/ jueves 15 de agosto de 2019

Disruptores | Picap: El valiente toma su lugar, no lo pide

La aplicación ofrece un servicio similar al de Uber, pero el viaje se realiza en motos, lo que reduce el costo para el pasajero y el conductor, asegura Héctor Neira

No existen mercados saturados, dice Héctor Neira, fundador y director general de Picap. Lo que existe es falta de creatividad para ofrecer nuevas experiencias.

Mientras los mexicanos están ávidos de respuestas ante la crisis de tráfico que afectan a sus ciudades, al país han llegado más y más empresas que buscan una tajada del millonario mercado de soluciones de movilidad: monopatines, autos particulares, bicicletas y hasta helicópteros.

Entonces, cuando parece que ya no hay espacio para uno más, esta empresa colombiana llegó para decir “falto yo”. Picap es la primera aplicación de origen latinoamericano en importar el modelo de Uber y darle un giro centrado en la motocicleta.

Mediante su plataforma, usuarios fijan su destino y uno de los motociclistas de Picap acude por ellos, les proporciona un casco y los lleva.

La tarifa se establece desde un inicio del viaje y el pago se hace en efectivo, aunque en un futuro cercano la empresa abrirá la posibilidad de pago con tarjeta. La experiencia se completa cuando usuario y conductor califican al otro.

Héctor reconoce que México se ha convertido en una de las ciudades de referencia para que empresas como Uber, Didi, Lime, Bird, Mobike, Econduce y otras tantas vengan a asentarse para brindar soluciones de movilidad.

Sin embargo, para él aún hay un nicho que no ha sido del todo cubierto y ese es el de los estratos más bajos de la pirámide de ingresos, personas que viajan distancias medias, no quieren subirse al transporte público, pero tampoco tienen los recursos para pagarse un auto particular.

“Nosotros estamos en un mercado en donde, a pesar de ser la misma rama de transporte, estamos atacando un segmento diferente. Para el súper empresario, por más que vaya tarde es más fácil que pida un helicóptero a que pida una moto. Pero si tú no eres el súper empresario y no tienes una tarjeta de crédito y no tienes los suficientes ingresos para poder tomar un coche, que sabemos es relativamente costoso, y tampoco no quieres tomar el transporte público, nosotros estamos ofreciendo algo que no están cumpliendo las otras aplicaciones”.

Partiendo desde 25 pesos, el bajo costo de los viajes en Picap radica en las más bajas cuotas de mantenimiento o de compra de las motocicletas comparadas con las de un auto, así como por su reducido consumo de combustible.

Siete de cada 10 viajes en México son solicitados por mujeres, debido a que se sienten más seguras, señala el director general de Picap / Foto: Daniel Galeana

A 11 meses de su lanzamiento en México, la plataforma contabiliza ya a ocho mil choferes inscritos, quienes sirven 50 mil servicios al mes, llueva o no.

“Las estadísticas son las que nos hablan, (...) el mercado realmente está encontrando que hay una oportunidad de transportarse en un medio mucho más fácil, rápido y barato. Nosotros tratamos de encontrar un híbrido perfecto entre el transporte privado y público. Estamos tratando de apoyar y crear un mercado en los estratos medios y bajos al ofrecer un producto mucho más acorde a sus capacidades económicas”, añade el directivo de Picap.

SOBRE RUEDAS

Héctor trabajaba hace dos años como CFO de la empresa tecnológica SmartTaxi, la cual aglomera empresas de taxi en una app y surte viajes al sector corporativo de Colombia.

Junto a su socio, Daniel Rodríguez, Héctor cobró conciencia de lo rápido que el mercado migró hacia otras opciones de transporte distintas al auto. “Ahí es que vimos, 'ok, el mercado está cambiando, ya sólo se habla de Uber, nadie habla del taxi'. Dijimos 'ok, aquí va a pasar algo y si no nos montamos en este bus nos van a dejar'”.

“En Colombia todas las aplicaciones de movilidad son ilegales, ves a las camionetas llevándose los patines en la calle. Tratamos de proponer (Picap) allá en la empresa pero dijeron que no, es ilegal. Si Uber se hubiera puesto a pensar en eso no sería hoy quien es”.

En Colombia, explica Héctor, la cultura de la motocicleta es una muy extendida por su masivo uso en los poblados, costumbre que con el tiempo se exportó a las grandes ciudades como Bogotá. Según el empresario, en aquel país se contabilizan nueve motos por cada auto, por lo que su uso en una aplicación de transporte fue un paso lógico.

Los muchachos echaron a andar Picap, costeándola a través de sus tarjetas de crédito, hasta que lograron atraer la atención del ángel inversionista Fahim Saleh, quien les otorgó un capital semilla de 250 mil dólares.

Saleh, de 31 años, es conocido en el mundo emprendedor por ser el fundador y CEO de Pathao, empresa tecnológica originada en Bangladesh que aglomera servicios de transporte, entrega de alimentos y paquetería, todo en motocicleta. En 2017, Saleh llevó este mismo concepto a la ciudad más poblada de África, Lagos, Nigeria, y le llamó Gokada.

En su blog personal, Saleh se refirió a la progresiva saturación de los mercados tecnológicos en el mundo diciendo: “empezar un negocio en cualquier parte del mundo es una tarea muy grande. En los EU y Europa, especialmente, algunos mercados están empezando a sentirse saturados. ¿Los consumidores estadounidenses realmente quieren otra app de viajes además de Uber y Lyft?”

“Esto no necesariamente significa que te des por vencido de crear un negocio exitoso. En su lugar lo que debes hacer es voltear a ver otro mercado en el mundo. En los países en desarrollo este potencial sin explotar abunda”.

Luego de la confianza que Saleh les proveyó a Héctor y Daniel, la empresa escaló de los dos hasta los 90 empleados en Colombia. Hoy, la compañía levantó capital por tres millones de dólares con la última ronda de inversiones liderada por Signia Ventures Capital, en Silicon Valley.

Con esos recursos, la firma tiene la obligación de expandirse en la región. Hoy es México, Brasil, Argentina y Perú, y próximamente hará pruebas en Chile y Guatemala.

“Las aplicaciones de coches llegaron a ser un tema tan disruptivo que a las buenas o a las malas hicieron entender a todo mundo que esto va a pasar, y nosotros vimos la oportunidad de que nadie se estaba metiendo por el lado de las motos y entonces dijimos ¿por qué no lo hacemos?”.

MOTOS ROSAS

En Colombia Picap cuenta con dos millones de usuarios mientras que en México apenas se contabilizan 35 mil. Sin embargo, según Héctor, es cuestión de tiempo para que México se convierta en el mercado más grande para la empresa.

Uno de los principales factores de esto es la rápida absorción que Picap está teniendo entre las mujeres, las cuales representan 70 por ciento de su base de usuarios. Según explica el empresario, la seguridad para las usuarias es un incentivo adicional para viajar en motocicleta, contra un viaje en un auto privado o en el Metro.

“En los medios masivos pasa que las mujeres se sienten inseguras, sienten que no están cómodas o que pasan cosas que no son apropiadas y prefieren buscar otros medios de transporte en donde se sientan más tranquilas.

“Si tú comparas por ejemplo la seguridad en caso de una agresión en una moto versus un coche, en un coche te bloquean los vidrios, las puertas y nadie va a escuchar nada y no va a pasar nada, con nosotros no puedes hacer ambas, una mujer podría gritar, lanzarse, hacer bulla, el conductor no tiene forma de amenazarte e ir manejando al mismo tiempo”.

Por el lado de los conductores, en México Picap registra entre 50 y 100 solicitudes de incorporación a la aplicación diariamente, relata.

Según explica Héctor, el modelo de la empresa resulta particularmente atractivo para ellos, pues al momento la empresa no les cobra en absoluto a ellos alguna comisión, todo el dinero del viaje va a sus bolsillos.

La idea detrás de esta oferta es robustecer la flota de choferes y que migren desde otras plataformas de entrega de comida o paquetería hacia Picap.

“Tenemos la fiel creencia de que no podemos cobrarle a un conductor al menos hasta cuando 50 por ciento de la flota está en capacidad de ganar alrededor de mil dólares, que esto sea su principal fuente de ingreso”.

En Colombia —detalla Héctor— las comisiones en aplicaciones de coche son de 35 por ciento, de entregas son de 30 por ciento, y otras de mensajerías de 25 por ciento. Picap establece una comisión de 15 por ciento.

“En la misma esencia, cuando llegue el momento, en México haremos ese análisis y procuraremos estar por debajo del mercado”, añade.

“Entonces como chofer estás ganando más que un coche y como usuario te cuesta 10 veces menos. La practicidad de este modelo de negocio es súper funcional para ambas partes.

“Las estadísticas de México han sido demasiado buenas, la respuesta del mercado mexicano ha sido muy positivo, incluso versus las de Colombia”.


Escucha aquí el podcast ⬇


No existen mercados saturados, dice Héctor Neira, fundador y director general de Picap. Lo que existe es falta de creatividad para ofrecer nuevas experiencias.

Mientras los mexicanos están ávidos de respuestas ante la crisis de tráfico que afectan a sus ciudades, al país han llegado más y más empresas que buscan una tajada del millonario mercado de soluciones de movilidad: monopatines, autos particulares, bicicletas y hasta helicópteros.

Entonces, cuando parece que ya no hay espacio para uno más, esta empresa colombiana llegó para decir “falto yo”. Picap es la primera aplicación de origen latinoamericano en importar el modelo de Uber y darle un giro centrado en la motocicleta.

Mediante su plataforma, usuarios fijan su destino y uno de los motociclistas de Picap acude por ellos, les proporciona un casco y los lleva.

La tarifa se establece desde un inicio del viaje y el pago se hace en efectivo, aunque en un futuro cercano la empresa abrirá la posibilidad de pago con tarjeta. La experiencia se completa cuando usuario y conductor califican al otro.

Héctor reconoce que México se ha convertido en una de las ciudades de referencia para que empresas como Uber, Didi, Lime, Bird, Mobike, Econduce y otras tantas vengan a asentarse para brindar soluciones de movilidad.

Sin embargo, para él aún hay un nicho que no ha sido del todo cubierto y ese es el de los estratos más bajos de la pirámide de ingresos, personas que viajan distancias medias, no quieren subirse al transporte público, pero tampoco tienen los recursos para pagarse un auto particular.

“Nosotros estamos en un mercado en donde, a pesar de ser la misma rama de transporte, estamos atacando un segmento diferente. Para el súper empresario, por más que vaya tarde es más fácil que pida un helicóptero a que pida una moto. Pero si tú no eres el súper empresario y no tienes una tarjeta de crédito y no tienes los suficientes ingresos para poder tomar un coche, que sabemos es relativamente costoso, y tampoco no quieres tomar el transporte público, nosotros estamos ofreciendo algo que no están cumpliendo las otras aplicaciones”.

Partiendo desde 25 pesos, el bajo costo de los viajes en Picap radica en las más bajas cuotas de mantenimiento o de compra de las motocicletas comparadas con las de un auto, así como por su reducido consumo de combustible.

Siete de cada 10 viajes en México son solicitados por mujeres, debido a que se sienten más seguras, señala el director general de Picap / Foto: Daniel Galeana

A 11 meses de su lanzamiento en México, la plataforma contabiliza ya a ocho mil choferes inscritos, quienes sirven 50 mil servicios al mes, llueva o no.

“Las estadísticas son las que nos hablan, (...) el mercado realmente está encontrando que hay una oportunidad de transportarse en un medio mucho más fácil, rápido y barato. Nosotros tratamos de encontrar un híbrido perfecto entre el transporte privado y público. Estamos tratando de apoyar y crear un mercado en los estratos medios y bajos al ofrecer un producto mucho más acorde a sus capacidades económicas”, añade el directivo de Picap.

SOBRE RUEDAS

Héctor trabajaba hace dos años como CFO de la empresa tecnológica SmartTaxi, la cual aglomera empresas de taxi en una app y surte viajes al sector corporativo de Colombia.

Junto a su socio, Daniel Rodríguez, Héctor cobró conciencia de lo rápido que el mercado migró hacia otras opciones de transporte distintas al auto. “Ahí es que vimos, 'ok, el mercado está cambiando, ya sólo se habla de Uber, nadie habla del taxi'. Dijimos 'ok, aquí va a pasar algo y si no nos montamos en este bus nos van a dejar'”.

“En Colombia todas las aplicaciones de movilidad son ilegales, ves a las camionetas llevándose los patines en la calle. Tratamos de proponer (Picap) allá en la empresa pero dijeron que no, es ilegal. Si Uber se hubiera puesto a pensar en eso no sería hoy quien es”.

En Colombia, explica Héctor, la cultura de la motocicleta es una muy extendida por su masivo uso en los poblados, costumbre que con el tiempo se exportó a las grandes ciudades como Bogotá. Según el empresario, en aquel país se contabilizan nueve motos por cada auto, por lo que su uso en una aplicación de transporte fue un paso lógico.

Los muchachos echaron a andar Picap, costeándola a través de sus tarjetas de crédito, hasta que lograron atraer la atención del ángel inversionista Fahim Saleh, quien les otorgó un capital semilla de 250 mil dólares.

Saleh, de 31 años, es conocido en el mundo emprendedor por ser el fundador y CEO de Pathao, empresa tecnológica originada en Bangladesh que aglomera servicios de transporte, entrega de alimentos y paquetería, todo en motocicleta. En 2017, Saleh llevó este mismo concepto a la ciudad más poblada de África, Lagos, Nigeria, y le llamó Gokada.

En su blog personal, Saleh se refirió a la progresiva saturación de los mercados tecnológicos en el mundo diciendo: “empezar un negocio en cualquier parte del mundo es una tarea muy grande. En los EU y Europa, especialmente, algunos mercados están empezando a sentirse saturados. ¿Los consumidores estadounidenses realmente quieren otra app de viajes además de Uber y Lyft?”

“Esto no necesariamente significa que te des por vencido de crear un negocio exitoso. En su lugar lo que debes hacer es voltear a ver otro mercado en el mundo. En los países en desarrollo este potencial sin explotar abunda”.

Luego de la confianza que Saleh les proveyó a Héctor y Daniel, la empresa escaló de los dos hasta los 90 empleados en Colombia. Hoy, la compañía levantó capital por tres millones de dólares con la última ronda de inversiones liderada por Signia Ventures Capital, en Silicon Valley.

Con esos recursos, la firma tiene la obligación de expandirse en la región. Hoy es México, Brasil, Argentina y Perú, y próximamente hará pruebas en Chile y Guatemala.

“Las aplicaciones de coches llegaron a ser un tema tan disruptivo que a las buenas o a las malas hicieron entender a todo mundo que esto va a pasar, y nosotros vimos la oportunidad de que nadie se estaba metiendo por el lado de las motos y entonces dijimos ¿por qué no lo hacemos?”.

MOTOS ROSAS

En Colombia Picap cuenta con dos millones de usuarios mientras que en México apenas se contabilizan 35 mil. Sin embargo, según Héctor, es cuestión de tiempo para que México se convierta en el mercado más grande para la empresa.

Uno de los principales factores de esto es la rápida absorción que Picap está teniendo entre las mujeres, las cuales representan 70 por ciento de su base de usuarios. Según explica el empresario, la seguridad para las usuarias es un incentivo adicional para viajar en motocicleta, contra un viaje en un auto privado o en el Metro.

“En los medios masivos pasa que las mujeres se sienten inseguras, sienten que no están cómodas o que pasan cosas que no son apropiadas y prefieren buscar otros medios de transporte en donde se sientan más tranquilas.

“Si tú comparas por ejemplo la seguridad en caso de una agresión en una moto versus un coche, en un coche te bloquean los vidrios, las puertas y nadie va a escuchar nada y no va a pasar nada, con nosotros no puedes hacer ambas, una mujer podría gritar, lanzarse, hacer bulla, el conductor no tiene forma de amenazarte e ir manejando al mismo tiempo”.

Por el lado de los conductores, en México Picap registra entre 50 y 100 solicitudes de incorporación a la aplicación diariamente, relata.

Según explica Héctor, el modelo de la empresa resulta particularmente atractivo para ellos, pues al momento la empresa no les cobra en absoluto a ellos alguna comisión, todo el dinero del viaje va a sus bolsillos.

La idea detrás de esta oferta es robustecer la flota de choferes y que migren desde otras plataformas de entrega de comida o paquetería hacia Picap.

“Tenemos la fiel creencia de que no podemos cobrarle a un conductor al menos hasta cuando 50 por ciento de la flota está en capacidad de ganar alrededor de mil dólares, que esto sea su principal fuente de ingreso”.

En Colombia —detalla Héctor— las comisiones en aplicaciones de coche son de 35 por ciento, de entregas son de 30 por ciento, y otras de mensajerías de 25 por ciento. Picap establece una comisión de 15 por ciento.

“En la misma esencia, cuando llegue el momento, en México haremos ese análisis y procuraremos estar por debajo del mercado”, añade.

“Entonces como chofer estás ganando más que un coche y como usuario te cuesta 10 veces menos. La practicidad de este modelo de negocio es súper funcional para ambas partes.

“Las estadísticas de México han sido demasiado buenas, la respuesta del mercado mexicano ha sido muy positivo, incluso versus las de Colombia”.


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