/ miércoles 16 de septiembre de 2020

Campaña presidencial de Carlos Mesa en Bolivia usa canción el niño Yuawi López

Mesa baila al ritmo de la canción que hiciera famosa el niño Yuawi López

Candidatos de la Alianza Comunidad Ciudadana, que encabeza el abanderado presidencial de Bolivia, Carlos Mesa, se apropian y usan en su trabajo proselitista la pegajosa canción “Movimiento Naranja” y el logotipo que empleó en 2012 el partido político mexicano Movimiento Ciudadano.

La canción fue en México, sin duda, un éxito arrollador en el marketing político; inundó no sólo los spots televisivos y radiofónicos de la pasada campaña presidencial en el país azteca, sino que incluso se escuchaba y se bailaba en las discotecas y antros a lo largo del territorio nacional.

Sin embargo, no fueron los mismos resultados en las urnas, ya que Movimiento Ciudadano apenas mantuvo su registro con poco más del cinco por ciento de la votación total registrada.

En Bolivia, el proceso electoral presidencial tendrá lugar el próximo 18 de octubre –escaso un mes-, y el aspirante Carlos Mesa y algunos candidatos a diversos cargos populares, aparecieron en spots propagandísticos de la alianza que lo postula bailando al ritmo de esa canción, mientras al fondo se distingue un logotipo idéntico al que usó el partido político mexicano.

Mesa, quien ya contendió anteriormente por la Presidencia de Bolivia, ha hecho prácticamente de todo en esta su nueva campaña electoral, incluso el plagio de campañas nacionales e internacionales, como es el caso de “Movimiento Naranja”.

Los bolivianos elegirán en esa fecha un gobierno que acelere o frene el cambio político que se desencadenó en octubre y noviembre del año pasado, con la revuelta popular en contra del expresidente Evo Morales y su deseo de reelegirse indefinidamente.

Carlos Mesa representa a las élites tradicionales bolivianas que, en los años 80 quebró la minería, la ancestral actividad nacional, además de que profesa el sentimiento general de Evo Morales, de quien fue portavoz nacional en la causa boliviana en la Corte Internacional de Justicia para obligar a Chile a negociar una salida soberana al mar.


Candidatos de la Alianza Comunidad Ciudadana, que encabeza el abanderado presidencial de Bolivia, Carlos Mesa, se apropian y usan en su trabajo proselitista la pegajosa canción “Movimiento Naranja” y el logotipo que empleó en 2012 el partido político mexicano Movimiento Ciudadano.

La canción fue en México, sin duda, un éxito arrollador en el marketing político; inundó no sólo los spots televisivos y radiofónicos de la pasada campaña presidencial en el país azteca, sino que incluso se escuchaba y se bailaba en las discotecas y antros a lo largo del territorio nacional.

Sin embargo, no fueron los mismos resultados en las urnas, ya que Movimiento Ciudadano apenas mantuvo su registro con poco más del cinco por ciento de la votación total registrada.

En Bolivia, el proceso electoral presidencial tendrá lugar el próximo 18 de octubre –escaso un mes-, y el aspirante Carlos Mesa y algunos candidatos a diversos cargos populares, aparecieron en spots propagandísticos de la alianza que lo postula bailando al ritmo de esa canción, mientras al fondo se distingue un logotipo idéntico al que usó el partido político mexicano.

Mesa, quien ya contendió anteriormente por la Presidencia de Bolivia, ha hecho prácticamente de todo en esta su nueva campaña electoral, incluso el plagio de campañas nacionales e internacionales, como es el caso de “Movimiento Naranja”.

Los bolivianos elegirán en esa fecha un gobierno que acelere o frene el cambio político que se desencadenó en octubre y noviembre del año pasado, con la revuelta popular en contra del expresidente Evo Morales y su deseo de reelegirse indefinidamente.

Carlos Mesa representa a las élites tradicionales bolivianas que, en los años 80 quebró la minería, la ancestral actividad nacional, además de que profesa el sentimiento general de Evo Morales, de quien fue portavoz nacional en la causa boliviana en la Corte Internacional de Justicia para obligar a Chile a negociar una salida soberana al mar.