/ jueves 25 de marzo de 2021

¿Cómo decirle adiós a una idea de negocio tóxica?

Antes de adentrarnos en el tema quiero decirte dos cosas: 1) Si alguien te ofrece entrar en un negocio o ser socio en algo que no te da buena espina, nunca tengas miedo a decir “no” y 2) si ya entraste y en el camino te das cuenta de que el negocio que elegiste o que iniciaste no era lo que esperabas, cambia de estrategia para atraer clientes y si aún así no funciona, haz una revisión de los aspectos en los que estás fallando, si es necesario replantea el giro de tu negocio y vuelve a empezar.

“Hace unos cinco meses comencé a vender aceites esenciales, de esos que se utilizan para aromaterapia o como método de medicina alternativa para acompañar algún tratamiento médico. Me inscribí en el negocio porque confío en que los productos sirven y los he probado en mí y en mi familia con éxito. Lo que no me gustó fue el modelo de negocio piramidal que implica pertenecer a la empresa. El cual me dejó endeudada y con un amargo sabor de boca sobre un producto que amaba”, nos platica nuestra querida lectora Gloria.

Los negocios piramidales y, en general, las estructuras que implican que al convertirte en socio tienes que inscribir a más personas para que sus ventas te generen ingresos y estar atado a comprar mensualmente cierta cantidad de producto los vendas o no, pueden convertirse en una vía hacia el precipicio financiero.

Gloria nos cuenta que pese a adquirir su membresía como una persona que solo quería disfrutar de los aceites sin intención de venta, su “consultora madre” -como ella le llama- la presionaba para que vendiera y metiera pedidos mensuales superiores a 3 mil pesos en productos.

La consultora madre de Gloria le dijo que utilizar su tarjeta de crédito en esos casos era lo correcto. Y Gloria cedió unas tres veces. Las últimas dos, cuando ya vio que no lograba vender el producto porque no había compradores interesados en su círculo social le comentó a la consultora que dejaría de comprar aceites. La consultora enfureció y le gritó que si no vendía era porque ella no sabía vender, que no tenía visión de negocio. Lo que era una mentira porque Gloría en otros negocios en los que había participado había sido muy exitosa. Sin embargo, en esta ocasión factores externos como la pandemia y la crisis económica habían mermado la capacidad de consumo de sus clientes potenciales.

¿Cómo terminó el caso? Gloria se reveló y dejó de meter pedido. Tuvo que bloquearle las llamadas y mensajes a su consultora madre porque ella todos los días le escribía preguntándole cuánto había vendido y cuándo metería pedido. ¡Qué toxica, señora!

No tengamos miedo al fracaso. Hay productos o ideas de negocio que no van con nosotros. Y aunque nos gusten, quizás no las podamos vender porque a nuestro alrededor no existen las condiciones favorables o clientes para su venta o salga más caro distribuir y entregar, que la misma ganancia que vamos a obtener por la venta del producto. Hay ideas o productos que NO son NEGOCIO y debemos saberlas identificar.

1. Que una idea sea perfecta porque cubre tus necesidades y aspiraciones, no significa que lo sea para el mercado meta. Antes de emprender (y de endeudarte), haz estudios de mercado y analiza bien a tus competidores directos, sólo así sabrás que vas por el camino correcto. ¿Pregunta a tus contactos directos si están interesados en dicho producto? ¿Con qué frecuencia lo comprarían? Ve identificando las necesidades de tu zona.

2. ¿Sabes exactamente cuántos competidores directos tendrás en la zona en la que operarás? Si son demasiados compitiendo en un mismo territorio, lo más probable es que tus oportunidades de destacar sean limitadas. Un buen ejercicio es buscar en Google qué empresas ofrecen lo mismo que tú, y si son más de 10, no le entres.

3. El error que suele cometer el emprendedor es iniciar su negocio en una industria con la que nunca ha tenido relación. Esto, en el mediano plazo, trae como consecuencia un cúmulo de malas prácticas como malas negociaciones con proveedores, contrataciones de personal no calificado y clientes insatisfechos. Valora tu experiencia y emprende en terrenos conocidos.

4. Sé humilde, acepta tus errores y diseña una estrategia que te ayude a salir de la idea original e iniciar otra de forma segura y más preparada. Tú puedes.

@Lady_Varo
ladyvaro.fp@gmail.com

Antes de adentrarnos en el tema quiero decirte dos cosas: 1) Si alguien te ofrece entrar en un negocio o ser socio en algo que no te da buena espina, nunca tengas miedo a decir “no” y 2) si ya entraste y en el camino te das cuenta de que el negocio que elegiste o que iniciaste no era lo que esperabas, cambia de estrategia para atraer clientes y si aún así no funciona, haz una revisión de los aspectos en los que estás fallando, si es necesario replantea el giro de tu negocio y vuelve a empezar.

“Hace unos cinco meses comencé a vender aceites esenciales, de esos que se utilizan para aromaterapia o como método de medicina alternativa para acompañar algún tratamiento médico. Me inscribí en el negocio porque confío en que los productos sirven y los he probado en mí y en mi familia con éxito. Lo que no me gustó fue el modelo de negocio piramidal que implica pertenecer a la empresa. El cual me dejó endeudada y con un amargo sabor de boca sobre un producto que amaba”, nos platica nuestra querida lectora Gloria.

Los negocios piramidales y, en general, las estructuras que implican que al convertirte en socio tienes que inscribir a más personas para que sus ventas te generen ingresos y estar atado a comprar mensualmente cierta cantidad de producto los vendas o no, pueden convertirse en una vía hacia el precipicio financiero.

Gloria nos cuenta que pese a adquirir su membresía como una persona que solo quería disfrutar de los aceites sin intención de venta, su “consultora madre” -como ella le llama- la presionaba para que vendiera y metiera pedidos mensuales superiores a 3 mil pesos en productos.

La consultora madre de Gloria le dijo que utilizar su tarjeta de crédito en esos casos era lo correcto. Y Gloria cedió unas tres veces. Las últimas dos, cuando ya vio que no lograba vender el producto porque no había compradores interesados en su círculo social le comentó a la consultora que dejaría de comprar aceites. La consultora enfureció y le gritó que si no vendía era porque ella no sabía vender, que no tenía visión de negocio. Lo que era una mentira porque Gloría en otros negocios en los que había participado había sido muy exitosa. Sin embargo, en esta ocasión factores externos como la pandemia y la crisis económica habían mermado la capacidad de consumo de sus clientes potenciales.

¿Cómo terminó el caso? Gloria se reveló y dejó de meter pedido. Tuvo que bloquearle las llamadas y mensajes a su consultora madre porque ella todos los días le escribía preguntándole cuánto había vendido y cuándo metería pedido. ¡Qué toxica, señora!

No tengamos miedo al fracaso. Hay productos o ideas de negocio que no van con nosotros. Y aunque nos gusten, quizás no las podamos vender porque a nuestro alrededor no existen las condiciones favorables o clientes para su venta o salga más caro distribuir y entregar, que la misma ganancia que vamos a obtener por la venta del producto. Hay ideas o productos que NO son NEGOCIO y debemos saberlas identificar.

1. Que una idea sea perfecta porque cubre tus necesidades y aspiraciones, no significa que lo sea para el mercado meta. Antes de emprender (y de endeudarte), haz estudios de mercado y analiza bien a tus competidores directos, sólo así sabrás que vas por el camino correcto. ¿Pregunta a tus contactos directos si están interesados en dicho producto? ¿Con qué frecuencia lo comprarían? Ve identificando las necesidades de tu zona.

2. ¿Sabes exactamente cuántos competidores directos tendrás en la zona en la que operarás? Si son demasiados compitiendo en un mismo territorio, lo más probable es que tus oportunidades de destacar sean limitadas. Un buen ejercicio es buscar en Google qué empresas ofrecen lo mismo que tú, y si son más de 10, no le entres.

3. El error que suele cometer el emprendedor es iniciar su negocio en una industria con la que nunca ha tenido relación. Esto, en el mediano plazo, trae como consecuencia un cúmulo de malas prácticas como malas negociaciones con proveedores, contrataciones de personal no calificado y clientes insatisfechos. Valora tu experiencia y emprende en terrenos conocidos.

4. Sé humilde, acepta tus errores y diseña una estrategia que te ayude a salir de la idea original e iniciar otra de forma segura y más preparada. Tú puedes.

@Lady_Varo
ladyvaro.fp@gmail.com