/ miércoles 8 de julio de 2020

La Ayahuasca, una infusión que cobra actualidad por sus propiedades alucinogenas

su origen es de la Selva amazónica, pero ya se ha extendido a varios países del mundo

Algunos consideran la ayahuasca o yagé como una droga, mientras que quienes la consumen creen que es una bebida medicinal, esto es un compuesto de un té resultado de mezclar dos plantas que se encuentran en la zona del Amazonas: la enredadera de ayahuasca y un arbusto llamado chacruna, que contiene dimetiltriptamina (DMT), dicha sustancia es capaz de inducir a estados alterados de la conciencia a aquella persona que ha tomado la bebida, los consumidores presentan alucinaciones y por eso se debe ingerir acompañado de un guía espiritual.

Actualmente y en algunos países bajo programas pilotos con apoyo de los gobiernos La Ayahuasca se usa para rehabilitar gente dentro de las cárceles y también para rehabilitar toxicómanos o personas adictas a drogas fuertes tanto legales como prohibidas, como el crack o las pastillas antidepresivas.

Expertos en el tema nos comentan que la Ayahuasca activa la glándula Pineal que se encuentra exactamente en la mitad de nuestro cerebro, también conocida desde hace varios miles de años por diferentes culturas en civilizaciones antiguas como el tercer ojo, que ve lo que nuestros dos ojos no ven y sí existe, como las vibraciones, por ejemplo.

“Rompe tu sistema de creencias y vive”, dice Roberto Castorena, con un tono firme pero amable, el abogado de profesión pero “medico alternativo” por elección, conversó en entrevista con LA PRENSA EN LINEA acerca de los benéfico que ha resultado en su vida autoevaluarse y comprender un mundo que es invisible para una mayoría de la población; asegura que enfermedades como la diabetes y el cáncer pueden ser curadas, pero antes se debe adquirir conciencia, incluso, nos relata que toda enfermedad, incluido el Covid 19 está íntimamente relacionado con las emociones.

“Medicina Sagrada del Amazonas”, es el conjunto de más de 37 compuestos descubiertos y creados por distintas tribus, entre ellas la tribu “Noke Koi” llamada por el hombre blanco Katukina o Cruzeiro duo Soul, cuyo significado es Vigías de la medicina de Fuego, entre las cuales se encuentra la ayahuasca, misma que también es consumida en distintas regiones o comunidades de México, pero que antes debe tener otro tipo de entrenamiento espiritual, pasando por temazcales y el famoso Kambó (sudor de rana).

Para el maestro Castorena, es importante que antes de llegar a esta medicina también conocida como “La liana de la muerte”, es necesario pasar por otros procesos que de igual modo ayudan a un ser humano en su redescubrimiento y salud tanto física como espiritual.

Definir quiénes son los katukina, guiados exclusivamente por la denominación del grupo, no es una tarea sencilla. Desde la primera mitad del siglo pasado, los registros históricos elaborados por los misioneros acerca de estas poblaciones indígenas del río Juruá refieren a grupos que antropológicamente refieren algunas prácticas curativas que sin duda han dado tema a estudiosos de distintas partes del mundo.

Entre las practicas destacan por supuesto la ayahuasca y el Kambó, este último el inicio de una serie de prácticas con las que se puede iniciar en este mundo de la curación amazónica, que aunque ha creado expectativa, aún hay quien se resiste a este tipo de creencias.

Joaquín Sabina dice en el “casi alentador tema”, “Pastillas para no Soñar”, que podrían ser las imaginarias pastillas el remedio para alguna tristeza, claro, esto, es solo poético, sin embargo, y por su parte Castorena dice que sí existe cura para la tristeza que mucha gente experimenta hoy en día, dado el estilo de vida que llevamos y lo que ingerimos tanto en alimentos como en pensamientos y que muchas veces deriva en adicciones de todo tipo.

La cura es el Kambó, una sustancia que aliviara según lo dicho, el dolor del alma, y hay quienes aseguran lo han experimentado y tenido grandes resultados; su uso con presuntos objetivos terapéuticos se está extendiendo a nivel internacional y sobre todo en Sudamérica, con la promesa de curar todo tipo de enfermedades.

¿De qué se trata?, es simple, la phyllomedusa bicolor, mejor conocida como rana kambó o rana mono grande y que posee un brillante color verde es la cura para todo mal, incluido el Covid 19, y es que según Castorena, ya tienen casos registrados de personas que han dado resultado positivo al tratamiento en base a esta sustancia que segrega la rana que por cierto vive principalmente en la selva del estado de Acre, en el noreste de Brasil y que a México llega a través de los sanadores especializados en sustraer del sudor de la rana.

Sin duda un proceso mágico y casi increíble para muchos, pero del cual ya dan fe miles de personas en el mundo, mismas que luego de experimentar el kambó y sus beneficios dan paso a otras experiencias como mencionábamos, tales como el ayahuasca, que se dice es un proceso más complejo, pues para poder ser partícipe de una experiencia de este tipo, hay varias reglas a seguir, dadas por el guía, quien previamente explica cuáles son los pasos a seguir para experimentar una de las vivencias que aseguran va más allá de lo imaginado por cualquier ser humano.

Y sí porqué aquellos que van por el camino de la vida sin fe pueden experimentar en carne propia un “reseteo”, que en ocasiones es necesario para continuar en esta selva de asfalto donde el animal más mordaz resulta ser el hombre con el mismo hombre y es la tierra, acompañada del sol, agua, viento y todos sus elementos la que te da una respuesta y te acerca a estos sanadores que han tachado por años de “estafadores”, pero que sin duda a través de su experiencia te llevan por caminos desconocidos hacia ti mismo.

Además del Kambó que abre el camino hacia la vía espiritual, también está la Ayahuasca que Roberto indica que nos ayuda en la misión de experimentar el Espíritu a un nivel muy profundo y a conectarnos con él.

También nos hace muy conscientes de la realidad de nuestro cuerpo físico y de la mente por lo que resulta una herramienta valiosísima en la sanación de ambos. A la luz de la medicina moderna, se ha descubierto que las enfermedades tienen causas psicosomáticas.

“Los problemas personales y sociales tienen su origen en desequilibrios psicológicos. Estos desequilibrios no son propiedad del hombre, sino producto de aprendizajes erróneos y experiencias no digeridas que llamaremos “ego”.

Lo que la experiencia con Ayahuasca se consigue es que durante el tiempo que duran sus efectos el “ego” permanezca como muerto, simplemente lo haces a un lado, y eso hace que el espíritu o la parte saludable y natural del hombre tome las riendas y nos haga ver la vida junto con tus experiencias ya vividas en una forma real y saludable”, indico.

Con información de Eloise García


Algunos consideran la ayahuasca o yagé como una droga, mientras que quienes la consumen creen que es una bebida medicinal, esto es un compuesto de un té resultado de mezclar dos plantas que se encuentran en la zona del Amazonas: la enredadera de ayahuasca y un arbusto llamado chacruna, que contiene dimetiltriptamina (DMT), dicha sustancia es capaz de inducir a estados alterados de la conciencia a aquella persona que ha tomado la bebida, los consumidores presentan alucinaciones y por eso se debe ingerir acompañado de un guía espiritual.

Actualmente y en algunos países bajo programas pilotos con apoyo de los gobiernos La Ayahuasca se usa para rehabilitar gente dentro de las cárceles y también para rehabilitar toxicómanos o personas adictas a drogas fuertes tanto legales como prohibidas, como el crack o las pastillas antidepresivas.

Expertos en el tema nos comentan que la Ayahuasca activa la glándula Pineal que se encuentra exactamente en la mitad de nuestro cerebro, también conocida desde hace varios miles de años por diferentes culturas en civilizaciones antiguas como el tercer ojo, que ve lo que nuestros dos ojos no ven y sí existe, como las vibraciones, por ejemplo.

“Rompe tu sistema de creencias y vive”, dice Roberto Castorena, con un tono firme pero amable, el abogado de profesión pero “medico alternativo” por elección, conversó en entrevista con LA PRENSA EN LINEA acerca de los benéfico que ha resultado en su vida autoevaluarse y comprender un mundo que es invisible para una mayoría de la población; asegura que enfermedades como la diabetes y el cáncer pueden ser curadas, pero antes se debe adquirir conciencia, incluso, nos relata que toda enfermedad, incluido el Covid 19 está íntimamente relacionado con las emociones.

“Medicina Sagrada del Amazonas”, es el conjunto de más de 37 compuestos descubiertos y creados por distintas tribus, entre ellas la tribu “Noke Koi” llamada por el hombre blanco Katukina o Cruzeiro duo Soul, cuyo significado es Vigías de la medicina de Fuego, entre las cuales se encuentra la ayahuasca, misma que también es consumida en distintas regiones o comunidades de México, pero que antes debe tener otro tipo de entrenamiento espiritual, pasando por temazcales y el famoso Kambó (sudor de rana).

Para el maestro Castorena, es importante que antes de llegar a esta medicina también conocida como “La liana de la muerte”, es necesario pasar por otros procesos que de igual modo ayudan a un ser humano en su redescubrimiento y salud tanto física como espiritual.

Definir quiénes son los katukina, guiados exclusivamente por la denominación del grupo, no es una tarea sencilla. Desde la primera mitad del siglo pasado, los registros históricos elaborados por los misioneros acerca de estas poblaciones indígenas del río Juruá refieren a grupos que antropológicamente refieren algunas prácticas curativas que sin duda han dado tema a estudiosos de distintas partes del mundo.

Entre las practicas destacan por supuesto la ayahuasca y el Kambó, este último el inicio de una serie de prácticas con las que se puede iniciar en este mundo de la curación amazónica, que aunque ha creado expectativa, aún hay quien se resiste a este tipo de creencias.

Joaquín Sabina dice en el “casi alentador tema”, “Pastillas para no Soñar”, que podrían ser las imaginarias pastillas el remedio para alguna tristeza, claro, esto, es solo poético, sin embargo, y por su parte Castorena dice que sí existe cura para la tristeza que mucha gente experimenta hoy en día, dado el estilo de vida que llevamos y lo que ingerimos tanto en alimentos como en pensamientos y que muchas veces deriva en adicciones de todo tipo.

La cura es el Kambó, una sustancia que aliviara según lo dicho, el dolor del alma, y hay quienes aseguran lo han experimentado y tenido grandes resultados; su uso con presuntos objetivos terapéuticos se está extendiendo a nivel internacional y sobre todo en Sudamérica, con la promesa de curar todo tipo de enfermedades.

¿De qué se trata?, es simple, la phyllomedusa bicolor, mejor conocida como rana kambó o rana mono grande y que posee un brillante color verde es la cura para todo mal, incluido el Covid 19, y es que según Castorena, ya tienen casos registrados de personas que han dado resultado positivo al tratamiento en base a esta sustancia que segrega la rana que por cierto vive principalmente en la selva del estado de Acre, en el noreste de Brasil y que a México llega a través de los sanadores especializados en sustraer del sudor de la rana.

Sin duda un proceso mágico y casi increíble para muchos, pero del cual ya dan fe miles de personas en el mundo, mismas que luego de experimentar el kambó y sus beneficios dan paso a otras experiencias como mencionábamos, tales como el ayahuasca, que se dice es un proceso más complejo, pues para poder ser partícipe de una experiencia de este tipo, hay varias reglas a seguir, dadas por el guía, quien previamente explica cuáles son los pasos a seguir para experimentar una de las vivencias que aseguran va más allá de lo imaginado por cualquier ser humano.

Y sí porqué aquellos que van por el camino de la vida sin fe pueden experimentar en carne propia un “reseteo”, que en ocasiones es necesario para continuar en esta selva de asfalto donde el animal más mordaz resulta ser el hombre con el mismo hombre y es la tierra, acompañada del sol, agua, viento y todos sus elementos la que te da una respuesta y te acerca a estos sanadores que han tachado por años de “estafadores”, pero que sin duda a través de su experiencia te llevan por caminos desconocidos hacia ti mismo.

Además del Kambó que abre el camino hacia la vía espiritual, también está la Ayahuasca que Roberto indica que nos ayuda en la misión de experimentar el Espíritu a un nivel muy profundo y a conectarnos con él.

También nos hace muy conscientes de la realidad de nuestro cuerpo físico y de la mente por lo que resulta una herramienta valiosísima en la sanación de ambos. A la luz de la medicina moderna, se ha descubierto que las enfermedades tienen causas psicosomáticas.

“Los problemas personales y sociales tienen su origen en desequilibrios psicológicos. Estos desequilibrios no son propiedad del hombre, sino producto de aprendizajes erróneos y experiencias no digeridas que llamaremos “ego”.

Lo que la experiencia con Ayahuasca se consigue es que durante el tiempo que duran sus efectos el “ego” permanezca como muerto, simplemente lo haces a un lado, y eso hace que el espíritu o la parte saludable y natural del hombre tome las riendas y nos haga ver la vida junto con tus experiencias ya vividas en una forma real y saludable”, indico.

Con información de Eloise García