/ lunes 10 de junio de 2024

¡10 de junio no se olvida! La masacre estudiantil que continúa sin justicia

Cientos de estudiantes fueron masacrados en la avenida México Tacuba

Cada 10 de junio en la Ciudad de México se conmemora un momento sangriento en la historia de nuestro país. En el año 1971 estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) salieron a las calles en apoyo a la huelga de la Universidad de Nuevo León (UANL), reuniéndose en los alrededores de la estación del metro Normal para marchar hacia el Zócalo capitalino.

En la UANL profesores como estudiantes presentaron una ley orgánica donde se proponía un gobierno paritario, gracias a esta ley llegó a la rectoría Héctor Ulises Leal Flores en 1971.

El gobierno claramente molesto por estas acciones, redujo los presupuestos y obligó al Consejo Universitario a aprobar un nuevo proyecto de ley donde se suprimía la autonomía de la universidad, por ello, los estudiantes salieron a las calles a manifestar su descontento y, quienes integraban el comité estudiantil, pidieron a las demás universidades del país su apoyo. Tanto la UNAM como el IPN respondieron, decidieron unirse y realizar una manifestación masiva el 10 de junio de 1971.

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¿Por qué se manifestaron?

En las calles del Distrito Federal estudiantes de las dos principales casas de estudios: la UNAM y el Politécnico, junto con jóvenes de diversas instituciones incluso privadas iniciaron una semana de intensas manifestaciones y activismo, para finalizar con una convocatoria a un mitin para adherirse a las peticiones de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Entre lo que pedían se encontraba la paridad de oportunidades y participación de profesores y alumnos en su proyecto de Ley orgánica; dicho mitin partiría del Casco de Santo Tomás para de ahí dirigirse hacia el zócalo capitalino y poder externar sus opiniones y rechazo a lo ocurrido en Nuevo León.

Por otra parte, también comenzaron a reunirse autobuses con hombres vestidos de civiles y con palos en inmediaciones del Metro Normal, del Circuito Interior y en la esquina donde se ubicaba el Cine Cosmos, (hoy Faro Cosmos).

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Los infames "Halcones"

“Los halcones” eran los miembros de un grupo paramilitar, jóvenes reclutados en barrios marginados y violentos de la capital mexicana, que habían sido entrenados por militares de los gobiernos de México y los Estados Unidos a finales de esa década.

A su vez, otros hombres ya se encontraban en los techos principalmente de los edificios de la escuela Normal Superior de Maestros, preparándose para disparar a todo joven que pasara por la avenida de los Maestros, con balas calibre 45 y carabinas 30 M-2 abatieron a jóvenes manifestantes, quienes al verse sorprendidos por sus atacantes corrieron para poder salvar sus vidas.

No obstante, la persecución acabó después de horas; los jóvenes corrieron entre las calles aledañas a la avenida México Tacuba, donde algunas vecinos les abrieron la puerta para esconderlos, otros les lanzaban palos de escoba o algún otro utensilio que pudieran usar como arma en contra de los "halcones".

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Cuando todo la calma llegó a la zona, testigos aseguran que llegaron militares y policías judiciales tocando en las puertas y revisando azoteas en busca de algún sobreviviente para llevárselo, aquellos que sobrevivieron y se escondieron, salieron días después de lo ocurrido para evitar ser cazados.

Hombres armados intimidaron en las salas de urgencia de los hospitales a médicos y enfermeras: no debían atender a los marchistas heridos. El objetivo no era disolver la manifestación… era matar.

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¿Y los culpables?

Luis Echeverría Álvarez, presidente en aquellos días, fue acusado de planear la matanza, así como su antecesor, Gustavo Díaz Ordaz, había hecho con la marcha del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Sin embargo, Echeverría fue jurídicamente exonerado de toda culpa en 2009, por falta de evidencia tangible, y aún se desconoce el número real de personas muertas, desaparecidas o heridas. La cifra oficial señaló 120 fallecidos y cientos de heridos, entre ellos estudiantes, civiles y prensa nacional e internacional.

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Cada 10 de junio en la Ciudad de México se conmemora un momento sangriento en la historia de nuestro país. En el año 1971 estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) salieron a las calles en apoyo a la huelga de la Universidad de Nuevo León (UANL), reuniéndose en los alrededores de la estación del metro Normal para marchar hacia el Zócalo capitalino.

En la UANL profesores como estudiantes presentaron una ley orgánica donde se proponía un gobierno paritario, gracias a esta ley llegó a la rectoría Héctor Ulises Leal Flores en 1971.

El gobierno claramente molesto por estas acciones, redujo los presupuestos y obligó al Consejo Universitario a aprobar un nuevo proyecto de ley donde se suprimía la autonomía de la universidad, por ello, los estudiantes salieron a las calles a manifestar su descontento y, quienes integraban el comité estudiantil, pidieron a las demás universidades del país su apoyo. Tanto la UNAM como el IPN respondieron, decidieron unirse y realizar una manifestación masiva el 10 de junio de 1971.

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¿Por qué se manifestaron?

En las calles del Distrito Federal estudiantes de las dos principales casas de estudios: la UNAM y el Politécnico, junto con jóvenes de diversas instituciones incluso privadas iniciaron una semana de intensas manifestaciones y activismo, para finalizar con una convocatoria a un mitin para adherirse a las peticiones de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Entre lo que pedían se encontraba la paridad de oportunidades y participación de profesores y alumnos en su proyecto de Ley orgánica; dicho mitin partiría del Casco de Santo Tomás para de ahí dirigirse hacia el zócalo capitalino y poder externar sus opiniones y rechazo a lo ocurrido en Nuevo León.

Por otra parte, también comenzaron a reunirse autobuses con hombres vestidos de civiles y con palos en inmediaciones del Metro Normal, del Circuito Interior y en la esquina donde se ubicaba el Cine Cosmos, (hoy Faro Cosmos).

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Los infames "Halcones"

“Los halcones” eran los miembros de un grupo paramilitar, jóvenes reclutados en barrios marginados y violentos de la capital mexicana, que habían sido entrenados por militares de los gobiernos de México y los Estados Unidos a finales de esa década.

A su vez, otros hombres ya se encontraban en los techos principalmente de los edificios de la escuela Normal Superior de Maestros, preparándose para disparar a todo joven que pasara por la avenida de los Maestros, con balas calibre 45 y carabinas 30 M-2 abatieron a jóvenes manifestantes, quienes al verse sorprendidos por sus atacantes corrieron para poder salvar sus vidas.

No obstante, la persecución acabó después de horas; los jóvenes corrieron entre las calles aledañas a la avenida México Tacuba, donde algunas vecinos les abrieron la puerta para esconderlos, otros les lanzaban palos de escoba o algún otro utensilio que pudieran usar como arma en contra de los "halcones".

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Cuando todo la calma llegó a la zona, testigos aseguran que llegaron militares y policías judiciales tocando en las puertas y revisando azoteas en busca de algún sobreviviente para llevárselo, aquellos que sobrevivieron y se escondieron, salieron días después de lo ocurrido para evitar ser cazados.

Hombres armados intimidaron en las salas de urgencia de los hospitales a médicos y enfermeras: no debían atender a los marchistas heridos. El objetivo no era disolver la manifestación… era matar.

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¿Y los culpables?

Luis Echeverría Álvarez, presidente en aquellos días, fue acusado de planear la matanza, así como su antecesor, Gustavo Díaz Ordaz, había hecho con la marcha del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Sin embargo, Echeverría fue jurídicamente exonerado de toda culpa en 2009, por falta de evidencia tangible, y aún se desconoce el número real de personas muertas, desaparecidas o heridas. La cifra oficial señaló 120 fallecidos y cientos de heridos, entre ellos estudiantes, civiles y prensa nacional e internacional.

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