/ miércoles 22 de abril de 2020

Repartidores de plataformas digitales sin medidas de protección ante Covid-19

Especialistas señalan que tampoco se han establecido mayores estímulos para que los trabajadores alcancen un salario mínimo al día

La pandemia del Covid-19 ha recrudecido las precarias condiciones laborales en la que ya permanecían los denominados “socios” de las plataformas digitales en México que ofrecen servicios de transporte de pasajeros y de reparto a domicilio de alimentos, medicinas y productos de primera necesidad, entre otros.

Pese a la exposición al contagio del virus al que se enfrentan las personas repartidoras, las plataformas digitales en México sólo han difundido protocolos y medidas de seguridad para usuarios, no así para sus repartidores, aseguran Leyla Acedo Ung y Roberto Castillo, especialistas de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS).

Los especialistas señalan que tampoco se han establecido mayores estímulos para que los trabajadores alcancen un salario mínimo al día. Han sido los propios repartidores quienes se han organizado y circulado información, nuevamente por medio de grupos de Facebook y WhatsApp, para tomar medidas de higiene y cuidados.

“Las personas gig o caja”, como se conocen a los repartidores que llevan en sus espaldas los contenedores de comida, forman parte del ejército que conecta a los confinados sociales con el mundo exterior. Son ellos, junto con el sector salud y el resto de los trabajadores informales que tampoco pueden parar, quienes cargan con esta nueva cotidianidad confinada, a pesar de que ello implique comprometer su propia salud y vida.

Por lo anterior, desde la CISS se proponen acciones a corto plazo que ayuden a mitigar estas carencias, entre las que se encuentran: generar nuevos protocolos de entrega para dejar la comida en la entrada sin tener contacto físico con los clientes; hacer que las empresas brinden un soporte económico fácilmente accesible a sus repartidores, a fin de amortiguar sus pérdidas; dotar a trabajadores y trabajadoras de equipos de seguridad; en conjunto con las plataformas digitales, las Secretarías o Ministerios del Trabajo deberán promover el establecimiento de centros de descanso con infraestructura idónea para el resguardo de materiales de trabajo y garantizar prácticas de higiene.

Mientras que a largo plazo y con acciones que involucran a gobierno, empresas y ciudadanía, se señalan: la urgencia de la universalización de la seguridad social; promover la organización laboral de quienes trabajan en este tipo de plataformas, particularmente mediante la vía sindical y la negociación colectiva; fomentar mecanismos de transparencia en los pagos de las plataformas; garantizar salario mínimo; y destinar un porcentaje de cada entrega para seguridad social, entre otras.

Y es que, como el documento de la CISS denuncia, esa aparente libertad que gozan quienes trabajan en las plataformas digitales va acompañada de la falta de derechos laborales, dado que, en la gran mayoría de países, no se reconoce la existencia de la relación laboral entre choferes o repartidores y las plataformas digitales en las que se emplean.

Ante ello, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que dichas plataformas sólo han incorporado herramientas digitales, por lo que no pueden escapar de las dinámicas y relaciones laborales que los sujetan. Este mismo organismo ha indicado que el trabajo en plataformas digitales implica un regreso a la mano de obra ocasional, al no estar regulado por las normatividades laborales o fiscales de muchos países, de manera que las condiciones de trabajo se encuentran desapegadas de los marcos de derecho y de trabajo decente.

JLP

La pandemia del Covid-19 ha recrudecido las precarias condiciones laborales en la que ya permanecían los denominados “socios” de las plataformas digitales en México que ofrecen servicios de transporte de pasajeros y de reparto a domicilio de alimentos, medicinas y productos de primera necesidad, entre otros.

Pese a la exposición al contagio del virus al que se enfrentan las personas repartidoras, las plataformas digitales en México sólo han difundido protocolos y medidas de seguridad para usuarios, no así para sus repartidores, aseguran Leyla Acedo Ung y Roberto Castillo, especialistas de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS).

Los especialistas señalan que tampoco se han establecido mayores estímulos para que los trabajadores alcancen un salario mínimo al día. Han sido los propios repartidores quienes se han organizado y circulado información, nuevamente por medio de grupos de Facebook y WhatsApp, para tomar medidas de higiene y cuidados.

“Las personas gig o caja”, como se conocen a los repartidores que llevan en sus espaldas los contenedores de comida, forman parte del ejército que conecta a los confinados sociales con el mundo exterior. Son ellos, junto con el sector salud y el resto de los trabajadores informales que tampoco pueden parar, quienes cargan con esta nueva cotidianidad confinada, a pesar de que ello implique comprometer su propia salud y vida.

Por lo anterior, desde la CISS se proponen acciones a corto plazo que ayuden a mitigar estas carencias, entre las que se encuentran: generar nuevos protocolos de entrega para dejar la comida en la entrada sin tener contacto físico con los clientes; hacer que las empresas brinden un soporte económico fácilmente accesible a sus repartidores, a fin de amortiguar sus pérdidas; dotar a trabajadores y trabajadoras de equipos de seguridad; en conjunto con las plataformas digitales, las Secretarías o Ministerios del Trabajo deberán promover el establecimiento de centros de descanso con infraestructura idónea para el resguardo de materiales de trabajo y garantizar prácticas de higiene.

Mientras que a largo plazo y con acciones que involucran a gobierno, empresas y ciudadanía, se señalan: la urgencia de la universalización de la seguridad social; promover la organización laboral de quienes trabajan en este tipo de plataformas, particularmente mediante la vía sindical y la negociación colectiva; fomentar mecanismos de transparencia en los pagos de las plataformas; garantizar salario mínimo; y destinar un porcentaje de cada entrega para seguridad social, entre otras.

Y es que, como el documento de la CISS denuncia, esa aparente libertad que gozan quienes trabajan en las plataformas digitales va acompañada de la falta de derechos laborales, dado que, en la gran mayoría de países, no se reconoce la existencia de la relación laboral entre choferes o repartidores y las plataformas digitales en las que se emplean.

Ante ello, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que dichas plataformas sólo han incorporado herramientas digitales, por lo que no pueden escapar de las dinámicas y relaciones laborales que los sujetan. Este mismo organismo ha indicado que el trabajo en plataformas digitales implica un regreso a la mano de obra ocasional, al no estar regulado por las normatividades laborales o fiscales de muchos países, de manera que las condiciones de trabajo se encuentran desapegadas de los marcos de derecho y de trabajo decente.

JLP

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