Preparado SSP CDMX para desactivar cualquier peligro

Foto: José Melton grupo Fuerza de Tarea de la SSP

Preparado SSP CDMX para desactivar cualquier peligro

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José Melton

Uno de los agrupamientos de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México que se encuentra preparado para cualquier situación es Fuerza de Tarea, considerados por muchos la elite de la corporación, están preparados para atender cualquier tipo de situación.

Una de las áreas poco conocidas de este agrupamiento, pero no por eso menos importante, es el agrupamiento antiexplosivos, el cual cuenta con tecnología y conocimientos que permiten responder en pocos minutos ante una inminente amenaza.

Fuerza de Tarea cuenta con conocimiento amplio en el tema de los explosivos, por lo que en cuestión de minutos y utilizando equipo de alta tecnología, puede determinar si un objeto representa una amenaza para la población o no, así como actuar de la manera más eficiente para reducir el peligro a la sociedad.

La capacitación constante es la principal característica de esta división del agrupamiento Fuerza de Tarea, lo mismo con organismos nacionales como la Secretaría de Marina, como con instructores de Estados Unidos, España, Colombia, Francia e Israel.

Dentro de la capacitación que los 60 elementos adscritos a esta división reciben, se encuentra el análisis, manipulación y desactivación de explosivos, manejo de sustancias químicas y bacteriológicas.

Para ello, además del personal humano, cuentan con perros adiestrados específicamente para la detección de sustancias químicas y explosivos que permiten al uniformado una mayor certeza del objeto al que se están enfrentando.

 

Para detectar los aparatos, en primera instancia se envía al can adiestrado, sin embargo, si la situación pone en riesgo al animal, éste queda descartado, pues más que una herramienta, los “Zorros” lo consideran como un compañero más del grupo de elite.

 

 

 

 

MINUTOS PARA REACCIONAR

Desde el primer momento en que la división es solicitada ante la inminente amenaza de un artefacto explosivo, personal especializado se traslada, junto con el equipo especializado, en pocos minutos para comenzar con la tarea.

En primera instancia, aseguró el policía 1ro. Alfredo García Peralta, conocido como Zorro 2, quien está a cargo de la división, se lleva a cabo el análisis previo para determinar si en efecto se trata de un artefacto explosivo improvisado.

De acuerdo con García Peralta todos los artefactos explosivos improvisados o de fabricación casera constan de seis partes, mismas que identifican con equipo de rayos X, con el que toman placas a los objetos, para determinar el tipo de riesgo.

 

“En el momento en que se da la amenaza de bomba, nosotros activamos nuestros protocolos internos, porque es de suma importancia que nosotros nos apeguemos a los pasos establecidos ante una situación de esta naturaleza”, agregó.

Utilizando los laboratorios móviles de detección de partículas explosivas, identifican el tipo de sustancia a la que se enfrentan, lo que permite minimizar riesgos tanto para la población como para los mismos uniformados.

Una vez que el binomio canino confirma la presencia de partículas explosivas, se toma una radiografía del artefacto, lo que les permite coordinar de manera exacta la manera en que van a realizar la desactivación o en su caso la destrucción del mismo.

Con la mente fría y el tiempo encima, los elementos de la división de explosivos de Fuerza de Tarea deben identificar la mejor manera para disrumpir el artefacto, pues con los cambios al sistema de justicia penal, estos no pueden ser destruidos al ser considerados indicios en una carpeta de investigación.

EL MOMENTO DE ACTUAR

Una vez que por alguno de los medios confirman la existencia de un artefacto explosivo improvisado, llega el momento de actuar, para ello, el personal altamente capacitado identifica la manera en que va a actuar.

Para el personal, la distancia es primordial pues al manipular cualquiera de estos objetos, altamente volátiles e inestables, una menor distancia puede ser la diferencia entre salvar la vida o perderla.

Por lo anterior, el agrupamiento cuenta con diversas herramientas telescópicas, que les permite manipular los artefactos explosivos a una distancia que reduce el daño ante un estallido.

Antes de acercar al técnico en explosivos, ingresa el robot, equipado con cámaras y brazos articulados, mismo que permite manipular los objetos a una distancia remota, por cable, de hasta 450 metros y inalámbrica, hasta 350.

En una demostración de sus habilidades, tres técnicos en explosivos, ataviados con un traje especial, un escudo blindado y utilizando un brazo telescópico de hasta ocho metros de largo, manipularon un artefacto explosivo improvisado, mismo que neutralizaron en apenas unos minutos.

El traje, de varias decenas de kilogramos de peso, consta de varias piezas y un casco sellado que protegen los órganos vitales, de quien los porta, ante una posible explosión, minimizando el efecto de la onda expansiva que esta pudiera provocar.

Utilizando ganchos y poleas, intervinieron el artefacto explosivo para colocarlo sobre una lona especial que minimiza el riesgo ante una posible detonación, mismo que colocaron en un recipiente especial para trasladarlo hasta sus instalaciones en la Delegación Tláhuac.

Pese a que en la Ciudad de México las amenazas de bomba son poco usuales, esta división se encuentra altamente capacitada y preparada para desplazarse en pocos minutos hasta cualquier punto de la capital para atender un llamado de emergencia.