/ viernes 4 de diciembre de 2020

Venir al mundo en medio del rebrote de Covid-19

Los bebés que tendrán la atención mundial por las condiciones que rodean su nacimiento

La generación de esta segunda década del siglo XXI, categorizada como cuarentenials, sin duda tendrá el estigma de haber conocido rostros embozados y tacto cubierto de látex impregnado con el distintivo aroma del gel desinfectante.

¿Pero qué será de aquellos que sean procreados por los llamados centennials, los preadolescentes que despertaron a la sexualidad a hurtadillas en medio del confinamiento?

Conozcamos la opinión de experimentados profesionales que analizan uno de los rasgos de la llamada tercera ola del rebrote en la pandemia: la depresión y su melliza: la distimia.

La tristeza cotidiana no es algo pasajero, se llama depresión y es una enfermedad que puede acabar con la existencia.

Atribuíamos a nuestra agitada forma de vida la responsabilidad de nuestro cansancio, del hartazgo y los excesos.

Hoy la soledad nos enfrenta a los mismos demonios. ¿Hasta qué punto es normal sentirse triste, cuándo perdemos el control de la voluntad y el timón de nuestra vida?

La distimia y la depresión se gestan por varios motivos en la vida de los seres humanos, que van desde aspectos hereditarios hasta la falta de apego y pertenencia.

Hay rasgos de estos trastornos que pueden pasar inadvertidos para padres y tutores.

Cuando el pesimismo, la baja autoestima y la falta de motivación se vuelven cotidianos hay que prestar atención; si a esto agregamos insomnio o necesidad de sueño frecuentes, consumo excesivo de alimentos o falta de apetito recurrente, así como el bajo rendimiento escolar, habrá que prestar atención y brindar asistencia. Esto no pasará si se le ignora y puede agravarse en caso de no atenderse.

La visita a un médico en caso de enfermedad no se cuestiona, así tampoco el apoyo terapéutico debe estigmatizarse. Acudir a terapia es el primer paso, y equivaldría en términos médicos a ir con el médico general. Si esto no es suficiente, habrá que someterse a un proceso psicoterapéutico, que es el equivalente a acudir con un especialista hablando en términos médicos. La atención psiquiátrica o la hospitalaria serán necesarias cuando la vida del sujeto esté en riesgo.

No tengamos miedo a pedir ayuda, las enfermedades emocionales existen y todos estamos expuestos a ellas;, el diagnóstico y la atención temprana harán la diferencia.


La sensación de soledad, desamparo y abandono puede acarrear varios problemas y poner en riesgo la propia existencia; el despertar sexual y el embarazo prematuro, acarrean otros más y pueden cambiar de forma permanente el curso de la vida de nuestros jóvenes y niños.

No justifíquenos, la tristeza permanente no es normal, tiene un nombre y la falta de atención puede traer consecuencias letales.

Lamentablemente ocupamos el poco honroso primer lugar en abuso infantil y embarazo adolescente entre los países miembros de la OCDE. Algo estamos haciendo mal; nuestro tejido social se descompone. Ahondaremos ese tema en la siguiente entrega.

Para mayor información sobre centros de ayuda, envía un mensaje o ingresa al enlace, pedir apoyo es el primer paso.

claudiaruizpsicología@gmail.com, https://psicologiaanglo.blogspot.com/



En este tiempo de confinamiento por el Covid-19, los padres de familia que están apoyando a sus hijos en educación a distancia, están presentando diversas situaciones estresantes debido a las múltiples tareas que se han incrementado en el hogar, una de ellas, apoyar más a sus hijos en la educación formal; en estas circunstancias, algunos adultos pudieran estar presentando episodios depresivos, con la sintomatología siguiente: desdicha, descontento, un sentimiento extremo de tristeza, pesimismo y desaliento.

A partir de esto, en los padres se manifiesta una desregulación disruptiva de su estado de ánimo, presentando accesos de cólera graves y recurrentes, que son observables, por ejemplo, en la agresión física a personas cercanas y frecuentemente acompañada de expresiones verbales inadecuadas. Estos cambios de estado de ánimo en los padres, pueden desarrollarse como depresión clínica siempre y cuando duren doce o más meses y en todo ese tiempo se han presentado sin estabilizarse el carácter en tres meses de ausencia de síntomas.

Otro criterio importante es que se den en dos o más contextos sin relación con el ambiente doméstico, presentándose también en el trabajo, el supermercado o al hablar por teléfono con alguien ajeno a la familia nuclear.

Pueden ser resultado de un desencadenante derivado de que los padres no logren ajustarse a los cambios y pasen por las conocidas etapas de un duelo o bien de la más técnicamente llamada curva de cambio, a saber: sorpresa, negación, frustración, depresión o desánimo, experimentación, decisión y finalmente integración, que sería el resultado de aceptar el cambio.

En este caso, la sorpresa es que no se esperaba que la amenaza originaria de la pandemia permaneciera tanto tiempo y no pudiéramos controlar su duración.

La negación consistiría en algunos casos en la dificultad de establecer una nueva relación con los miembros de la familia, asumiendo roles adicionales y el aumento de sus compromisos, como el aseo constante y el apoyo regular en los temas escolares.

Algunos eventos frustrantes estarían constituidos porque no estoy dispuesto a asumir los nuevos roles y compromisos con la velocidad y el largo plazo requeridos, lo que desencadena la imposibilidad de disfrutar lo que nos gustaba hacer antes o que interrumpe nuestros hábitos.

Así se podría desarrollar el desaliento, que al permanecer sin variaciones durante un largo tiempo, daría lugar a la depresión. Pero no siempre se instala este trastorno de pesimismo y derrota, porque la resiliencia nos lleva a experimentar, tomar decisiones que ajusten nuestros hábitos y a integrar las nuevas variantes a la vida diaria, con la apertura al cambio.

Pero si no se llega a completar este ciclo descrito, lo primero es ponerse en manos de un especialista que le acompañe en el proceso.

Esto le permitirá obtener y aceptar el apoyo, lograr las habilidades que le permitan autorregular sus emociones y aceptar como parte de la vida la exploración y generación de las decisiones para su bienestar emocional y salud mental, con la aceptación de los cambios, por muy repentinos que sean. Usted lo notará porque establece relaciones satisfactorias en cualquier contexto en que se desenvuelva, sin las absurdas comparaciones que le lleven a la inconformidad y al desajuste, o frenarse por la añoranza del contexto en el pasado, para afrontar el cambio.

Correo: gzl.josej@gmail.com WEB http://josegonzalez.site FaceBook @josegonzale.site


Covid, depresión y sexualidad

Llevamos ya más de 8 meses viviendo la pandemia de Covid-19, y en este tiempo hemos estado expuestas y expuestos a situaciones estresantes que nunca hubiéramos imaginado. El desconocimiento de esta nueva enfermedad nos hizo pasar de compras masivas de papel de baño, al temor y en muchos casos a la realidad de no tener los ingresos para el sustento familiar.

Y que arroje la primera piedra quien no tuvo una mala noche pensando en que el Covid-19 tocaría a su puerta, y como se pronosticaba esta situación ha comprometido la salud mental de muchas personas, siendo la depresión una de sus principales consecuencias.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la depresión es un trastorno mental que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o disfrute de lo que nos daba placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. ¿Tú has sentido alguno de estos síntomas?

Un estudio realizado en los primeros meses de la pandemia por Galindo-Vázquez y colaboradores sobre los síntomas de ansiedad, depresión durante la pandemia de Covid-19, informó que los niveles de ansiedad y depresión son mayores que los reportados en las pandemias de SARS e influenza. De los mil 508 participantes de este estudio, el 20.8% presentó síntomas de ansiedad grave y 27.5% síntomas de depresión grave; los síntomas, fueron más frecuentes en la mujer, persona soltera, en quien no tiene hijos o quien presenta comorbilidad médica y antecedentes de atención a la salud mental.

La depresión nos puede afectar en el trabajo y la escuela, en la capacidad para afrontar la vida diaria y también a nuestra sexualidad, un estudio realizado por Asociación Mexicana para la Salud Sexual, reportó que en los primeros meses de la pandemia:

El 43 % de las personas disminuyó su conducta sexual

El uso de videollamadas sexuales y sexting se ha incrementado en el 38% de las y los participantes

El 8% de las y los participantes percibe un incremento en la violencia en la pareja con el confinamiento

Entre otros factores emocionales, la depresión, puede explicar la disminución de la conducta sexual en pareja y también el aumento de conductas de riesgo como dejar de usar métodos anticonceptivos, que aunado al incremento de la violencia intrafamiliar ha puesto en riesgo los derechos sexuales y reproductivos de las personas más vulnerables, como los son las adolescentes.

Y no nos confundamos, no es que las y los jóvenes aburridos en sus casas, estén experimentando más tempranamente su sexualidad, es que la pandemia ha quebrantado aún más a los sectores de menos recursos.

En la Conferencia Covid-19 en México, del pasado 28 septiembre, Gabriela Rodríguez, Secretaria General de Conapo, estimó “conservadoramente” que puede haber un incremento de embarazos no deseados de un 20% en 2021; es decir 145 mil adolescentes y mujeres jóvenes se sumarán a las 373 mil 600 que hay cada año.

Imagina lo que es estar en un mismo lugar durante meses, con una persona que te maltrata, viviendo en situaciones precarias y además llevando un embarazo que, de acuerdo con las estadísticas, influirá en que no termines tus estudios de preparatoria. Pues esa es la realidad de muchas mujeres adolescentes y jóvenes.

El impacto del confinamiento está afectando la salud mental y física de todas las personas, pero es aún más grave en los grupos socialmente menos favorecidos y que paradójicamente tienen menos acceso a los servicios psicológicos; por ello es urgente que se refuercen los programas y campañas de atención emocional y soporte social, pues es sabido que la depresión en su forma más grave, puede conducir al suicidio.

Y no es una conclusión amarillista o sensacionalista, lamentablemente es el horizonte que tenemos a la vuelta del año y es mejor que comencemos a hacer algo ya.

Para entender mejor los efectos que está teniendo el Covid-19 en nuestra salud sexual, AMSSAC y la Universidad Nexum de México, junto con instituciones de otros 23 países, se encuentra realizando una encuesta; ayúdanos respondiéndola si entras al siguiente enlace: https://enketo.lshtm.ac.uk/fA4q3KLd


El confinamiento prolongado que hoy se vive, ha generado aumento en el estrés, la depresión y el embarazo en l@s adolescentes (https://www.youtube.com/watch?v=uN0g8A2o8Ts), siendo estas problemáticas una carga más a las existentes en este periodo de la adolescencia (https://www.youtube.com/watch?v=CIBeyxnDAPk).

Con respecto a los embarazos, el Consejo Nacional de Población (Conapo), menciona que en este periodo entre 2020 y 2021, habrá 21 mil 575 embarazos en adolescentes, siendo una de las principales causas el casi nulo uso a los servicios de salud sexual y reproductiva por el confinamiento (https://politica.expansion.mx/mexico/2020/08/04/el-conapo-estima-21-000-embarazos-en-adolescentes-debido-al-confinamiento).

Asimismo se menciona la violencia de género ejercida en desigualdad de poder, lo que puede formar una idea errónea en la toma de decisiones sobre el cuerpo (del adolescent@); relaciones sexuales forzadas; educación sexual y acceso a métodos anticonceptivos. (https://www.animalpolitico.com/blog-invitado/los-embarazos-adolescentes-frente-al-covid-19/).

Todos estos problemas en un entorno de confinamiento, traen como consecuencia sensaciones desalentadoras y @l adolescente, podría desarrollar indefensión o desesperanza aprendida, en donde se comportará pasivamente ante cualquier situación de adversidad, pensando que no puede hacer nada, cuando en la mayoría de las veces podría hacerlo (https://www.youtube.com/watch?v=OtB6RTJVqPM).

De acuerdo con el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5):

“Los trastornos depresivos se caracterizan por una tristeza de una intensidad o una duración suficiente como para interferir en la funcionalidad y, en ocasiones, por una disminución del interés o del placer despertado por las actividades.” “Los trastornos depresivos pueden presentarse a cualquier edad, pero es típico su desarrollo a mediados de la adolescencia…” (https://www.msdmanuals.com/es-mx/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastornos-del-estado-de-%C3%A1nimo/trastornos-depresivos).

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el estado del ánimo, el pensamiento y su manera de ver la realidad, altera el ciclo sueño-vigilia, la alimentación, así como, el sentido de autoestima. (https://www.youtube.com/watch?v=a9OwSyRDsbU).

Es común que en algunos casos la depresión no aparezca durante la adolescencia o en el embarazo, sino después de haber nacido la criatura, a lo que se le denomina depresión posparto (https://www.youtube.com/watch?v=DO0JDv72828); el cual es diferente al “Baby Blue”, que es un tipo de tristeza puerperal o posparto, el cual es un proceso natural de un tipo de “baja en el ánimo” en la mayoría de las mujeres, por el cambio y producción de hormonas en el cuerpo de la madre para preparase después del parto y alimentación del bebe (https://www.guiainfantil.com/articulos/embarazo/depresion/que-es-el-baby-blues-tras-el-parto/).

Sin embargo, cualquiera que fuera el motivo, si l@s adolescentes tuvieran indicios de depresión al principio o en su evolución del embarazo o después del parto, es importante darle seguimiento de manera profesional, para evitar complicaciones que puedan afectar su vida o la del hijo; estas recomendaciones pueden ser dentro del confinamiento por el Covid-19, tales como no existe evidencia hasta ahorita que el virus del Covid-19 se trasmita a través de la leche materna (https://www.youtube.com/watch?v=gTlitfMCTiE&feature=emb_logo) y por otro lado, el seguimiento de expertos para poder acompañar a quien lo padece para su integración a la normalidad (https://www.youtube.com/watch?v=VAcGteyXtU4).

“Depresión, embarazo y otras Pandemias”

Cada época y sociedad enfrenta sus momentos de caos y oscuridad, así como su prístino andar en el sendero de la calma y la mediación.

Diciembre es para México el noveno mes después del primer caso de Covid-19. Tiempo de una gestación completa de los miedos y los impulsos que parecen cerrar cualquier hilo de luz. Además de los niños y adultos mayores (los “infans” por su inmadurez, los “grandes” por su disgregación), son también los jóvenes y adolescentes tempranos, quien enfrentan de otro modo y con otros recursos los efectos de la soledad y la difusión de una identidad todavía no fraguada.

Los jóvenes que dejan sus ropajes de niños, estrenando sus nuevas vestimentas que la pubertad les ofrece envueltas con ese empuje corporal y esa fuerza mental de poder hacer todo, los lleva con la mayor facilidad a entrar a un falso refugio que Donald Meltzer, un psicoanalista de niños y adolescentes llamó “Claustrum”. Un lugar mental donde la genitalidad (una sexualidad mecánica y vacía de sentido), los transforma en ejecutores de un placer tóxico y fugaz donde el momento lo es todo y el futuro no existe.

Así, mientras unas personas encuentran en la bebida el camino al adormecimiento de las heridas no expresadas, otros más emplean la violencia como forma de descarga y emulación para ilusoriamente borrar sus propias cicatrices de la violencia recibida. Así los jóvenes encuentran en la excitación de lo sensorial, una forma de evadir las dolencias del alma. “Ellos”, sintiendo en la polución la vía de borrar su limitaciones, sus “castraciones”, pues sueñan ser los adultos que todavía no son. “Ellas”, acunando la imagen de ser las madres que no tuvieron, de “haber encontrado” una salida a sus quebrantados hogares, un boleto para alejarse de los abandonos. Después de ello, y de dar a luz a los hijos no esperados, enfrentan la realidad de haber pasado a otra habitación, a veces más fría y con mayor soledad.

Por supuesto, no siempre es así. Hay el camino de quienes se fortalecieron y haciendo lazo y cobijo conjunto, enfrentan el sinuoso camino para crecer y dejar a tras los hogares rotos para construir hogares de amor.

En estos diversos senderos, hay que recordar, que los psicólogos, terapeutas, consejeros y psicoanalistas, pueden ofrecer, en experiencias personalizadas, o en grupo, posibilidades para vivir la experiencia de la escucha y contención emociona. “Ir con el psicólogo o la psicóloga, es una oportunidad para crecer, aprender y empoderarse, transformándose en la mejor versión de uno mismo”

yudersolisfernandez@hotmail.com

La generación de esta segunda década del siglo XXI, categorizada como cuarentenials, sin duda tendrá el estigma de haber conocido rostros embozados y tacto cubierto de látex impregnado con el distintivo aroma del gel desinfectante.

¿Pero qué será de aquellos que sean procreados por los llamados centennials, los preadolescentes que despertaron a la sexualidad a hurtadillas en medio del confinamiento?

Conozcamos la opinión de experimentados profesionales que analizan uno de los rasgos de la llamada tercera ola del rebrote en la pandemia: la depresión y su melliza: la distimia.

La tristeza cotidiana no es algo pasajero, se llama depresión y es una enfermedad que puede acabar con la existencia.

Atribuíamos a nuestra agitada forma de vida la responsabilidad de nuestro cansancio, del hartazgo y los excesos.

Hoy la soledad nos enfrenta a los mismos demonios. ¿Hasta qué punto es normal sentirse triste, cuándo perdemos el control de la voluntad y el timón de nuestra vida?

La distimia y la depresión se gestan por varios motivos en la vida de los seres humanos, que van desde aspectos hereditarios hasta la falta de apego y pertenencia.

Hay rasgos de estos trastornos que pueden pasar inadvertidos para padres y tutores.

Cuando el pesimismo, la baja autoestima y la falta de motivación se vuelven cotidianos hay que prestar atención; si a esto agregamos insomnio o necesidad de sueño frecuentes, consumo excesivo de alimentos o falta de apetito recurrente, así como el bajo rendimiento escolar, habrá que prestar atención y brindar asistencia. Esto no pasará si se le ignora y puede agravarse en caso de no atenderse.

La visita a un médico en caso de enfermedad no se cuestiona, así tampoco el apoyo terapéutico debe estigmatizarse. Acudir a terapia es el primer paso, y equivaldría en términos médicos a ir con el médico general. Si esto no es suficiente, habrá que someterse a un proceso psicoterapéutico, que es el equivalente a acudir con un especialista hablando en términos médicos. La atención psiquiátrica o la hospitalaria serán necesarias cuando la vida del sujeto esté en riesgo.

No tengamos miedo a pedir ayuda, las enfermedades emocionales existen y todos estamos expuestos a ellas;, el diagnóstico y la atención temprana harán la diferencia.


La sensación de soledad, desamparo y abandono puede acarrear varios problemas y poner en riesgo la propia existencia; el despertar sexual y el embarazo prematuro, acarrean otros más y pueden cambiar de forma permanente el curso de la vida de nuestros jóvenes y niños.

No justifíquenos, la tristeza permanente no es normal, tiene un nombre y la falta de atención puede traer consecuencias letales.

Lamentablemente ocupamos el poco honroso primer lugar en abuso infantil y embarazo adolescente entre los países miembros de la OCDE. Algo estamos haciendo mal; nuestro tejido social se descompone. Ahondaremos ese tema en la siguiente entrega.

Para mayor información sobre centros de ayuda, envía un mensaje o ingresa al enlace, pedir apoyo es el primer paso.

claudiaruizpsicología@gmail.com, https://psicologiaanglo.blogspot.com/



En este tiempo de confinamiento por el Covid-19, los padres de familia que están apoyando a sus hijos en educación a distancia, están presentando diversas situaciones estresantes debido a las múltiples tareas que se han incrementado en el hogar, una de ellas, apoyar más a sus hijos en la educación formal; en estas circunstancias, algunos adultos pudieran estar presentando episodios depresivos, con la sintomatología siguiente: desdicha, descontento, un sentimiento extremo de tristeza, pesimismo y desaliento.

A partir de esto, en los padres se manifiesta una desregulación disruptiva de su estado de ánimo, presentando accesos de cólera graves y recurrentes, que son observables, por ejemplo, en la agresión física a personas cercanas y frecuentemente acompañada de expresiones verbales inadecuadas. Estos cambios de estado de ánimo en los padres, pueden desarrollarse como depresión clínica siempre y cuando duren doce o más meses y en todo ese tiempo se han presentado sin estabilizarse el carácter en tres meses de ausencia de síntomas.

Otro criterio importante es que se den en dos o más contextos sin relación con el ambiente doméstico, presentándose también en el trabajo, el supermercado o al hablar por teléfono con alguien ajeno a la familia nuclear.

Pueden ser resultado de un desencadenante derivado de que los padres no logren ajustarse a los cambios y pasen por las conocidas etapas de un duelo o bien de la más técnicamente llamada curva de cambio, a saber: sorpresa, negación, frustración, depresión o desánimo, experimentación, decisión y finalmente integración, que sería el resultado de aceptar el cambio.

En este caso, la sorpresa es que no se esperaba que la amenaza originaria de la pandemia permaneciera tanto tiempo y no pudiéramos controlar su duración.

La negación consistiría en algunos casos en la dificultad de establecer una nueva relación con los miembros de la familia, asumiendo roles adicionales y el aumento de sus compromisos, como el aseo constante y el apoyo regular en los temas escolares.

Algunos eventos frustrantes estarían constituidos porque no estoy dispuesto a asumir los nuevos roles y compromisos con la velocidad y el largo plazo requeridos, lo que desencadena la imposibilidad de disfrutar lo que nos gustaba hacer antes o que interrumpe nuestros hábitos.

Así se podría desarrollar el desaliento, que al permanecer sin variaciones durante un largo tiempo, daría lugar a la depresión. Pero no siempre se instala este trastorno de pesimismo y derrota, porque la resiliencia nos lleva a experimentar, tomar decisiones que ajusten nuestros hábitos y a integrar las nuevas variantes a la vida diaria, con la apertura al cambio.

Pero si no se llega a completar este ciclo descrito, lo primero es ponerse en manos de un especialista que le acompañe en el proceso.

Esto le permitirá obtener y aceptar el apoyo, lograr las habilidades que le permitan autorregular sus emociones y aceptar como parte de la vida la exploración y generación de las decisiones para su bienestar emocional y salud mental, con la aceptación de los cambios, por muy repentinos que sean. Usted lo notará porque establece relaciones satisfactorias en cualquier contexto en que se desenvuelva, sin las absurdas comparaciones que le lleven a la inconformidad y al desajuste, o frenarse por la añoranza del contexto en el pasado, para afrontar el cambio.

Correo: gzl.josej@gmail.com WEB http://josegonzalez.site FaceBook @josegonzale.site


Covid, depresión y sexualidad

Llevamos ya más de 8 meses viviendo la pandemia de Covid-19, y en este tiempo hemos estado expuestas y expuestos a situaciones estresantes que nunca hubiéramos imaginado. El desconocimiento de esta nueva enfermedad nos hizo pasar de compras masivas de papel de baño, al temor y en muchos casos a la realidad de no tener los ingresos para el sustento familiar.

Y que arroje la primera piedra quien no tuvo una mala noche pensando en que el Covid-19 tocaría a su puerta, y como se pronosticaba esta situación ha comprometido la salud mental de muchas personas, siendo la depresión una de sus principales consecuencias.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la depresión es un trastorno mental que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o disfrute de lo que nos daba placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. ¿Tú has sentido alguno de estos síntomas?

Un estudio realizado en los primeros meses de la pandemia por Galindo-Vázquez y colaboradores sobre los síntomas de ansiedad, depresión durante la pandemia de Covid-19, informó que los niveles de ansiedad y depresión son mayores que los reportados en las pandemias de SARS e influenza. De los mil 508 participantes de este estudio, el 20.8% presentó síntomas de ansiedad grave y 27.5% síntomas de depresión grave; los síntomas, fueron más frecuentes en la mujer, persona soltera, en quien no tiene hijos o quien presenta comorbilidad médica y antecedentes de atención a la salud mental.

La depresión nos puede afectar en el trabajo y la escuela, en la capacidad para afrontar la vida diaria y también a nuestra sexualidad, un estudio realizado por Asociación Mexicana para la Salud Sexual, reportó que en los primeros meses de la pandemia:

El 43 % de las personas disminuyó su conducta sexual

El uso de videollamadas sexuales y sexting se ha incrementado en el 38% de las y los participantes

El 8% de las y los participantes percibe un incremento en la violencia en la pareja con el confinamiento

Entre otros factores emocionales, la depresión, puede explicar la disminución de la conducta sexual en pareja y también el aumento de conductas de riesgo como dejar de usar métodos anticonceptivos, que aunado al incremento de la violencia intrafamiliar ha puesto en riesgo los derechos sexuales y reproductivos de las personas más vulnerables, como los son las adolescentes.

Y no nos confundamos, no es que las y los jóvenes aburridos en sus casas, estén experimentando más tempranamente su sexualidad, es que la pandemia ha quebrantado aún más a los sectores de menos recursos.

En la Conferencia Covid-19 en México, del pasado 28 septiembre, Gabriela Rodríguez, Secretaria General de Conapo, estimó “conservadoramente” que puede haber un incremento de embarazos no deseados de un 20% en 2021; es decir 145 mil adolescentes y mujeres jóvenes se sumarán a las 373 mil 600 que hay cada año.

Imagina lo que es estar en un mismo lugar durante meses, con una persona que te maltrata, viviendo en situaciones precarias y además llevando un embarazo que, de acuerdo con las estadísticas, influirá en que no termines tus estudios de preparatoria. Pues esa es la realidad de muchas mujeres adolescentes y jóvenes.

El impacto del confinamiento está afectando la salud mental y física de todas las personas, pero es aún más grave en los grupos socialmente menos favorecidos y que paradójicamente tienen menos acceso a los servicios psicológicos; por ello es urgente que se refuercen los programas y campañas de atención emocional y soporte social, pues es sabido que la depresión en su forma más grave, puede conducir al suicidio.

Y no es una conclusión amarillista o sensacionalista, lamentablemente es el horizonte que tenemos a la vuelta del año y es mejor que comencemos a hacer algo ya.

Para entender mejor los efectos que está teniendo el Covid-19 en nuestra salud sexual, AMSSAC y la Universidad Nexum de México, junto con instituciones de otros 23 países, se encuentra realizando una encuesta; ayúdanos respondiéndola si entras al siguiente enlace: https://enketo.lshtm.ac.uk/fA4q3KLd


El confinamiento prolongado que hoy se vive, ha generado aumento en el estrés, la depresión y el embarazo en l@s adolescentes (https://www.youtube.com/watch?v=uN0g8A2o8Ts), siendo estas problemáticas una carga más a las existentes en este periodo de la adolescencia (https://www.youtube.com/watch?v=CIBeyxnDAPk).

Con respecto a los embarazos, el Consejo Nacional de Población (Conapo), menciona que en este periodo entre 2020 y 2021, habrá 21 mil 575 embarazos en adolescentes, siendo una de las principales causas el casi nulo uso a los servicios de salud sexual y reproductiva por el confinamiento (https://politica.expansion.mx/mexico/2020/08/04/el-conapo-estima-21-000-embarazos-en-adolescentes-debido-al-confinamiento).

Asimismo se menciona la violencia de género ejercida en desigualdad de poder, lo que puede formar una idea errónea en la toma de decisiones sobre el cuerpo (del adolescent@); relaciones sexuales forzadas; educación sexual y acceso a métodos anticonceptivos. (https://www.animalpolitico.com/blog-invitado/los-embarazos-adolescentes-frente-al-covid-19/).

Todos estos problemas en un entorno de confinamiento, traen como consecuencia sensaciones desalentadoras y @l adolescente, podría desarrollar indefensión o desesperanza aprendida, en donde se comportará pasivamente ante cualquier situación de adversidad, pensando que no puede hacer nada, cuando en la mayoría de las veces podría hacerlo (https://www.youtube.com/watch?v=OtB6RTJVqPM).

De acuerdo con el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5):

“Los trastornos depresivos se caracterizan por una tristeza de una intensidad o una duración suficiente como para interferir en la funcionalidad y, en ocasiones, por una disminución del interés o del placer despertado por las actividades.” “Los trastornos depresivos pueden presentarse a cualquier edad, pero es típico su desarrollo a mediados de la adolescencia…” (https://www.msdmanuals.com/es-mx/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastornos-del-estado-de-%C3%A1nimo/trastornos-depresivos).

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el estado del ánimo, el pensamiento y su manera de ver la realidad, altera el ciclo sueño-vigilia, la alimentación, así como, el sentido de autoestima. (https://www.youtube.com/watch?v=a9OwSyRDsbU).

Es común que en algunos casos la depresión no aparezca durante la adolescencia o en el embarazo, sino después de haber nacido la criatura, a lo que se le denomina depresión posparto (https://www.youtube.com/watch?v=DO0JDv72828); el cual es diferente al “Baby Blue”, que es un tipo de tristeza puerperal o posparto, el cual es un proceso natural de un tipo de “baja en el ánimo” en la mayoría de las mujeres, por el cambio y producción de hormonas en el cuerpo de la madre para preparase después del parto y alimentación del bebe (https://www.guiainfantil.com/articulos/embarazo/depresion/que-es-el-baby-blues-tras-el-parto/).

Sin embargo, cualquiera que fuera el motivo, si l@s adolescentes tuvieran indicios de depresión al principio o en su evolución del embarazo o después del parto, es importante darle seguimiento de manera profesional, para evitar complicaciones que puedan afectar su vida o la del hijo; estas recomendaciones pueden ser dentro del confinamiento por el Covid-19, tales como no existe evidencia hasta ahorita que el virus del Covid-19 se trasmita a través de la leche materna (https://www.youtube.com/watch?v=gTlitfMCTiE&feature=emb_logo) y por otro lado, el seguimiento de expertos para poder acompañar a quien lo padece para su integración a la normalidad (https://www.youtube.com/watch?v=VAcGteyXtU4).

“Depresión, embarazo y otras Pandemias”

Cada época y sociedad enfrenta sus momentos de caos y oscuridad, así como su prístino andar en el sendero de la calma y la mediación.

Diciembre es para México el noveno mes después del primer caso de Covid-19. Tiempo de una gestación completa de los miedos y los impulsos que parecen cerrar cualquier hilo de luz. Además de los niños y adultos mayores (los “infans” por su inmadurez, los “grandes” por su disgregación), son también los jóvenes y adolescentes tempranos, quien enfrentan de otro modo y con otros recursos los efectos de la soledad y la difusión de una identidad todavía no fraguada.

Los jóvenes que dejan sus ropajes de niños, estrenando sus nuevas vestimentas que la pubertad les ofrece envueltas con ese empuje corporal y esa fuerza mental de poder hacer todo, los lleva con la mayor facilidad a entrar a un falso refugio que Donald Meltzer, un psicoanalista de niños y adolescentes llamó “Claustrum”. Un lugar mental donde la genitalidad (una sexualidad mecánica y vacía de sentido), los transforma en ejecutores de un placer tóxico y fugaz donde el momento lo es todo y el futuro no existe.

Así, mientras unas personas encuentran en la bebida el camino al adormecimiento de las heridas no expresadas, otros más emplean la violencia como forma de descarga y emulación para ilusoriamente borrar sus propias cicatrices de la violencia recibida. Así los jóvenes encuentran en la excitación de lo sensorial, una forma de evadir las dolencias del alma. “Ellos”, sintiendo en la polución la vía de borrar su limitaciones, sus “castraciones”, pues sueñan ser los adultos que todavía no son. “Ellas”, acunando la imagen de ser las madres que no tuvieron, de “haber encontrado” una salida a sus quebrantados hogares, un boleto para alejarse de los abandonos. Después de ello, y de dar a luz a los hijos no esperados, enfrentan la realidad de haber pasado a otra habitación, a veces más fría y con mayor soledad.

Por supuesto, no siempre es así. Hay el camino de quienes se fortalecieron y haciendo lazo y cobijo conjunto, enfrentan el sinuoso camino para crecer y dejar a tras los hogares rotos para construir hogares de amor.

En estos diversos senderos, hay que recordar, que los psicólogos, terapeutas, consejeros y psicoanalistas, pueden ofrecer, en experiencias personalizadas, o en grupo, posibilidades para vivir la experiencia de la escucha y contención emociona. “Ir con el psicólogo o la psicóloga, es una oportunidad para crecer, aprender y empoderarse, transformándose en la mejor versión de uno mismo”

yudersolisfernandez@hotmail.com