Reconoce gobierno de Chihuahua trabajo de raramuri en rescate de su cultura

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Venessa Rivas Medina /El Heraldo de Chihuahua

Chihuahua, Chih. (OEM/INFORMEX).- Adilene, es una mujer rarámuri, quien presta su servicio social como Líder Educativo en Comunidad del Consejo Nacional de Fomento Educativo en la localidad El Tigre, Municipio de Balleza, donde desarrolla todo un programa de rescate a la cultura y tradiciones tarahumaras, además de atender requerimientos de prevención, salud, alimentación e impulso de actividades económicas, que permitan elevar calidad de vida de pobladores de dicha región.

Gracias al programa educativo que ha implementado recibió un reconocimiento por parte de Gobierno del Estado, el Congreso del Estado y Secretaría de Educación, Cultura y Deporte.

Para Adilene Silva Bustillos, tres años son 36 meses de esfuerzo, labor de convencimiento e investigación para rescatar el contexto cultural de la comunidad indígena El Tigre, Municipio de Balleza, tiempo en el cual ha prestado su servicio social como Líder Educativo del Consejo Nacional de Fomento Educativo.

Con tan sólo 22 años, ha logrado más de lo esperado: contar con un comedor comunitario, carpintería, llevar acciones de salud, higiene personal y prevención de enfermedades, rescatar tradiciones y costumbres de rarámuris; además de que la población femenina acepte pláticas de mejoramiento ambiental, además de enviar a sus hijos, diariamente, a la escuela, todo ello con un objetivo: elevar la calidad de vida de los habitantes y prepararlos para que tengan mismas oportunidades de desarrollo que la población mestiza.

Lo anterior en base al respeto a la cultura rarámuri, “de eso se trata respetar para rescatar tradiciones como el baile con matachines para pedir por la lluvia o agradecer, elaborar artesanías de la región como el violín tradicional, el ware, canasta para guardar tortillas, frijol o maíz.

El Tigre es una comunidad cien por ciento indígena, en ella se asienta la escuela multigrado, del Consejo Nacional de Fomento Educativo, hasta donde cada día asisten 18 estudiantes a clases: 10 mujeres y 8 hombres, “pero mi labor también abarca a madres, padres de familia y la población en general, para orientarlos sobre la importancia de permitir la aplicación de vacunas a sus hijos e hijas, el aseo personal y orientarles sobre el cuidado del medio ambiente”, subraya la Líder Educativa.

Adilene Silva Bustillos, egresada de la carrera Técnica en Administración del Cecytech del Vergel, ingresa a CONAFE a prestar su servicio social para el ciclo escolar 2013-2014, con la ilusión de ayudar a impartir educación a población donde sólo CONAFE llega y “es la más vulnerable debido a que son pocas las herramientas para salir adelante y una de esas herramientas es la educación”, expresa.

Otra de sus motivaciones es ingresar a la Universidad Pedagógica Nacional, estudiar la licenciatura en Educación Indígena y continuar desarrollando programas en beneficio de las comunidades indígenas, como el aplicado a dicha localidad.

Un Brillo de Esperanza, es el trabajo presentado por Silva Bustillos, mujer tarahumara de 22 años, desarrollado a partir del ciclo escolar 2013 hasta la fecha, tiempo que tiene como Líder Educativa Comunitaria en dicha región y que permite mejorar la calidad de vida de, “los habitantes más vulnerables de mi región, los tarahumaras”, expresa Adilene Silva y agrega que la gestión y actividades realizadas son favorables porque mejoró la calidad de vida de las personas involucradas, “ al rescatar costumbres y tradiciones poco practicadas como el baile con matachines, elaboración de artesanías, llevar pláticas de prevención, orientación, higiene personal y preventivas”.

Por ello, el Poder Ejecutivo, Legislativo y la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte del Estado de Chihuahua, entregaron reconocimiento en la convocatoria Medalla Chihuahua al Mérito Educativo 2016, a la Líder Educativa, en ceremonia protocolaria encabezada por el presidente de la Comisión de Educación del Congreso, diputado Gustavo Martínez Aguirre, junto con integrantes del

Adilene Silva Bustillos, comentó que desde hace tres años ha desarrollado un trabajo muy intenso en la comunidad El Molino, primero y posteriormente en El Tigre, para mejorar sus condiciones de vida, respetando y rescatando la cultura rarámuri.

Subraya que contar con un comedor comunitario, permite otorgar desayuno y comida diariamente, esto a través de coordinarse con diversas instituciones estatales y municipales, “antes la gente sólo comía pinole, frijoles y papas, ahora contamos con avena, leche y carne”, dijo nuestra entrevistada.

“Pertenezco orgullosamente al grupo rarámuri, así que conozco perfectamente las carencias que dentro de nuestra contexto existen, esta razón es la que me ha motivado para gestionar que mi pueblo tenga una mejor calidad de vida, que existan más oportunidades para nosotros los indígenas, y poder aspirar a una igualdad de oportunidades entre Indígenas y mestizos”, resalta Adilene, quién porta con orgullo su traje típico rarámuri.

Tres horas a pie

Ataviada con su traje tradicional, recuerda que cuando estaba como maestra en El Molino, tenía que caminar hasta tres horas para llegar a la escuela, donde por un año impartió clases a 22 niños y niñas. Debía levantarse muy temprano, para acompañada de su padre, llegar temprano al aula recorrido que realizó durante todo el ciclo escolar 2013-2014.

“Ahí inicié con Un brillo de esperanza, nos organizamos para mejorar el nivel nutricional y de salud de mis estudiantes y la comunidad para el siguiente ciclo escolar, me cambiaron a mi lugar de origen”, recuerda; donde inicia su plan de trabajo social comunitario.

Observadora de su contexto social, comenta que las mujeres asisten más a la escuela, porque los hombres se dedican a trabajar en la siembra de maíz y frijol para el autoconsumo, cuando terminan con su ciclo agrícola se trasladan a Camargo y Delicias para trabajar en la pizca de chile y cebolla.

Orgullosa de su familia, expresa que su papá, también rarámuri, siempre la ha impulsado a prepararse, cuando terminó la primaria, “me dijo que debía estudiar la secundaria y al concluir, volvió a decirme que no era suficiente, entonces ingrese a Cecytech”. Su papá nuevamente le recordó que debía seguir estudiando, en eso la invitan a prestar su servicio social en CONAFE y su progenitor la motiva para aprender y “conseguir esa beca de estudio que ofrece CONAFE”, además de ayudar a que estudien los niños y las niñas rarámuris.

Su familia se compone de dos hermanas que estudian la primaria, una de ellas en CONAFE y la otra en un internado, “pero ya va a venir con nosotros, a ésta escuela”. Sus 2 hermanos estudian secundaria en El Vergel, tanto para ir para allá como venir a El Tigre, se trasladan a pie porque, “es como nos transportamos”.

El trabajo de Adilene compitió con propuestas de personas con licenciatura, doctorado y especializada en educación, por lo que, ella se siente muy orgullosa de que su trabajo haya sido tomado en cuenta, “entre gente muy estudiada”.

Ella se encuentra lista para participar en la próxima competencia.