Ante milagro Guadalupano en SLP da gracias a la Virgen

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Por Angélica Maldonado

 

San Luis Potosí (OEM).— Alondra Guadalupe Gallegos Juárez, es la joven mujer de tan solo 21 años de edad, quien cuenta con gran madurez espiritual y demostró su agradecimiento, profundo amor y devoción a la Virgen Morena que le prometió una manda a la Señora del Tepeyac si su progenitor recobraba la salud después de un terrible asalto de que fue víctima en el que por poco pierde la vida.

 

Su Padre sufrió un fuerte golpe en la cabeza y cuenta que la impresión de la familia fue terrible, todos se quedaron estupefactos al verlo tirado en un charco de sangre, dice con evidente tristeza: “estaba inconsciente; nos puso un gran susto, porque le hablábamos y no reaccionaba, parecía como muertito, muchos esperaban lo peor, pero yo de inmediato lo encomendé a la Virgen de Guadalupe”.

 

“No dudé y se lo encomendé con gran fervor a la Morena”.

 

Gracias a la Madre del Verdadero Dios por Quien se vive, su Papá, recuperó su salud, pero narra –al borde la de las lágrimas—que estaba desesperada y deshecha de ver a su padre en situación tan dolorosa para todos. No podía estar tranquila mientras su padre se debatía entre la vida y la muerte, ella le suplicó a la Morenita del Tepeyac que le hiciera el gran milagro de devolverle su salud, la cual ya recobró por intercesión de la Virgen-Madre.

 

Alondra Guadalupe rompió en llanto tan sólo de recordar ese terrible momento que vivieron, por lo que muy segura de sí misma, exhorta a los jóvenes a acercarse a la Virgen de Guadalupe, a depositar en la Madre de Dios, todos sus proyectos, metas, anhelos, sueños, adversidades, sufrimientos, enfermedades, frustraciones, decepciones y tristezas, pues Ella nunca deja de escuchar a sus hijos que le piden con fervor y constancia que los ayude, los guíe, lo oriente, los bendiga y fortalezca en su caminar por esta vida terrenal en la que los momentos que parecen obscuros, tristes o adversos, nunca faltan de una u otra forma y en todos los aspectos de la vida de cada ser humano.

 

Dice a los jóvenes: “Sigan creyendo en la Santísima Virgen, Ella nunca les va a fallar, es muy milagrosa, no se alejen de Ella, ¡¡Búsquenla!!, nunca los va a decepcionar, a mí no me decepcionó, por eso soy devota de Ella, le rezo con fervor y siempre me ayuda y escucha mis ruegos, el caso de mi padre es un testimonio de que los milagros existen aunque muchos no lo crean”.

 

Le doy gracias a Dios por las bendiciones que me ha concedido durante todo el año, y que nos haya dejado a su Madre como nuestra intercesora y protectora.

 

A Alondra Guadalupe le ayudaban a tender las cobijas en dirección a la imponente Basílica Santuario-Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, su Mamá Maricela Juárez Uresti y su sobrino Cristhofer Alaín Gallegos Martínez, un pequeño muy educadito y servicial que le acercó un pañuelo desechable para que se secara las lágrimas, pues Ella ya estaba a punto de llegar al recinto sagrado donde la esperaba con los brazos abiertos la Morenita del Tepeyac, la Virgen de los pobres, de los indígenas y de todos los mexicanos.