/ domingo 12 de septiembre de 2021

En México, se disparan 50% ideas suicidas por pandemia de Covid-19

Duelos sin despedidas y los problemas económicos han provocado otra crisis para la salud mental, advierten especialistas

La pandemia aumentó los problemas de salud mental más de lo que esperábamos, declaró el doctor José Javier Mendoza Velásquez al señalar que la depresión se incrementó 20%, mientras que la ideación suicida ha registrado ascensos que van del 25 al 50% en distintos momentos de la contingencia sanitaria.

El doctor José Javier Mendoza, coordinador de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que el suicidio es un evento inesperado y multicausal que revela lo mucho que los sistemas de salud tienen por hacer en el terreno de la salud mental.

En ocasión al Día Mundial para la Prevención del Suicidio, celebrado el pasado 10 de septiembre, el INEGI reveló que la tasa de mortalidad por suicidio en la Ciudad de México es de 4.7 por cada 100 mil habitantes, lo que ubica a la capital entre las diez entidades del país con menor tasa de fallecimientos por lesiones autoinfligidas (suicidio).

Sin embargo, la estadística sobre mortalidad dada a conocer por el INEGI advierte que los casos de suicidio en la Ciudad de México prácticamente se duplicaron en los últimos tres años al pasar de 227 en 2018, a 234 en 2019 y a 450 en 2020.

El doctor José Javier Mendoza explicó que durante la pandemia han ocurrido muchas cosas, por lo que la mayoría de la población ha estado sometida a diversos niveles de estrés; sin embargo, destacó que la diferencia radica en la forma como cada persona lo gestiona.

“Es saber qué hacer con el estrés, darme cuenta si lo estoy manejando bien o mal. Si hago actividad física, si mantengo mis relaciones sociales, si estoy trabajando solo lo necesario; o si lo estoy manejando mal, como sería alguna alteración en los patrones de sueño, de alimentación, comportamiento o aumento en el consumo de sustancias”, señaló el especialista de la Máxima Casa de Estudios.

“Nadie ha escapado a la pandemia, por lo que es importante entender que el estrés es una condición normal de la vida, que sube o baja, pero lo que importa es cómo lo manejamos”, subrayó el doctor Mendoza Velásquez al señalar: "no debemos sentir que tenemos que resistir, debemos darnos la oportunidad de sentirnos mal, ser un poco más amables con nosotros mismos y tratar de resolver".

En entrevista con LA PRENSA, el doctor José Javier Mendoza recomendó a las familias que han enfrentado un evento suicida buscar ayuda. “No hay que culparnos, hay que tener claro que esta situación se puede pasar en cualquier momento, es multifactorial y el sobreviviente de una persona que cometió suicidio debe buscar ayuda profesional, no porque se tenga un problema, sino por el estrés, las circunstancias, el trauma o lo que ese evento puedo generar”, expresó.

El investigador de la UNAM se pronunció por invertir y fortalecer los servicios de atención a la salud mental, porque cuando se habla de suicidio se debe entender que se trata de un problema que no se resuelve de la noche a la mañana y requiere mucha mayor concientización social, a fin de que la población no subestime o no sabe qué hacer cuando alguien expresa su deseo de morir.

“Cuando alguien habla de quitarse la vida hay que validarlo, no creer que es un juego y hay que tratar de buscar ayuda, mantener la comunicación como familia y no tener temor a preguntar sobre este tema”, puntualizó el especialista al señalar que la conciencia sobre el riesgo suicida ha aumentado, lo que ha provocado más diagnóstico e identificación. "Lejos de alarmarnos, debemos darle importancia", subrayó.

Es importante que las personas busquen ayuda si notan cambios en sus actividades, sueño o alimentación, así como mayor consumo de irritabilidad o consumo de alcohol, recomendó el especialista al señalar que la pandemia sí afectó la salud mental de la población más de lo que se esperaba.

Mencionó que un tamizaje realizado por la UNAM detectó que la depresión aumentó 20%, mientras que la ideación suicida observó incrementos de 25 al 30% al principio de la pandemia y hasta un 50% en algún momento de la pandemia.

DEPRESIÓN NO DEBE SER UNA CAÍDA AL ABISMO

En México la depresión ocupa el primer lugar de discapacidad en mujeres y el noveno para hombres. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica, en algún momento de su vida 9.2% de los mexicanos sufrieron un trastorno afectivo.

El estudio revela que las mexicanas son el grupo de población más afectado con un 10.4% y solo el 5.4% de los hombres sufrió esta enfermedad, por lo que la depresión se considera como una de las enfermedades más incapacitantes, solo superada por la diabetes, trastornos respiratorios y las cardiopatías.

Estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), estiman que una de cada 4 personas desarrolla un cuadro depresivo en su vida y menos del 25% recibe un tratamiento efectivo. En los peores casos la depresión puede llevar a cometer suicidio, motivo por el que cada año mueren cerca de 800,000 personas y se considera la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años.

Los meses de confinamiento por la pandemia, la situación crítica en los hospitales, los duelos sin despedidas y los problemas económicos han provocado otra crisis para la salud mental. Se estima que durante el confinamiento el 80% de las personas han desarrollado emociones que podrían afectar su salud mental como angustia, miedo e incluso pánico y terror, indicó el doctor Felipe Vázquez, profesor en psiquiatría.

"La depresión no es un signo de debilidad ni de echarle ganas”, sino una enfermedad crónica que afecta la comunicación de los neurotransmisores cerebrales, explicó el doctor Vázquez, gerente médico para el Sistema Nervioso Central en GSK, quien puntualizó que los antidepresivos son una opción de tratamiento efectiva y segura para la depresión.

La prevalencia de depresión se ha incrementado entre 40 y hasta 100%, por lo que se ubica entre los padecimientos que generan la mayor carga de enfermedad para los sistemas de salud, junto con las cardiopatías, los accidentes de tránsito y las enfermedades pulmonares, indicó el especialista.

De acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el 17.9% de la población adulta mexicana ha presentado alguna vez en su vida un cuadro depresivo, informó el doctor Felipe Vázquez al señalar que solo el 10% de las personas reciben un tratamiento adecuado.

El doctor Vázquez señaló que los principales síntomas de la depresión son: tristeza por más de dos semanas, acompañada por la pérdida de interés o placer en actividades que antes se disfrutaban. Cambios de peso (aumento o disminución), alteraciones de sueño (insomnio o hipersomnia) y alteraciones en la actividad motora, como sentirse lento o con excesiva inquietud.

Señaló que estos síntomas generalmente vienen acompañados por la pérdida de energía, ideas de culpa, insatisfacción, dificultades para concentrarse, baja productividad laboral o escolar, fatiga e irritabilidad.

En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el doctor Felipe Vázquez indicó que la mejor forma de prevenir el suicidio es tratar de forma adecuada y oportuna la depresión, que debe dejar de ser vista como un “asunto de falta de ánimo, debilidad o de echarle ganas”.

El especialista informó que hoy en día la psiquiatría se encarga no solo de la salud del cerebro, sino del cuidado integral de todo el organismo, por lo que recomendó a la población mantener una actividad física, una alimentación saludable con alto consumo de frutas, verduras y pescado (rico en omega 3), dormir en horario regular y evitar el uso de dispositivos electrónicos en la noche, además de moderar el consumo de alcohol.

Destacó que con intervenciones psicosociales, como la conversación y el involucramiento familiar se pueden resolver cuadros de depresión leve, mientras que en el caso de depresiones moderadas a graves se requiere un manejo farmacológico e incluso de estimulación cerebral.

RADIOGRAFÍA DEL SUICIDIO

En 2020, sucedieron 7 818 fallecimientos por lesiones autoinfligidas en el país, lo que representa 0.7% del total de muertes en el año y una tasa de suicidio de 6.2 por cada 100 000 habitantes, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en ocasión al Día Mundial para la Prevención del Suicidio este 10 de septiembre.

El Instituto detalló que la tasa de suicidio es más alta en el grupo de jóvenes de 18 a 29 años, ya que se presentan 10.7 decesos por esta causa por cada 100 000 jóvenes. Para 2018, de la población de 10 años y más, 5% declararon que alguna vez han pensado suicidarse.

Advirtió que el suicidio es considerado un problema de salud pública que conlleva una tragedia para las familias y para la sociedad. Estas pérdidas pueden prevenirse si se interviene de manera oportuna, por lo que es necesario centrarse en la comprensión de estos sucesos para crear estrategias adecuadas de intervención.

Las estadísticas de mortalidad reportan que, para 2020, del total de fallecimientos en el país (1 069 301), 7 818 fueron por lesiones autoinfligidas, lo que representa 0.7% de las muertes y una tasa de suicidio de 6.2 por cada 100 000 habitantes, superior a la registrada en 2019 de 5.6.

Por sexo, de los decesos por esta causa destaca que los hombres tienen una tasa de 10.4 fallecimientos por cada 100 000 (6 383), mientras que esta situación se presenta en 2.2 de cada 100 000 mujeres (1 427). El grupo de población de 18 a 29 años presenta la tasa de suicidio más alta: 10.7 decesos por cada 100 000 personas; le sigue el grupo de 30 a 59 años con 7.4 fallecimientos por cada 100 000.

Las entidades que presentan mayor tasa de fallecimientos por lesiones autoinfligidas (suicidio) por cada 100 000 habitantes son: Chihuahua (14.0), Aguascalientes (11.1) y Yucatán (10.2). Por el contrario, Guerrero, Veracruz e Hidalgo presentan las tasas más bajas con 2.0, 3.3 y 3.7, respectivamente.

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Las estadísticas de mortalidad reportan que, para 2020, del total de fallecimientos en el país (1 069 301), 7 818 fueron por lesiones autoinfligidas, lo que representa 0.7% de las muertes y una tasa de suicidio de 6.2 por cada 100 000 habitantes, superior a la registrada en 2019 de 5.6.

Por sexo, de los decesos por esta causa destaca que los hombres tienen una tasa de 10.4 fallecimientos por cada 100 000 (6 383), mientras que esta situación se presenta en 2.2 de cada 100 000 mujeres (1 427). El grupo de población de 18 a 29 años presenta la tasa de suicidio más alta: 10.7 decesos por cada 100 000 personas; le sigue el grupo de 30 a 59 años con 7.4 fallecimientos por cada 100 mil habitantes.

De acuerdo con los datos del INEGI, la Ciudad de México registra una tasa de 4.7 fallecimientos por cada 100 mil habitantes, por lo que se ubica entre las 10 entidades con menor número de casos.

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La pandemia aumentó los problemas de salud mental más de lo que esperábamos, declaró el doctor José Javier Mendoza Velásquez al señalar que la depresión se incrementó 20%, mientras que la ideación suicida ha registrado ascensos que van del 25 al 50% en distintos momentos de la contingencia sanitaria.

El doctor José Javier Mendoza, coordinador de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que el suicidio es un evento inesperado y multicausal que revela lo mucho que los sistemas de salud tienen por hacer en el terreno de la salud mental.

En ocasión al Día Mundial para la Prevención del Suicidio, celebrado el pasado 10 de septiembre, el INEGI reveló que la tasa de mortalidad por suicidio en la Ciudad de México es de 4.7 por cada 100 mil habitantes, lo que ubica a la capital entre las diez entidades del país con menor tasa de fallecimientos por lesiones autoinfligidas (suicidio).

Sin embargo, la estadística sobre mortalidad dada a conocer por el INEGI advierte que los casos de suicidio en la Ciudad de México prácticamente se duplicaron en los últimos tres años al pasar de 227 en 2018, a 234 en 2019 y a 450 en 2020.

El doctor José Javier Mendoza explicó que durante la pandemia han ocurrido muchas cosas, por lo que la mayoría de la población ha estado sometida a diversos niveles de estrés; sin embargo, destacó que la diferencia radica en la forma como cada persona lo gestiona.

“Es saber qué hacer con el estrés, darme cuenta si lo estoy manejando bien o mal. Si hago actividad física, si mantengo mis relaciones sociales, si estoy trabajando solo lo necesario; o si lo estoy manejando mal, como sería alguna alteración en los patrones de sueño, de alimentación, comportamiento o aumento en el consumo de sustancias”, señaló el especialista de la Máxima Casa de Estudios.

“Nadie ha escapado a la pandemia, por lo que es importante entender que el estrés es una condición normal de la vida, que sube o baja, pero lo que importa es cómo lo manejamos”, subrayó el doctor Mendoza Velásquez al señalar: "no debemos sentir que tenemos que resistir, debemos darnos la oportunidad de sentirnos mal, ser un poco más amables con nosotros mismos y tratar de resolver".

En entrevista con LA PRENSA, el doctor José Javier Mendoza recomendó a las familias que han enfrentado un evento suicida buscar ayuda. “No hay que culparnos, hay que tener claro que esta situación se puede pasar en cualquier momento, es multifactorial y el sobreviviente de una persona que cometió suicidio debe buscar ayuda profesional, no porque se tenga un problema, sino por el estrés, las circunstancias, el trauma o lo que ese evento puedo generar”, expresó.

El investigador de la UNAM se pronunció por invertir y fortalecer los servicios de atención a la salud mental, porque cuando se habla de suicidio se debe entender que se trata de un problema que no se resuelve de la noche a la mañana y requiere mucha mayor concientización social, a fin de que la población no subestime o no sabe qué hacer cuando alguien expresa su deseo de morir.

“Cuando alguien habla de quitarse la vida hay que validarlo, no creer que es un juego y hay que tratar de buscar ayuda, mantener la comunicación como familia y no tener temor a preguntar sobre este tema”, puntualizó el especialista al señalar que la conciencia sobre el riesgo suicida ha aumentado, lo que ha provocado más diagnóstico e identificación. "Lejos de alarmarnos, debemos darle importancia", subrayó.

Es importante que las personas busquen ayuda si notan cambios en sus actividades, sueño o alimentación, así como mayor consumo de irritabilidad o consumo de alcohol, recomendó el especialista al señalar que la pandemia sí afectó la salud mental de la población más de lo que se esperaba.

Mencionó que un tamizaje realizado por la UNAM detectó que la depresión aumentó 20%, mientras que la ideación suicida observó incrementos de 25 al 30% al principio de la pandemia y hasta un 50% en algún momento de la pandemia.

DEPRESIÓN NO DEBE SER UNA CAÍDA AL ABISMO

En México la depresión ocupa el primer lugar de discapacidad en mujeres y el noveno para hombres. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica, en algún momento de su vida 9.2% de los mexicanos sufrieron un trastorno afectivo.

El estudio revela que las mexicanas son el grupo de población más afectado con un 10.4% y solo el 5.4% de los hombres sufrió esta enfermedad, por lo que la depresión se considera como una de las enfermedades más incapacitantes, solo superada por la diabetes, trastornos respiratorios y las cardiopatías.

Estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), estiman que una de cada 4 personas desarrolla un cuadro depresivo en su vida y menos del 25% recibe un tratamiento efectivo. En los peores casos la depresión puede llevar a cometer suicidio, motivo por el que cada año mueren cerca de 800,000 personas y se considera la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años.

Los meses de confinamiento por la pandemia, la situación crítica en los hospitales, los duelos sin despedidas y los problemas económicos han provocado otra crisis para la salud mental. Se estima que durante el confinamiento el 80% de las personas han desarrollado emociones que podrían afectar su salud mental como angustia, miedo e incluso pánico y terror, indicó el doctor Felipe Vázquez, profesor en psiquiatría.

"La depresión no es un signo de debilidad ni de echarle ganas”, sino una enfermedad crónica que afecta la comunicación de los neurotransmisores cerebrales, explicó el doctor Vázquez, gerente médico para el Sistema Nervioso Central en GSK, quien puntualizó que los antidepresivos son una opción de tratamiento efectiva y segura para la depresión.

La prevalencia de depresión se ha incrementado entre 40 y hasta 100%, por lo que se ubica entre los padecimientos que generan la mayor carga de enfermedad para los sistemas de salud, junto con las cardiopatías, los accidentes de tránsito y las enfermedades pulmonares, indicó el especialista.

De acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el 17.9% de la población adulta mexicana ha presentado alguna vez en su vida un cuadro depresivo, informó el doctor Felipe Vázquez al señalar que solo el 10% de las personas reciben un tratamiento adecuado.

El doctor Vázquez señaló que los principales síntomas de la depresión son: tristeza por más de dos semanas, acompañada por la pérdida de interés o placer en actividades que antes se disfrutaban. Cambios de peso (aumento o disminución), alteraciones de sueño (insomnio o hipersomnia) y alteraciones en la actividad motora, como sentirse lento o con excesiva inquietud.

Señaló que estos síntomas generalmente vienen acompañados por la pérdida de energía, ideas de culpa, insatisfacción, dificultades para concentrarse, baja productividad laboral o escolar, fatiga e irritabilidad.

En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el doctor Felipe Vázquez indicó que la mejor forma de prevenir el suicidio es tratar de forma adecuada y oportuna la depresión, que debe dejar de ser vista como un “asunto de falta de ánimo, debilidad o de echarle ganas”.

El especialista informó que hoy en día la psiquiatría se encarga no solo de la salud del cerebro, sino del cuidado integral de todo el organismo, por lo que recomendó a la población mantener una actividad física, una alimentación saludable con alto consumo de frutas, verduras y pescado (rico en omega 3), dormir en horario regular y evitar el uso de dispositivos electrónicos en la noche, además de moderar el consumo de alcohol.

Destacó que con intervenciones psicosociales, como la conversación y el involucramiento familiar se pueden resolver cuadros de depresión leve, mientras que en el caso de depresiones moderadas a graves se requiere un manejo farmacológico e incluso de estimulación cerebral.

RADIOGRAFÍA DEL SUICIDIO

En 2020, sucedieron 7 818 fallecimientos por lesiones autoinfligidas en el país, lo que representa 0.7% del total de muertes en el año y una tasa de suicidio de 6.2 por cada 100 000 habitantes, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en ocasión al Día Mundial para la Prevención del Suicidio este 10 de septiembre.

El Instituto detalló que la tasa de suicidio es más alta en el grupo de jóvenes de 18 a 29 años, ya que se presentan 10.7 decesos por esta causa por cada 100 000 jóvenes. Para 2018, de la población de 10 años y más, 5% declararon que alguna vez han pensado suicidarse.

Advirtió que el suicidio es considerado un problema de salud pública que conlleva una tragedia para las familias y para la sociedad. Estas pérdidas pueden prevenirse si se interviene de manera oportuna, por lo que es necesario centrarse en la comprensión de estos sucesos para crear estrategias adecuadas de intervención.

Las estadísticas de mortalidad reportan que, para 2020, del total de fallecimientos en el país (1 069 301), 7 818 fueron por lesiones autoinfligidas, lo que representa 0.7% de las muertes y una tasa de suicidio de 6.2 por cada 100 000 habitantes, superior a la registrada en 2019 de 5.6.

Por sexo, de los decesos por esta causa destaca que los hombres tienen una tasa de 10.4 fallecimientos por cada 100 000 (6 383), mientras que esta situación se presenta en 2.2 de cada 100 000 mujeres (1 427). El grupo de población de 18 a 29 años presenta la tasa de suicidio más alta: 10.7 decesos por cada 100 000 personas; le sigue el grupo de 30 a 59 años con 7.4 fallecimientos por cada 100 000.

Las entidades que presentan mayor tasa de fallecimientos por lesiones autoinfligidas (suicidio) por cada 100 000 habitantes son: Chihuahua (14.0), Aguascalientes (11.1) y Yucatán (10.2). Por el contrario, Guerrero, Veracruz e Hidalgo presentan las tasas más bajas con 2.0, 3.3 y 3.7, respectivamente.

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Las estadísticas de mortalidad reportan que, para 2020, del total de fallecimientos en el país (1 069 301), 7 818 fueron por lesiones autoinfligidas, lo que representa 0.7% de las muertes y una tasa de suicidio de 6.2 por cada 100 000 habitantes, superior a la registrada en 2019 de 5.6.

Por sexo, de los decesos por esta causa destaca que los hombres tienen una tasa de 10.4 fallecimientos por cada 100 000 (6 383), mientras que esta situación se presenta en 2.2 de cada 100 000 mujeres (1 427). El grupo de población de 18 a 29 años presenta la tasa de suicidio más alta: 10.7 decesos por cada 100 000 personas; le sigue el grupo de 30 a 59 años con 7.4 fallecimientos por cada 100 mil habitantes.

De acuerdo con los datos del INEGI, la Ciudad de México registra una tasa de 4.7 fallecimientos por cada 100 mil habitantes, por lo que se ubica entre las 10 entidades con menor número de casos.

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