/ jueves 16 de abril de 2020

Corrigen guía de atención a pacientes Covid-19

Por justicia social y no exclusión

Ciudad de México.- El Consejo de Ética del Consejo de Salubridad General puso a consulta una nueva versión de lo que llamó el Proyecto Guía de Triaje para la Asignación de Recursos de Medicina Crítica y corrige la disposición de atender en la emergencia por Covid-19 de forma prioritaria jóvenes sobre los adultos mayores, en el nuevo documento que somete a discusión, se plantea que esa disyuntiva solo debe ocurrir para el desempate.

Ahora se menciona que se debe privilegiar la atención de pacientes que no tengan padecimientos mórbidos como obesidad, diabetes e hipertensión.

El documento que sigue en construcción refiere que la toma de decisiones en la fase crítica se dará prioridad de atención al personal médico que en particular ha sido ubicado en esa zona de servicio a las personas que adquirieron el coronavirus.

“Se debe de dar prioridad a los recursos escasos de medicina crítica al personal de salud que combate la emergencia de COVID-19. La priorización de dicho personal de salud debe de ser absoluta. Esto quiere decir que el personal de salud que hace frente a la pandemia deberá de pasar al principio de la lista para obtener recursos escasos de medicina crítica cuando esto sea requerido. La única excepción a este punto es cuando el personal de salud presente tales comorbilidades, o su pronóstico sea tal, que sería fútil que se accediera a recursos escasos de medicina crítica”.

Entre los criterios para definir la atención distingue tres formas para brindar el servicio y desplegar los insumos y equipos: el que llega primero, por justicia social y no exclusión.

En caso de características que mantengan el empate, el médico podrá decidir en función del azar, del impacto de la enfermedad por sexos o de priorizar “el principio de vida completa”.

“Ello quiere decir que pacientes más jóvenes han de recibir atención de cuidados intensivos sobre pacientes de mayor edad”.

La guía consta de dos partes. La primera parte provee el sustento bioético que justifica cierta manera específica de asignar recursos escasos de medicina crítica.

La segunda parte describe el procedimiento a utilizarse para dicha asignación y contribuye a tomar decisiones de forma justa y transparente a través de protocolos de triaje preestablecidos.

En su presentación dice que la escasez de los insumos en los hospitales “nos obliga a preguntarnos cómo se deben de asignar cuando dos o más pacientes los necesitan”.

Bajo el principio de no exclusión todas las personas son candidatas para recibir atención de la salud y se deben tomar medidas de forma equitativa y por razones de salud pública.

“Características como: edad, sexo, afiliación política, discapacidad, y riqueza no excluyen a ningún paciente de ser candidato para recibir atención médica”.

Asegura que el propósito en todo momento será salvar la mayor cantidad de vidas y para ello requiere evaluar la posibilidad de que un paciente mejore y sobreviva; el tiempo que dicho paciente utilizará los recursos escasos que se pueden reutilizar.

“Por ejemplo, si dos pacientes requieren de ventilación mecánica y uno de ellos, dada una comorbilidad, se tardaría el doble de tiempo en recuperarse (dos semanas en lugar de una semana) entonces el ventilador se le debe de asignar a aquel que no tiene la comorbilidad y se tardaría la mitad del tiempo en recuperase. Ello es así pues el recurso escaso (el ventilador mecánico) se puede volver a utilizar de manera más pronta para salvar otra vida”.

Advierte que se deben tomar medidas de forma equitativa y por razones de salud pública, nunca con base en otros criterios.

“Las siguientes características no deberán de ser tomadas en cuenta durante la asignación de recursos escasos de medicina crítica: afiliación política, religión, ser cabeza de familia, valor social percibido, nacionalidad o estatus migratorio, género, raza, preferencia sexual, discapacidad”.

En particular, se debe cuidar que las restricciones no castiguen más a poblaciones vulnerables, como presos, migrantes, obreros o minorías étnicas.

En el contexto de salud privada a la lista anterior se deben de agregar: tener seguro médico, y tener recursos económicos para solventar los gastos de hospitalización.

Ciudad de México.- El Consejo de Ética del Consejo de Salubridad General puso a consulta una nueva versión de lo que llamó el Proyecto Guía de Triaje para la Asignación de Recursos de Medicina Crítica y corrige la disposición de atender en la emergencia por Covid-19 de forma prioritaria jóvenes sobre los adultos mayores, en el nuevo documento que somete a discusión, se plantea que esa disyuntiva solo debe ocurrir para el desempate.

Ahora se menciona que se debe privilegiar la atención de pacientes que no tengan padecimientos mórbidos como obesidad, diabetes e hipertensión.

El documento que sigue en construcción refiere que la toma de decisiones en la fase crítica se dará prioridad de atención al personal médico que en particular ha sido ubicado en esa zona de servicio a las personas que adquirieron el coronavirus.

“Se debe de dar prioridad a los recursos escasos de medicina crítica al personal de salud que combate la emergencia de COVID-19. La priorización de dicho personal de salud debe de ser absoluta. Esto quiere decir que el personal de salud que hace frente a la pandemia deberá de pasar al principio de la lista para obtener recursos escasos de medicina crítica cuando esto sea requerido. La única excepción a este punto es cuando el personal de salud presente tales comorbilidades, o su pronóstico sea tal, que sería fútil que se accediera a recursos escasos de medicina crítica”.

Entre los criterios para definir la atención distingue tres formas para brindar el servicio y desplegar los insumos y equipos: el que llega primero, por justicia social y no exclusión.

En caso de características que mantengan el empate, el médico podrá decidir en función del azar, del impacto de la enfermedad por sexos o de priorizar “el principio de vida completa”.

“Ello quiere decir que pacientes más jóvenes han de recibir atención de cuidados intensivos sobre pacientes de mayor edad”.

La guía consta de dos partes. La primera parte provee el sustento bioético que justifica cierta manera específica de asignar recursos escasos de medicina crítica.

La segunda parte describe el procedimiento a utilizarse para dicha asignación y contribuye a tomar decisiones de forma justa y transparente a través de protocolos de triaje preestablecidos.

En su presentación dice que la escasez de los insumos en los hospitales “nos obliga a preguntarnos cómo se deben de asignar cuando dos o más pacientes los necesitan”.

Bajo el principio de no exclusión todas las personas son candidatas para recibir atención de la salud y se deben tomar medidas de forma equitativa y por razones de salud pública.

“Características como: edad, sexo, afiliación política, discapacidad, y riqueza no excluyen a ningún paciente de ser candidato para recibir atención médica”.

Asegura que el propósito en todo momento será salvar la mayor cantidad de vidas y para ello requiere evaluar la posibilidad de que un paciente mejore y sobreviva; el tiempo que dicho paciente utilizará los recursos escasos que se pueden reutilizar.

“Por ejemplo, si dos pacientes requieren de ventilación mecánica y uno de ellos, dada una comorbilidad, se tardaría el doble de tiempo en recuperarse (dos semanas en lugar de una semana) entonces el ventilador se le debe de asignar a aquel que no tiene la comorbilidad y se tardaría la mitad del tiempo en recuperase. Ello es así pues el recurso escaso (el ventilador mecánico) se puede volver a utilizar de manera más pronta para salvar otra vida”.

Advierte que se deben tomar medidas de forma equitativa y por razones de salud pública, nunca con base en otros criterios.

“Las siguientes características no deberán de ser tomadas en cuenta durante la asignación de recursos escasos de medicina crítica: afiliación política, religión, ser cabeza de familia, valor social percibido, nacionalidad o estatus migratorio, género, raza, preferencia sexual, discapacidad”.

En particular, se debe cuidar que las restricciones no castiguen más a poblaciones vulnerables, como presos, migrantes, obreros o minorías étnicas.

En el contexto de salud privada a la lista anterior se deben de agregar: tener seguro médico, y tener recursos económicos para solventar los gastos de hospitalización.

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