/ miércoles 2 de octubre de 2019

Anarcos rompen “cinturón de paz” y causan destrozos en marcha conmemorativa del 2 de octubre

Por unos momentos el dispositivo implementado por funcionarios públicos fue disuelto por grupos de encapuchados, causando destrozos y personas lesionadas

A pesar de los múltiples llamados a protestar de manera pacífica, la marcha por la conmemoración del 51 aniversario de la masacre en Tlatelolco terminó con actos vandálicos y agresiones a los integrantes del cinturón de paz, quienes prefirieron desertar de las filas que formaban a los lados de la manifestación.

Desde las doce del mediodía cientos de funcionarios se apostaron en ambas aceras del Eje Central donde esperaron varias horas a que los diferentes contingentes marcharan rumbo al Zócalo capitalino procedentes de la Plaza de las Tres Culturas.

Uniformados con una playera blanca con un estampado en el que se leí “Cinturón de Paz”, los más de 12 mil funcionarios resistieron las altas temperaturas y esperaron de pie que los diferentes contingentes marcharan frente a ellos. Así formaron una fila kilométrica que conforme se acercaban las cuatro de la tarde, hora en que iniciaría la marcha, juntaron sus brazos para conformar una enorme cadena humana.

Mientras, en la Plaza de las Tres Culturas decenas y decenas de estudiantes de diferentes niveles e instituciones educativas, se congregaban para sumarse a la protesta la cual era encabezada por el Comité del 68.

En el perímetro de Tlatelolco arribaban decenas de autobuses que fueron ocupados por estudiantes de escuelas normales que viajaron desde diferentes estados para acompañar la protesta. Estudiantes de las diferentes facultades de la UNAM y del Politécnico se concentraron sobre el Eje Central, delimitando sus contingentes con sogas que eran sujetadas por los alumnos a fin de evitar que se mezclaran con grupos de infiltrados.

En punto de las cuatro de la tarde la manifestación inicio su recorrido en medio de una gran expectativa, los contingentes marchaban de manera ordenada sin ningún tipo de acto de vandalismo hasta que en el bajopuente que cruza las inmediaciones del Eje 1 Norte, comenzaron a aparecer encapuchados que realizaron pintas en los muros que en ese tramo no contaba con cinturones de seguridad ni elementos de la policía capitalina.

Tras la incorporación de los contingentes a la altura de la Plaza de Garibaldi el cinturón se retomaba en ambas aceras y en las bocacalles se agrupaban elementos de la Policía Auxiliar capitalina a la espera de contener actos vandálicos. Los uniformados se limitaban a observar el paso de los contingentes que en su mayoría llamaban a no caer en actos de violencia.

Fue entonces que algunos de los encapuchados comenzaron a agredir de manera verbal a los integrantes del cinturón de paz quienes trataban de ignorarlos a pesar de la insistencia de los embozados.

Fue hasta en el cruce de la calle 5 de Mayo que finalmente los llamados grupos anarquistas terminaron por romper el cinturón de paz ocasionando incertidumbre entre los propios funcionarios y los integrantes de la marcha. Los actos vandálicos comenzaron y muchos de los voluntarios terminaron por quitarse las playeras distintivas ante el temor de ser agredidos por los encapuchados.

En medio de comercios cerrados y mamparas instaladas en algunos tramos de esta avenida que conecta con el Zócalo capitalino, un grupo de al menos 80 encapuchados comenzaron a detonar petardos además de romper cristales de espacios publicitarios ubicados en ese perímetro.

Ante la presencia de los embozados, quienes lanzaban petardo, realizaban pintas y destrozaban mobiliario urbano, los elementos de la policía permanecieron firmes y no detuvieron a nadie pese a que hubo personas lesionadas, entre ellos, una uniformada a quien le exploto un petardo en una pierna, varios descalabrados por caídas y destrozos.

Al llegar a la plancha del Zócalo capitalino los encapuchados no pudieron causar más daño debido a que en el perímetro de la explanada ya se encontraban cientos de funcionarios que retomaron el cinturón de paz y lograron que los anarquistas se diseminaran y perdieran entre la multitud.

JLP

A pesar de los múltiples llamados a protestar de manera pacífica, la marcha por la conmemoración del 51 aniversario de la masacre en Tlatelolco terminó con actos vandálicos y agresiones a los integrantes del cinturón de paz, quienes prefirieron desertar de las filas que formaban a los lados de la manifestación.

Desde las doce del mediodía cientos de funcionarios se apostaron en ambas aceras del Eje Central donde esperaron varias horas a que los diferentes contingentes marcharan rumbo al Zócalo capitalino procedentes de la Plaza de las Tres Culturas.

Uniformados con una playera blanca con un estampado en el que se leí “Cinturón de Paz”, los más de 12 mil funcionarios resistieron las altas temperaturas y esperaron de pie que los diferentes contingentes marcharan frente a ellos. Así formaron una fila kilométrica que conforme se acercaban las cuatro de la tarde, hora en que iniciaría la marcha, juntaron sus brazos para conformar una enorme cadena humana.

Mientras, en la Plaza de las Tres Culturas decenas y decenas de estudiantes de diferentes niveles e instituciones educativas, se congregaban para sumarse a la protesta la cual era encabezada por el Comité del 68.

En el perímetro de Tlatelolco arribaban decenas de autobuses que fueron ocupados por estudiantes de escuelas normales que viajaron desde diferentes estados para acompañar la protesta. Estudiantes de las diferentes facultades de la UNAM y del Politécnico se concentraron sobre el Eje Central, delimitando sus contingentes con sogas que eran sujetadas por los alumnos a fin de evitar que se mezclaran con grupos de infiltrados.

En punto de las cuatro de la tarde la manifestación inicio su recorrido en medio de una gran expectativa, los contingentes marchaban de manera ordenada sin ningún tipo de acto de vandalismo hasta que en el bajopuente que cruza las inmediaciones del Eje 1 Norte, comenzaron a aparecer encapuchados que realizaron pintas en los muros que en ese tramo no contaba con cinturones de seguridad ni elementos de la policía capitalina.

Tras la incorporación de los contingentes a la altura de la Plaza de Garibaldi el cinturón se retomaba en ambas aceras y en las bocacalles se agrupaban elementos de la Policía Auxiliar capitalina a la espera de contener actos vandálicos. Los uniformados se limitaban a observar el paso de los contingentes que en su mayoría llamaban a no caer en actos de violencia.

Fue entonces que algunos de los encapuchados comenzaron a agredir de manera verbal a los integrantes del cinturón de paz quienes trataban de ignorarlos a pesar de la insistencia de los embozados.

Fue hasta en el cruce de la calle 5 de Mayo que finalmente los llamados grupos anarquistas terminaron por romper el cinturón de paz ocasionando incertidumbre entre los propios funcionarios y los integrantes de la marcha. Los actos vandálicos comenzaron y muchos de los voluntarios terminaron por quitarse las playeras distintivas ante el temor de ser agredidos por los encapuchados.

En medio de comercios cerrados y mamparas instaladas en algunos tramos de esta avenida que conecta con el Zócalo capitalino, un grupo de al menos 80 encapuchados comenzaron a detonar petardos además de romper cristales de espacios publicitarios ubicados en ese perímetro.

Ante la presencia de los embozados, quienes lanzaban petardo, realizaban pintas y destrozaban mobiliario urbano, los elementos de la policía permanecieron firmes y no detuvieron a nadie pese a que hubo personas lesionadas, entre ellos, una uniformada a quien le exploto un petardo en una pierna, varios descalabrados por caídas y destrozos.

Al llegar a la plancha del Zócalo capitalino los encapuchados no pudieron causar más daño debido a que en el perímetro de la explanada ya se encontraban cientos de funcionarios que retomaron el cinturón de paz y lograron que los anarquistas se diseminaran y perdieran entre la multitud.

JLP