Una realidad

FacebookTwitterGoogle+WhatsApp

Por Adalberto Villasana
La llamada “reforma educativa” continúa sin dar los resultados esperados, se quedó en lo administrativo, en un ejercicio de premios y castigos, donde lo menos importante son las condiciones laborales del profesor, vistas por el propio secretario de Educación Pública, Aurelio Niño, que ya recorrió muchas de ellas.
Dicen que será la autogestión lo que mejorara los planteles, pero por otra parte la Secretaría de Educación Pública (SEP) centraliza lo administrativo, la nómina magisterial, por ejemplo.
Hoy sólo se busca someter a los que disienten, se busca acallar al que cree algo distinto; sólo una cosa, donde todos piensan igual, nadie piensa. En la confrontación de ideas está el progreso.
Los gobierno federal y locales no solamente deben aplicar sanciones laborales, están obligados a mejorar la calidad de la educación y construir un sistema de evaluación objetivo, equitativo y útil, a fin de que la “reforma educativa” sea tal.
Aún tengo la percepción de que los actuales servidores públicos en el ramo se dedican a administrar la crisis, sin emprender acciones que impacten de manera efectiva en la calidad de la enseñanza pública, no se trata de darle un lugar a todos, sino de que la escuela sea la gran palanca de desarrollo de la nación.
Dónde está el gran debate nacional para revisar el qué y para qué de la enseñanza pública en México, también se requiere de una evaluación real de las condiciones de trabajo, físicas y humanas, la nutrición de los niños.
Una sociedad que no transmite conocimiento genera violencia y la educación, por el contrario, contribuye a evitar la injusticia y la corrupción, además de ser palanca de desarrollo y motor de cambio en las sociedades.
En el sistema educativo mexicano por más de una década los gobiernos se han dedicado a administrar la crisis y el problema se agrava, ya que ahora no sólo hay que resolver la cobertura sino que también, ahora la calidad, además del empleo para los jóvenes egresados de universidades.
Y es que sólo el 48.8 por ciento de los jóvenes que concluye una carrera profesional labora en ocupaciones que no sólo no tienen relación con sus estudios, sino que no requieren instrucción universitaria; el 55.2 por ciento restante es contratado en algo relacionado con su carrera, de acuerdo con cifras del Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve).
En educación media superior, está un auténtico cuello de botella del sistema educativo nacional, ya que es aquí donde se dan los porcentajes más altos de deserción y reprobación, 43.3% de los jóvenes se ubicaron en el nivel I en la evaluación de lenguaje y comunicación y 51.3% en matemáticas. Y encima se genera un conflicto donde hay calidad como en el Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Textualmente hay que decirlo: Es momento de evaluar también a los funcionarios públicos, pasa el tiempo y lo único que vemos es promoción de su imagen, los resultados están lejos de lo esperado, se habla mucho de lo administrativo, pero no se ve el gran proyecto para mejorar la enseñanza pública en México.
Sígueme en Twitter, me encuentras como @Villasana10