/ viernes 26 de febrero de 2021

Sobrevivió al Covid-19 con diabetes y obesidad

Su familia narró la desesperación que vivieron cuando se contagió

Cuando ya no había nada qué hacer más que intubarla, la familia de Santa no quiso porque iba ser lastimada y sufrir; “agotados los recursos humanos y de la ciencia”, oraron por ella desde diversos lugares y dos horas después mostraba signos de recuperación, y sobrevivió; hoy necesita de un concentrador de oxígeno, desde que egresó del Hospital Covid de Actopan, donde acabó el año 2020 y permaneció 21 días.

Santa vive en El Rincón, un lugar que durante invierno es frío, pertenece a El Arenal y colinda con La Peña en Actopan, tiene 75 años, es diabética y con sobrepeso, quien días antes de la Navidad presentó supuesta “descompensación” por su padecimiento crónico degenerativo, y que acudió con dos médicos para tratamiento de nivel alto de “azúcar”, narró su hijo Iván.

La salud no mejoró y después del 24 de diciembre empezó a “sentirse cansada, con sordera y débil”, hacia el final del 2020 empeoró y antes de las 22 horas, Iván la llevó en su vehículo al Hospital General de Actopan, donde antes que él y después, otros contagiados eran revisados rápidamente desde el auto y confirmada la baja capacidad de oxigenación les extendían un papel para ingresarlos al Hospital Covid, situado a la salida de la ciudad con dirección a Pachuca.

Iván reconoció la sensibilidad y el buen trato de todos los médicos y hasta de los guardias de seguridad al ingresar a ese nosocomio, observó como el personal estaba sincronizado y pasadas las 23 horas le confirmaron que Santa era positivo y le extendieron una receta de “mucha medicina” de la que le pidieron comprar toda o al menos uno de cada uno de los citados fármacos, en menos de cinco horas gastaron 10 mil pesos.

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El dos de enero, por la mañana el director y subdirector del Hospital Covid determinaron intubarla, pero no quiso la familia y a las 14 horas, esperaban el fatal desenlace, empezaron a rezar y a las 16 horas, recibieron la llamada del reporte médico vía telefónica, informaron que “estaba estable, grave, pero delicada, animada y tenía hambre”.

Se recuperó, tardaron tres días en conseguir el tanque de oxígeno y cuatro horas en llenarlo, y más días en comprar el concentrador de oxígeno, descubriendo que la gente estafaba con ese aparato, también durante los 21 días de hospitalización, escaseo algún medicamento.

Iván observó en varias ocasiones que en el Hospital había fila de autos ingresando a sus enfermos y por otro, las funerarias esperando a los muertos; como los trabajadores de la salud “se la rifaban” para salvar a los contagiados y los policías “aguantando” ofensas de los familiares que pretendían ingresar a ver a sus pacientes.

Santa durante su hospitalización, coincidió con Iván, los médicos, enfermeras, intendentes y “todos” los demás, alentaron a la esposa y madre de tres hijos a salir adelante “y estoy agradecida eternamente”.

Cuando ya no había nada qué hacer más que intubarla, la familia de Santa no quiso porque iba ser lastimada y sufrir; “agotados los recursos humanos y de la ciencia”, oraron por ella desde diversos lugares y dos horas después mostraba signos de recuperación, y sobrevivió; hoy necesita de un concentrador de oxígeno, desde que egresó del Hospital Covid de Actopan, donde acabó el año 2020 y permaneció 21 días.

Santa vive en El Rincón, un lugar que durante invierno es frío, pertenece a El Arenal y colinda con La Peña en Actopan, tiene 75 años, es diabética y con sobrepeso, quien días antes de la Navidad presentó supuesta “descompensación” por su padecimiento crónico degenerativo, y que acudió con dos médicos para tratamiento de nivel alto de “azúcar”, narró su hijo Iván.

La salud no mejoró y después del 24 de diciembre empezó a “sentirse cansada, con sordera y débil”, hacia el final del 2020 empeoró y antes de las 22 horas, Iván la llevó en su vehículo al Hospital General de Actopan, donde antes que él y después, otros contagiados eran revisados rápidamente desde el auto y confirmada la baja capacidad de oxigenación les extendían un papel para ingresarlos al Hospital Covid, situado a la salida de la ciudad con dirección a Pachuca.

Iván reconoció la sensibilidad y el buen trato de todos los médicos y hasta de los guardias de seguridad al ingresar a ese nosocomio, observó como el personal estaba sincronizado y pasadas las 23 horas le confirmaron que Santa era positivo y le extendieron una receta de “mucha medicina” de la que le pidieron comprar toda o al menos uno de cada uno de los citados fármacos, en menos de cinco horas gastaron 10 mil pesos.

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El dos de enero, por la mañana el director y subdirector del Hospital Covid determinaron intubarla, pero no quiso la familia y a las 14 horas, esperaban el fatal desenlace, empezaron a rezar y a las 16 horas, recibieron la llamada del reporte médico vía telefónica, informaron que “estaba estable, grave, pero delicada, animada y tenía hambre”.

Se recuperó, tardaron tres días en conseguir el tanque de oxígeno y cuatro horas en llenarlo, y más días en comprar el concentrador de oxígeno, descubriendo que la gente estafaba con ese aparato, también durante los 21 días de hospitalización, escaseo algún medicamento.

Iván observó en varias ocasiones que en el Hospital había fila de autos ingresando a sus enfermos y por otro, las funerarias esperando a los muertos; como los trabajadores de la salud “se la rifaban” para salvar a los contagiados y los policías “aguantando” ofensas de los familiares que pretendían ingresar a ver a sus pacientes.

Santa durante su hospitalización, coincidió con Iván, los médicos, enfermeras, intendentes y “todos” los demás, alentaron a la esposa y madre de tres hijos a salir adelante “y estoy agradecida eternamente”.

República

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