Se deslinda el metro de accidentes dentro

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La Prensa en línea

Ciudad de México.- El día viernes 27 de mayo a las 3:04 p.m., en la estación del Metro Tezonco, de la línea 12, una joven resbaló y rodó por las escaleras a causa del descuido de limpieza de la estación, ya que había un charco de agua tirada en el descanso de dichas escaleras.

La chica al descender deprisa las escaleras, no se percató de la mancha de agua y cayó, rodando 14 escalones hasta llegar al final de las escaleras. Enseguida, ella manifestó una herida en la frente, la cual se encontró sangrando por más de 20 minutos, para lo cual los policías le ofrecieron papel de baño para retirarse la sangre; además, ella presentó dolor en el brazo izquierdo y su pierna izquierda no la podía mover.

El jefe de estación trataba de deslindarse de las responsabilidades, diciendo que había sido culpa de ella por no poner atención y la acusaba de que tal vez iba escribiendo en su teléfono, sin embargo, el celular de la chica lo tenía guardado en su mochila.

Despues de media hora llegó un supuesto paramédico junto con el jefe de estación, quienes la trasladaron a un cuarto, al costado de las taquillas. Estando ahí dentro, la revisaron según diciendo que no tenía nada, a pesar de los dolores de cuello y brazo así como, la herida en la frente y, más que nada, trataron de convencer a su padre de que se la llevara, y que no harían válido el seguro de viajero de la chica. Durante el tiempo que estuvo en esa habitación, la tuvieron tendida en una camilla.

Los policías dijeron que ya habían llamado a ina ambulancia desde que recién había sucedido el accidente, sin embargo, varias personas nos percatamos que al cabo de 45 minutos apenas estaban intentando llamar a una ambulancia desde un teléfono que se encontraba dentro de la taquilla.

Al cabo de UNA HORA exactamente después de que sucedió el accidente, llegó una ambulancia de la HERUM y el jefe de estación pidió que ésta se retirara diciendo que no era necesaria la ayuda médica porque la joven se encontraba bien, y la obligaron a ponerse de pie mientras ella hacía referencia de dolor de cuello y brazo. Ni siquiera la subieron a la ambulancia.

El supuesto paramédico que atendió sólo le escribió en una de cuaderno un analgésico para quitarle el dolor y, junto con el jefe de estación le pidió que retirara a su casa. El papá, por obvias razones, solicitó una receta médica y el supuesto paramédico le dijo que él no podía recetarle, que no era quien para hacerlo y se retiró.

La accidentada y su padre fueron obligados a salir de la estación sin ninguna ayuda de tipo médica ni económica.

También, todos los que trataban de ayudar a estas personas, se les obligó a retirarse de la estación de manera muy grosera por parte del jefe de ésta. Los que fueron testigos oculares de los hechos, también se les pidió retirarse y a no entrometerse en el asunto.