/ viernes 25 de marzo de 2022

¿Armas biológicas?

La subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de los Estados Unidos, Victoria Nuland, el pasado 8 de marzo indicó que en Ucrania hay laboratorios biológicos y su nación trabaja para no permitir su transición bajo el control de las fuerzas rusas. Lo declaró al responder a la pregunta del senador Marco Rubio de la presencia en Ucrania de armas químicas, actuando bajo el juramento en las audiencias en el comité de los asuntos exteriores del Senado del Congreso.

Al analizar la respuesta oficial de la administración del presidente Joe Biden que, tiene relación directa con la formación de la política americana en la dirección ucraniana, es posible suponer que en estos laboratorios con el apoyo de Washington, tiene lugar o tenía, antes las investigaciones militares en materia de las armas biológicas, algún proceso. Además, Rusia con referencia a los documentos recibidos afirma que la actividad de estos laboratorios era financiada en general con los programas del Pentágono.

De acuerdo con los datos del Instituto Bioquímico de la Academia de Ciencias Ucraniana en ese país existen “laboratorios biológicos” que desempeñan funciones de investigación de enfermedades, plagas y pandemias. Algunos de ellos tienen Nivel de Bioseguridad 3 (BSL-3), el segundo más estricto. En BSL-3 es posible trabajar con agentes como el SARS-CoV-2 que provoca el COVID-19, con Ántrax o con la bacteria que causa la peste.

Según la estimación de la doctora Filipa Lentzos, catedrática del King´s College de Londres y coordinadora de organizaciones no gubernamentales de la Convención de Armas Biológicas, los laboratorios biológicos pueden llevar a cabo proyectos secretos de doble uso. Comentando la información sobre la posible creación de armas biológicas en Ucrania, en una cuenta de Twitter, ella ha notado que “puedes usar el mismo equipo, el mismo material, el mismo conocimiento, para bien o para mal” “termina dependiendo de la intención (…) y esa es la causa por la que hay mucha ambigüedad que hace todo esto tan difícil”.

Pero ella misma tuiteó el 19 de marzo: En respuesta a nuevas acusaciones de armas biológicas por parte de Rusia, la ONU reafirmó ayer que no existen tales indicios. Además, brindo contexto sobre los orígenes del apoyo de EEUU a los laboratorios de salud pública en Ucrania y los desafíos de la biología de doble uso.

Estados Unidos ratificó en 1972 la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción y el Almacenamiento de Armas Bacteriológicas (Biológicas) y Toxínicas y sobre su Destrucción. Es el primer tratado multilateral sobre desarme y prohíbe desarrollo, producción y almacenamiento de toda esa categoría de armas de destrucción masiva. La convención entró en vigor el 26 de marzo de 1975. En la actualidad los 163 países participan en la convención. Sin embargo, Washington en 2001 se ha negado aceptar el acta de la convención, que prevé los mecanismos del control mutuo. Como resultado en la actualidad no es posible revisar el cumplimiento de EEUU de las obligaciones de la convención usando instrumentos jurídicos internacionales.

Textualmente hay que decirlo: Para resolver los momentos discutibles acerca de la situación que se ha formado sobre las armas biológicas en Ucrania se pueden usar los artículos 5 y 6 de la Convención sobre las Armas Biológicas. En concordancia con esos artículos los Estados participantes deben consultar uno con otro en la decisión de las contradicciones respecto a los objetivos de la convención. También los Estados deben cooperar en la realización de cualquier investigación sobre las infracciones posibles de las obligaciones del documento.

@TXTUALes

La subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de los Estados Unidos, Victoria Nuland, el pasado 8 de marzo indicó que en Ucrania hay laboratorios biológicos y su nación trabaja para no permitir su transición bajo el control de las fuerzas rusas. Lo declaró al responder a la pregunta del senador Marco Rubio de la presencia en Ucrania de armas químicas, actuando bajo el juramento en las audiencias en el comité de los asuntos exteriores del Senado del Congreso.

Al analizar la respuesta oficial de la administración del presidente Joe Biden que, tiene relación directa con la formación de la política americana en la dirección ucraniana, es posible suponer que en estos laboratorios con el apoyo de Washington, tiene lugar o tenía, antes las investigaciones militares en materia de las armas biológicas, algún proceso. Además, Rusia con referencia a los documentos recibidos afirma que la actividad de estos laboratorios era financiada en general con los programas del Pentágono.

De acuerdo con los datos del Instituto Bioquímico de la Academia de Ciencias Ucraniana en ese país existen “laboratorios biológicos” que desempeñan funciones de investigación de enfermedades, plagas y pandemias. Algunos de ellos tienen Nivel de Bioseguridad 3 (BSL-3), el segundo más estricto. En BSL-3 es posible trabajar con agentes como el SARS-CoV-2 que provoca el COVID-19, con Ántrax o con la bacteria que causa la peste.

Según la estimación de la doctora Filipa Lentzos, catedrática del King´s College de Londres y coordinadora de organizaciones no gubernamentales de la Convención de Armas Biológicas, los laboratorios biológicos pueden llevar a cabo proyectos secretos de doble uso. Comentando la información sobre la posible creación de armas biológicas en Ucrania, en una cuenta de Twitter, ella ha notado que “puedes usar el mismo equipo, el mismo material, el mismo conocimiento, para bien o para mal” “termina dependiendo de la intención (…) y esa es la causa por la que hay mucha ambigüedad que hace todo esto tan difícil”.

Pero ella misma tuiteó el 19 de marzo: En respuesta a nuevas acusaciones de armas biológicas por parte de Rusia, la ONU reafirmó ayer que no existen tales indicios. Además, brindo contexto sobre los orígenes del apoyo de EEUU a los laboratorios de salud pública en Ucrania y los desafíos de la biología de doble uso.

Estados Unidos ratificó en 1972 la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción y el Almacenamiento de Armas Bacteriológicas (Biológicas) y Toxínicas y sobre su Destrucción. Es el primer tratado multilateral sobre desarme y prohíbe desarrollo, producción y almacenamiento de toda esa categoría de armas de destrucción masiva. La convención entró en vigor el 26 de marzo de 1975. En la actualidad los 163 países participan en la convención. Sin embargo, Washington en 2001 se ha negado aceptar el acta de la convención, que prevé los mecanismos del control mutuo. Como resultado en la actualidad no es posible revisar el cumplimiento de EEUU de las obligaciones de la convención usando instrumentos jurídicos internacionales.

Textualmente hay que decirlo: Para resolver los momentos discutibles acerca de la situación que se ha formado sobre las armas biológicas en Ucrania se pueden usar los artículos 5 y 6 de la Convención sobre las Armas Biológicas. En concordancia con esos artículos los Estados participantes deben consultar uno con otro en la decisión de las contradicciones respecto a los objetivos de la convención. También los Estados deben cooperar en la realización de cualquier investigación sobre las infracciones posibles de las obligaciones del documento.

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