Damnificados de Oaxaca no tuvieron una feliz navidad

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Damnificados de Oaxaca no tuvieron una feliz navidad

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Oaxaca, Oax.- No obstante a los anuncios realizados tanto por el Presidente de la República Enrique Peña Nieto y del mismo Gobernador de Oaxaca Alejandro Murat Hinojosa, en el sentido de que los afectados por los sismos del mes de Septiembre, ya en diciembre contarían con sus casas construidas y otras reconstruidas, cientos de ellas pasan esta Navidad en tiendas de campaña, patios y albergues.

La gente del Istmo de Tehuantepec, se encuentran molestas ante las mentiras de los gobiernos, afirmando que algunos ni cuentan con los folios para la construcción de sus casas, en tanto otros que no perdieron sus viviendas ya los tienen.

Personas que no tienen casa, ni siquiera una acondicionada con lonas en su patio, están en los albergues del Instituto Tecnológico del Istmo, de la pista El Calvario o deportivo Che Gómez, así como en otros pequeños albergues ubicados en patios grandes.

Cabe hacer mención que en los últimos días de vientos fríos que se cuelan bajo las lonas y que no dejan dormir, estas familias no tienen esperanza de volver a habitar una casa en breve.

Pero los albergues ya se ven adornados con motivos decembrinos, pues estos damnificados se han resignado a pasar la Navidad ahí y así se avizora que lo mismo ocurra para el fin de año.

La mayoría está en el patio de su casa o en el espacio vacío donde estuvo su casa.

Ahí, en medio de un barrio desfigurado, donde se ven la cara de desilusión un vecino al otro, los damnificados pasan una Navidad diferente a las anteriores: triste y desolada.

En verdad pocos son los que cuentan con casas nuevas, ya que la mayoría de ellos siguen viviendo en las calles o patios de sus viviendas destruidas.

Muy pocos pueden disfrutar de una nueva casa, algunos la tienen en obra negra sin repellar, pero ya la habitan a falta de una alterna dónde vivir.

Otros recurren a la casa de familiares, pero la gran mayoría enfrenta la escasez de dinero, material y mano de obra.

Algunos damnificados apenas si han construido los cimientos y otros apenas los han colado. Ya han alzado las estructuras de las varillas de un inmueble que no saben cuándo van a concluir.

A otros las empresas de materiales no les han entregado el material de construcción que solicitaron, y los albañiles y peones se han ido a trabajar a otra parte.

Los hay otros que no inician aún la construcción, pues no hay material, ni mano de obra, mucho menos dinero suficiente.

No quieren iniciar una obra que va a quedar a medias, cuyas varillas se van a oxidar. Están ahorrando, esperando que la mano de obra esté disponible, que haya menos demanda.

Nostalgia dolorosa

La mayoría añora su casa de antes del terremoto. Las reuniones en familia son en la sala que ya no existe, donde el niño Dios no reposa en ningún pesebre esta Navidad, porque todo quedó bajo los escombros y una máquina se lo llevó.

Al degustar la comida de pescado con lechuga que recuerda la sencillez del momento, los damnificados no pueden evitar rememorar las navidades pasadas.

Las madres de familia lloran al mirar el espectáculo desolado que dejó el terremoto y les da nostalgia por su casa desaparecida.

Este panorama les recuerda la lúgubre cueva en que el niño Dios escogió para nacer.