cabo una revisión exhaustiva a estas oficinas que a veces, dicen, se dedican a extorsionar para otorgar permisos y no a prevenir. Urge revisar que cada quien haga su trabajo.


Hoy de nueva cuenta es 19 de septiembre, una fecha difícil para muchos mexicanos de dos generaciones diferentes, los que vivieron el terremoto de 1985 y los que vivieron el de 2017, incluso ambos, la historia nos ha enseñado que existen coincidencias y que no siempre son gratas.

Hoy se cumplen 36 años de un sismo y 4 del otro, la herida sigue abierta en muchos sentidos y por supuesto, el temor de que vuelva a ocurrir es muy grande, sin embargo, la cultura de prevención, que si bien no es la mejor, ha ayudado en que si no estamos listos, por lo menos si preparados.

Si bien la ciencia nos dice que es imposible prevenir terremotos y mucho menos ponerles ya una fecha específica, en el imaginario colectivo, esta fecha es complicada, incluso hay quien sufre de episodios de ansiedad solo por el día y es que las crueles coincidencias entre los días 7 y 19 de septiembre no son para menos.

No obstante, la cultura de prevención y los constantes simulacros han llevado a que sea un tema recurrente, no solo en adultos, también en menores de edad, quienes ya entienden con claridad el tema de vivir en una zona sísmica activa, pero eso aún no nos hace estar preparados.

No estamos preparados porque Protección Civil está más enfocado a atenciones que no le corresponden, pero si se agradecen, están dedicados a atenciones prehospitalarias y no a su verdadera función, la Prevención, son ellos los que nos tendrían que insistir en aprender a prevenirnos ante los sismos, pero sus funciones ya son otras.

Desde hace 35 años, en 1986 cuando se creó la Ley de Protección Civil su misión es el que en todos lados podamos tener los conocimientos para prevenir desastres, evaluar inmuebles y situaciones para que no haya accidentes, o en caso de fenómenos naturales no resulten tan afectados.

Pero en la realidad, vemos a las oficinas de Protección Civil de las alcaldías montando ambulancias y persiguiendo y peleando los servicios con otras dependencias como ERUM o Cruz Roja, por supuesto que se agradece, porque de otra manera serían más vidas las que se perderían, pero no se trata de ir tapando un hoyo destapando otro.

Los recientes acontecimientos nos han llevado a ver que es necesario llevar a cabo una revisión exhaustiva a estas oficinas que a veces, dicen, se dedican a extorsionar para otorgar permisos y no a prevenir. Urge revisar que cada quien haga su trabajo.


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