/ jueves 30 de septiembre de 2021

Humillación en horario triple A

Las imágenes que circularon el pasado fin de semana con lo ocurrido en la garita fronteriza que comunica Ciudad Juárez, Chihuahua con El Paso, Texas, fue un golpe directo a la moral del Ejército en pleno mes de la patria. El suceso mostró que algo no funciona bien al interior de la milicia cuando un pelotón de soldados es sometido por agentes fronterizos estadounidenses, al grado de ser humillados delante de las cámaras al quedar esposados e inmovilizados en el piso.

Si hay algo que molesta demasiado a los mandos militares es ser exhibidos en los medios de comunicación, pero cuando se trata por torpezas que desnudan la falta de pericia y adiestramiento de los comandantes y sus tropas, la molestía puede implicar severas sanciones.

La noche del viernes 24 de septiembre un pelotón de 14 soldados adscrito al noveno regimiento de caballería motorizado, con cuartel en la Guarnición Militar de Ciudad Juárez, cruzó en dos vehículos a territorio estadounidense de manera “accidental” y de inmediato fueron interceptados por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). El incidente obligó al cierre de la garita e interrumpió la circulación por casi una hora. Los soldados fueron liberados poco después, pero uno de ellos recibió una “sanción civil” por llevar consigo una pequeña cantidad de marihuana para consumo personal, algo que es permitido por leyes mexicanas.

Oficiales del Ejército consultados coinciden que no es la primera vez que esto sucede. En otro momento han pasado vehículos completos de transporte de tropas debido a que los soldados y sus comandantes no conocen el terreno. Este es un problema ocasionado porque los mandos militares no tienen conciencia de la importancia de que sus subordinados que vienen de un cambio de adscripción se familiaricen con el terreno al que llegan. El problema inicia con la poca experiencia operativa de los mandos superiores, aumenta por la falta de adiestramiento de las tropas, y se agudiza por la nula información y desconocimiento del terreno. Algo que era común en Chihuahua con las unidades militares desde la “guerra contra el narco” en el sexenio de Felipe Calderón.

Los cruces “involuntarios” se han dado en otras ocasiones en puntos ubicados en los márgenes del río Bravo, donde no existen delimitaciones gráficas o de otro tipo. Los incidentes en las fronteras debido a errores de mandos militares han detonado crisis con la población civil, como el ocurrido en marzo pasado en Mazapa de Madero, Chiapas, donde un militar mató a un ciudadano guatemalteco lo que ocasionó que alrededor de 300 ciudadanos de aquel país retuvieron a varios soldados mexicanos para exigir sanciones penales contra el responsable y reparación económica.

La multiplicidad de tareas a las que han sido asignadas las fuerzas armadas este sexenio, ha repercutido en que las unidades operativas del Ejército estén mal adiestradas y los mandos superiores tengan poca experiencia en el terreno, como se demostró en el incidente de Ciudad Juárez. Lo grave no solo fue la exhibición, sino la lectura sobre las debilidades que arrastra la milicia producto de una política fallida en materia de seguridad del actual gobierno.

@velediaz424

Las imágenes que circularon el pasado fin de semana con lo ocurrido en la garita fronteriza que comunica Ciudad Juárez, Chihuahua con El Paso, Texas, fue un golpe directo a la moral del Ejército en pleno mes de la patria. El suceso mostró que algo no funciona bien al interior de la milicia cuando un pelotón de soldados es sometido por agentes fronterizos estadounidenses, al grado de ser humillados delante de las cámaras al quedar esposados e inmovilizados en el piso.

Si hay algo que molesta demasiado a los mandos militares es ser exhibidos en los medios de comunicación, pero cuando se trata por torpezas que desnudan la falta de pericia y adiestramiento de los comandantes y sus tropas, la molestía puede implicar severas sanciones.

La noche del viernes 24 de septiembre un pelotón de 14 soldados adscrito al noveno regimiento de caballería motorizado, con cuartel en la Guarnición Militar de Ciudad Juárez, cruzó en dos vehículos a territorio estadounidense de manera “accidental” y de inmediato fueron interceptados por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). El incidente obligó al cierre de la garita e interrumpió la circulación por casi una hora. Los soldados fueron liberados poco después, pero uno de ellos recibió una “sanción civil” por llevar consigo una pequeña cantidad de marihuana para consumo personal, algo que es permitido por leyes mexicanas.

Oficiales del Ejército consultados coinciden que no es la primera vez que esto sucede. En otro momento han pasado vehículos completos de transporte de tropas debido a que los soldados y sus comandantes no conocen el terreno. Este es un problema ocasionado porque los mandos militares no tienen conciencia de la importancia de que sus subordinados que vienen de un cambio de adscripción se familiaricen con el terreno al que llegan. El problema inicia con la poca experiencia operativa de los mandos superiores, aumenta por la falta de adiestramiento de las tropas, y se agudiza por la nula información y desconocimiento del terreno. Algo que era común en Chihuahua con las unidades militares desde la “guerra contra el narco” en el sexenio de Felipe Calderón.

Los cruces “involuntarios” se han dado en otras ocasiones en puntos ubicados en los márgenes del río Bravo, donde no existen delimitaciones gráficas o de otro tipo. Los incidentes en las fronteras debido a errores de mandos militares han detonado crisis con la población civil, como el ocurrido en marzo pasado en Mazapa de Madero, Chiapas, donde un militar mató a un ciudadano guatemalteco lo que ocasionó que alrededor de 300 ciudadanos de aquel país retuvieron a varios soldados mexicanos para exigir sanciones penales contra el responsable y reparación económica.

La multiplicidad de tareas a las que han sido asignadas las fuerzas armadas este sexenio, ha repercutido en que las unidades operativas del Ejército estén mal adiestradas y los mandos superiores tengan poca experiencia en el terreno, como se demostró en el incidente de Ciudad Juárez. Lo grave no solo fue la exhibición, sino la lectura sobre las debilidades que arrastra la milicia producto de una política fallida en materia de seguridad del actual gobierno.

@velediaz424

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