/ martes 14 de abril de 2020

Juegan a trabajar, niños en tiempos de Covid-19

Sufren a su corta edad los riesgos y las afectaciones que ha dejado la pandemia en su paso por México

A temprana hora ya cargan pesadas cajas, jalan diablos con mercancía, ayudan a colocar las carpas y acomodan la mercancía para arrimar el hombro a sus padres con las ventas, que son el sustento familia, así transcurren los días para los niños que no se quedan en casa en tiempos de Covid-19.

Desprovistos de las medidas necesarias para proteger su salud, una gran cantidad de niños salen de sus casas todos los días, con el riesgo de contagiarse mientras forman parte de los miembros económicamente activos para generar ingresos.

Pedro ha aprendido a divertirse en la calle desde que tenía seis años, cuando salía a ayudar a su madre a colocar la mercancía en el puesto donde venden comida preparada, a él no le gusta quedarse en casa, aunque “cuando no estaba el Coronavirus solo iba los domingos, ahora voy siempre con mi mamá a vender a diferentes lados, aunque, afuera del mercado hay más gente y tengo más amigos”, contó para los lectores de LA PRENSA.

Los días para Pedrito, como lo llama su mamá, transcurren largos desde que suspendieron las clases, por lo que encuentra refugio en las calles donde “veo pasar a las personas, estoy con mi mamá y le ayudo, antes me daba dinero, pero ya no se vende mucho, entonces ya no me da, además de que no voy a la escuela y no lo necesito”, dijo.

La madre del menor tampoco usa cubre bocas, no respeta la recomendación de la distancia y en su puesto no coloca gel, “la verdad no nos alcanza para eso, está bien caro, tenemos para nosotros, pero no podemos poner para todos los clientes, yo soy madre soltera, pago renta, así que lo poco que ahora gano, es para lo indispensable”, platicó Sandra, quien lleva cinco años con la venta de comida en la alcaldía Iztapalapa.

A pesar de que uno que otro niño utiliza cubre bocas, la mayoría de ellos no cree que puedan ser contagiados por Covid-19, y dicen que prefieren tener algo que comer que enfermarse, discurso que, al parecen, han aprendido de los mayores.

Foto: Arianna Alfaro

SUS HERRAMIENTAS SUS JUGUETES

Martín ha cambiado el balón por las tijeras y el cuchillo con el que ahora trabaja, a sus ocho años de edad, sabe muy bien el esfuerzo que cuesta ganarse el dinero, desde muy pequeño, ya acompañaba a la compra y venta de flores, la falta de clases por la contingencia sanitaria, lo mantiene a lado de sus padres, a quienes apoya en el negocio por el que a diario salen.

Desde las 7:00 horas de este domingo comenzaron a limpiar las flores y las colocaron para los clientes que, aunque pocos, “no dejamos de vender, gracias a Dios”, dijo el padre del menor, mientras Martín cortaba los tallos largos de las rosas con unas tijeras.

Alrededor de 10 horas pueden pasar en el puesto improvisado sobre la banqueta, a la espera de vender toda su mercancía, para la familia, resulta complicado mantener la sana distancia, porque “damos el cambio en la mano, entregamos las flores y si comemos aquí, pues tenemos contacto con los que la traen, no se puede cuando se trabaja en la calle donde pasa mucha gente”, expresó el padre de familia.

El carrito de gelatinas de Mariana, es su responsabilidad desde hace un año que entró a la secundaria y platica, “vendo en las mañanas y en la tarde voy a la escuela”, para ella es cotidiano trabajar con su familia desde pequeña, ya que se dedican a la venta de comida y, tanto ella como sus hermanos, contribuyen.

Para Mariana no es importante cuidarse por el Covid-19, no usa guantes, ni gel, ni cubre bocas y pasa alrededor de cinco horas en contacto con la gente, para ella son momentos de vacaciones, en las mañanas trabaja y por las tardes contribuye en las labores del hogar y prepara las gelatinas del siguiente día, le gusta su trabajo porque ayuda a su familia y no está encerrada.

La gran parte de los adultos, responsables de los menores de edad que salen a trabajar, no tienen miedo de contagiarse de Coronavirus, consideran que es más importante mantener a la familia que estar encerrados y sin dinero para mantenerse, por lo que tampoco procuran medidas de seguridad recomendadas para evitar la propagación del virus.

SINTOMAS DE COVID-19 EN MENORES DE EDAD

Entre los síntomas que pueden presentar los niños, se encuentran; la fiebre, tos y dificultad para respirar, entre los más comunes entre niños y algunos casos con fiebre y vómito, según un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) por sus siglas en inglés.

Al parecer, los niños han resultado la población menos afectada por la pandemia, sin embargo, son propensos al contagio y pueden infectar a otros y, aunque la infección, en la mayoría de los niños, tiene síntomas leves, “Pueden morir de esta infección y es importante que les protejamos y les tratemos como población de riesgo”, señala la Dra. Maria Van Kerkhove, de la Organización Mundial de la Salud, por lo que es mejor tomar las medidas recomendadas por las autoridades de salud en México.

JLP

A temprana hora ya cargan pesadas cajas, jalan diablos con mercancía, ayudan a colocar las carpas y acomodan la mercancía para arrimar el hombro a sus padres con las ventas, que son el sustento familia, así transcurren los días para los niños que no se quedan en casa en tiempos de Covid-19.

Desprovistos de las medidas necesarias para proteger su salud, una gran cantidad de niños salen de sus casas todos los días, con el riesgo de contagiarse mientras forman parte de los miembros económicamente activos para generar ingresos.

Pedro ha aprendido a divertirse en la calle desde que tenía seis años, cuando salía a ayudar a su madre a colocar la mercancía en el puesto donde venden comida preparada, a él no le gusta quedarse en casa, aunque “cuando no estaba el Coronavirus solo iba los domingos, ahora voy siempre con mi mamá a vender a diferentes lados, aunque, afuera del mercado hay más gente y tengo más amigos”, contó para los lectores de LA PRENSA.

Los días para Pedrito, como lo llama su mamá, transcurren largos desde que suspendieron las clases, por lo que encuentra refugio en las calles donde “veo pasar a las personas, estoy con mi mamá y le ayudo, antes me daba dinero, pero ya no se vende mucho, entonces ya no me da, además de que no voy a la escuela y no lo necesito”, dijo.

La madre del menor tampoco usa cubre bocas, no respeta la recomendación de la distancia y en su puesto no coloca gel, “la verdad no nos alcanza para eso, está bien caro, tenemos para nosotros, pero no podemos poner para todos los clientes, yo soy madre soltera, pago renta, así que lo poco que ahora gano, es para lo indispensable”, platicó Sandra, quien lleva cinco años con la venta de comida en la alcaldía Iztapalapa.

A pesar de que uno que otro niño utiliza cubre bocas, la mayoría de ellos no cree que puedan ser contagiados por Covid-19, y dicen que prefieren tener algo que comer que enfermarse, discurso que, al parecen, han aprendido de los mayores.

Foto: Arianna Alfaro

SUS HERRAMIENTAS SUS JUGUETES

Martín ha cambiado el balón por las tijeras y el cuchillo con el que ahora trabaja, a sus ocho años de edad, sabe muy bien el esfuerzo que cuesta ganarse el dinero, desde muy pequeño, ya acompañaba a la compra y venta de flores, la falta de clases por la contingencia sanitaria, lo mantiene a lado de sus padres, a quienes apoya en el negocio por el que a diario salen.

Desde las 7:00 horas de este domingo comenzaron a limpiar las flores y las colocaron para los clientes que, aunque pocos, “no dejamos de vender, gracias a Dios”, dijo el padre del menor, mientras Martín cortaba los tallos largos de las rosas con unas tijeras.

Alrededor de 10 horas pueden pasar en el puesto improvisado sobre la banqueta, a la espera de vender toda su mercancía, para la familia, resulta complicado mantener la sana distancia, porque “damos el cambio en la mano, entregamos las flores y si comemos aquí, pues tenemos contacto con los que la traen, no se puede cuando se trabaja en la calle donde pasa mucha gente”, expresó el padre de familia.

El carrito de gelatinas de Mariana, es su responsabilidad desde hace un año que entró a la secundaria y platica, “vendo en las mañanas y en la tarde voy a la escuela”, para ella es cotidiano trabajar con su familia desde pequeña, ya que se dedican a la venta de comida y, tanto ella como sus hermanos, contribuyen.

Para Mariana no es importante cuidarse por el Covid-19, no usa guantes, ni gel, ni cubre bocas y pasa alrededor de cinco horas en contacto con la gente, para ella son momentos de vacaciones, en las mañanas trabaja y por las tardes contribuye en las labores del hogar y prepara las gelatinas del siguiente día, le gusta su trabajo porque ayuda a su familia y no está encerrada.

La gran parte de los adultos, responsables de los menores de edad que salen a trabajar, no tienen miedo de contagiarse de Coronavirus, consideran que es más importante mantener a la familia que estar encerrados y sin dinero para mantenerse, por lo que tampoco procuran medidas de seguridad recomendadas para evitar la propagación del virus.

SINTOMAS DE COVID-19 EN MENORES DE EDAD

Entre los síntomas que pueden presentar los niños, se encuentran; la fiebre, tos y dificultad para respirar, entre los más comunes entre niños y algunos casos con fiebre y vómito, según un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) por sus siglas en inglés.

Al parecer, los niños han resultado la población menos afectada por la pandemia, sin embargo, son propensos al contagio y pueden infectar a otros y, aunque la infección, en la mayoría de los niños, tiene síntomas leves, “Pueden morir de esta infección y es importante que les protejamos y les tratemos como población de riesgo”, señala la Dra. Maria Van Kerkhove, de la Organización Mundial de la Salud, por lo que es mejor tomar las medidas recomendadas por las autoridades de salud en México.

JLP