/ viernes 20 de septiembre de 2019

Mujer robaba y comía perros en Bosques de San Sebastián, Puebla

El hijo de la fémina señaló a la policía que su madre guardaba a las mascotas en el refrigerador

Un velo de misterio cubría la extraña desaparición de perros y gatos en la unidad habitacional Bosques de San Sebastián desde hace año y medio. La tarde de ayer, vecinos lograron descubrir que una mujer se dedicaban al robo de los animales y lo peor, es que la fémina vendía carne enchilada los fines de semana afuera de una Farmacia Guadalajara, al parecer de los canes.

El hijo de la fémina, que fue encontrado al interior de la vivienda, señaló a la policía que su alimento eran las mascotas sin vida que su madre guardaba en el refrigerador.

A pesar de que los vecinos ya lo habían reportado a las autoridades policíacas y del Ayuntamiento de Puebla, nadie les hacía caso para llevar a cabo una investigación más a fondo sobre la misteriosa desaparición de los animales.

Fue hasta ayer por la tarde-noche que a uno de los vecinos le dijeron que habían visto a su perro en el departamento 52 de la calle 1 B, por lo que fue a reclamar a la moradora de la casa 4, que le devolviera a su perro Bongo, un French Poodle perdido el pasado 13 de septiembre y que respondía a su llamado con un peculiar silbido que realizaba el dueño. Dicho ejercicio hizo en el lugar y el animal comenzó a ladrar dentro de la casa de la fémina.

La mujer se opuso a entregar al animal, pero en un descuido el can logró escapar y la responsable corrió hacía la calle, por lo que otros vecinos entraron a la casa y se llevaron una aterradora experiencia, pues dentro había alrededor de 30 perros y gatos en condiciones deplorables, pero lo más tétrico fue el hallazgo de otros canes sin vida almacenados dentro de un refrigerador y otros botes.

Alguien corrió por la mujer y tras darle alcance, ésta reveló llamarse María Antonieta, de unos 35 años de edad, quien terminó por confesar que secuestraba a los animales para posteriormente pedir recompensa por ellos.

La noticia corrió como reguero de pólvora y al sitio poco a poco llegaron más vecinos, a tal grado de juntarse cerca de 500 personas. Ya en la noche y en presencia de policías municipales y personal de Protección Animal que llegaron al rescate de animales, la enardecida multitud trató de linchar a la mujer apodada ya en ese momento como “La Mataperros”, pero junto con su hijo de unos 10 años de edad –quien presentaba cabello largo, al parecer por cumplir una manda–, fue sacada en una patrulla y llevada a las instalaciones de la Policía Municipal en espera de resolver su situación jurídica, pues los vecinos que perdieron a sus animales recabaron firmas para emprender una acción legal.

Cabe señalar que luego de ser rescatados los animales vivos, algunos de los cuales fueron reconocidos por sus dueños, fueron llevados a las instalaciones de Protección Animal para los trámites correspondientes; finalmente llegó personal del DIF Municipal, pues dentro de la casa 4, estaba un menor de unos 17 años, inválido, hijo también de María Antonieta.

Lo más tétrico del caso que nunca se había conocido en Puebla, es que los vecinos aseguran que la mujer vendía carne enchilada los fines de semana en dos puestos de esa unidad habitacional; e incluso, que ella y sus hijos se alimentaban de esa carne que procedía de los perros robados.

Un velo de misterio cubría la extraña desaparición de perros y gatos en la unidad habitacional Bosques de San Sebastián desde hace año y medio. La tarde de ayer, vecinos lograron descubrir que una mujer se dedicaban al robo de los animales y lo peor, es que la fémina vendía carne enchilada los fines de semana afuera de una Farmacia Guadalajara, al parecer de los canes.

El hijo de la fémina, que fue encontrado al interior de la vivienda, señaló a la policía que su alimento eran las mascotas sin vida que su madre guardaba en el refrigerador.

A pesar de que los vecinos ya lo habían reportado a las autoridades policíacas y del Ayuntamiento de Puebla, nadie les hacía caso para llevar a cabo una investigación más a fondo sobre la misteriosa desaparición de los animales.

Fue hasta ayer por la tarde-noche que a uno de los vecinos le dijeron que habían visto a su perro en el departamento 52 de la calle 1 B, por lo que fue a reclamar a la moradora de la casa 4, que le devolviera a su perro Bongo, un French Poodle perdido el pasado 13 de septiembre y que respondía a su llamado con un peculiar silbido que realizaba el dueño. Dicho ejercicio hizo en el lugar y el animal comenzó a ladrar dentro de la casa de la fémina.

La mujer se opuso a entregar al animal, pero en un descuido el can logró escapar y la responsable corrió hacía la calle, por lo que otros vecinos entraron a la casa y se llevaron una aterradora experiencia, pues dentro había alrededor de 30 perros y gatos en condiciones deplorables, pero lo más tétrico fue el hallazgo de otros canes sin vida almacenados dentro de un refrigerador y otros botes.

Alguien corrió por la mujer y tras darle alcance, ésta reveló llamarse María Antonieta, de unos 35 años de edad, quien terminó por confesar que secuestraba a los animales para posteriormente pedir recompensa por ellos.

La noticia corrió como reguero de pólvora y al sitio poco a poco llegaron más vecinos, a tal grado de juntarse cerca de 500 personas. Ya en la noche y en presencia de policías municipales y personal de Protección Animal que llegaron al rescate de animales, la enardecida multitud trató de linchar a la mujer apodada ya en ese momento como “La Mataperros”, pero junto con su hijo de unos 10 años de edad –quien presentaba cabello largo, al parecer por cumplir una manda–, fue sacada en una patrulla y llevada a las instalaciones de la Policía Municipal en espera de resolver su situación jurídica, pues los vecinos que perdieron a sus animales recabaron firmas para emprender una acción legal.

Cabe señalar que luego de ser rescatados los animales vivos, algunos de los cuales fueron reconocidos por sus dueños, fueron llevados a las instalaciones de Protección Animal para los trámites correspondientes; finalmente llegó personal del DIF Municipal, pues dentro de la casa 4, estaba un menor de unos 17 años, inválido, hijo también de María Antonieta.

Lo más tétrico del caso que nunca se había conocido en Puebla, es que los vecinos aseguran que la mujer vendía carne enchilada los fines de semana en dos puestos de esa unidad habitacional; e incluso, que ella y sus hijos se alimentaban de esa carne que procedía de los perros robados.