/ lunes 12 de agosto de 2019

Murió de una golpiza en el penal de Barrientos

La familia segura que le cuadraron el delito hasta con testigos que narran balacera

Familiares del joven Eder “N” impulsan a hora una lucha para limpiar el nombre de este joven padre de familia, quien luego de recibir una golpiza durante su detención y dentro del penal de Barrientos, finalmente falleció en una cama de hospital a causa de las golpizas recibidas.

Aunque hay una carpeta de investigación, donde supuestos testigos describen uno de los tatuajes de Eder, la media filiación de una mujer (Areli) y de un joven de poco más de 20 años de edad, la familia de estas tres personas afirman que no pertenecen a una banda de matones, como se insinúa en declaraciones asentadas ante Ministerio Público.

El principio de todo fue la detención y desaparición de estas tres personas, desde el 27 de mayo hasta el 30 del mismo mes, que fueron presentados ante el representante social.

Las tres familias denunciaron el hecho, pero hasta ahora la fiscalía del Estado de México no ha declarado sobre el tema, aún cuando implica una ilegalidad, al haber sido retenidas estas tres personas, privadas de su libertad durante tres días.

De los tres casos el que resaltó fue el de Eder, mismo que narró a su hermana una serie de hechos que implican “tortura”.

“Me pegaban en la cabeza con los codos, me quemaban con un encendedor en los codos y me clavaban agujas en el cuerpo”, dijo a su hermana cuando pudieron encontrarse en el área de visitas del Penal de Barrientos.

Fue en este penal que su martirio continuó, pues afirmó que tan pronto entró se le acercaron varios reos para despojarlo de sus tenis.

Eder se defendió como pudo y Francisco, el joven que fue detenido con él, intentó defenderlo, pero como dicen: “el que mete paz saca más”.

Golpes y patadas en el cuerpo, en medio del florido lenguaje de prisión, fue lo vivido por Eder, quien durante una llamada telefónica con su esposa Guadalupe “N” comentó: “me voy a acostar, porque siento que pierdo el equilibrio y me duele la cabeza”.

Su esposa le recomendó ir al servicio médico.Por estos dolores lo llevaron al hospital Las Américas, de donde fue dado de alta, aunque únicamente lo tuvieron con suero en una silla, por falta de camas.

De vuelta en el penal de Barrientos, tuvo otra crisis y lo llevaron el hospital Vicente Villada de Cuautitlán, pero ni el estudio que le hicieron y que arrojó hematoma subdural, hizo que le dieran atención.

Por ultima vez habló con su esposa y mando decir: “dile a mi papá que lo quiero mucho” luego de una semana los golpes recibidos le llevaron a la tumba.

Ahora su esposa e hijos, su hermana y demás familia buscan limpiar su nombre, porque, dicen, era un hombre bueno, además exigen justicia por la falta de atención de la directora del penal Paula Gabriela Valdez Herrera, que retrasó el traslado y atención al paciente.

En tanto dos más, Areli y Francisco viven este proceso penal, mientras que sus familias luchan por demostrar su inocencia, siempre con el temor de que sufran el mismo fin de Eder, morir molidos a golpes dentro de una prisión donde reina la ley del más fuerte.

ADM

Familiares del joven Eder “N” impulsan a hora una lucha para limpiar el nombre de este joven padre de familia, quien luego de recibir una golpiza durante su detención y dentro del penal de Barrientos, finalmente falleció en una cama de hospital a causa de las golpizas recibidas.

Aunque hay una carpeta de investigación, donde supuestos testigos describen uno de los tatuajes de Eder, la media filiación de una mujer (Areli) y de un joven de poco más de 20 años de edad, la familia de estas tres personas afirman que no pertenecen a una banda de matones, como se insinúa en declaraciones asentadas ante Ministerio Público.

El principio de todo fue la detención y desaparición de estas tres personas, desde el 27 de mayo hasta el 30 del mismo mes, que fueron presentados ante el representante social.

Las tres familias denunciaron el hecho, pero hasta ahora la fiscalía del Estado de México no ha declarado sobre el tema, aún cuando implica una ilegalidad, al haber sido retenidas estas tres personas, privadas de su libertad durante tres días.

De los tres casos el que resaltó fue el de Eder, mismo que narró a su hermana una serie de hechos que implican “tortura”.

“Me pegaban en la cabeza con los codos, me quemaban con un encendedor en los codos y me clavaban agujas en el cuerpo”, dijo a su hermana cuando pudieron encontrarse en el área de visitas del Penal de Barrientos.

Fue en este penal que su martirio continuó, pues afirmó que tan pronto entró se le acercaron varios reos para despojarlo de sus tenis.

Eder se defendió como pudo y Francisco, el joven que fue detenido con él, intentó defenderlo, pero como dicen: “el que mete paz saca más”.

Golpes y patadas en el cuerpo, en medio del florido lenguaje de prisión, fue lo vivido por Eder, quien durante una llamada telefónica con su esposa Guadalupe “N” comentó: “me voy a acostar, porque siento que pierdo el equilibrio y me duele la cabeza”.

Su esposa le recomendó ir al servicio médico.Por estos dolores lo llevaron al hospital Las Américas, de donde fue dado de alta, aunque únicamente lo tuvieron con suero en una silla, por falta de camas.

De vuelta en el penal de Barrientos, tuvo otra crisis y lo llevaron el hospital Vicente Villada de Cuautitlán, pero ni el estudio que le hicieron y que arrojó hematoma subdural, hizo que le dieran atención.

Por ultima vez habló con su esposa y mando decir: “dile a mi papá que lo quiero mucho” luego de una semana los golpes recibidos le llevaron a la tumba.

Ahora su esposa e hijos, su hermana y demás familia buscan limpiar su nombre, porque, dicen, era un hombre bueno, además exigen justicia por la falta de atención de la directora del penal Paula Gabriela Valdez Herrera, que retrasó el traslado y atención al paciente.

En tanto dos más, Areli y Francisco viven este proceso penal, mientras que sus familias luchan por demostrar su inocencia, siempre con el temor de que sufran el mismo fin de Eder, morir molidos a golpes dentro de una prisión donde reina la ley del más fuerte.

ADM