Secuestro y rescate

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Secuestro y rescate

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#Fotorreportaje

Por: Jaime Llera

Secuestro, palabra muy escuchada en nuestros días, pero pocos sabemos el origen de dicha palabra, su significado y su procedencia.

Secuestro, palabra que proviene del latín sequestrare, que significa apoderarse de una persona, animal u objeto, privándole de su libertad ilegalmente, incluso a través de la violencia.

El secuestro es una práctica milenaria desde la antigüedad, en donde poblaciones en todo el mundo eran asaltadas, con el fin de robar personas para su venta como esclavos, privados de su libertad y sus derechos, para obtener principalmente, una recompensa monetaria a cambio, aunque también los intercambiaban por artículos valiosos.

En México, el secuestro se ha convertido en un negocio para la delincuencia organizada, por lo que este delito se ha incrementado en cifras alarmantes en las últimas décadas, afectando a miles de familias, sin importar su situación económica o posición social.

De diciembre del año 2012 a enero de 2018 se han registrado 10 mil 653 secuestros en el país, 175 mensuales, 41 semanales y seis diarios, siendo los de mayor incidencia en este delito, la CDMX, Estado de México, Tamaulipas, Morelos, Veracruz, Tabasco, Guerrero y Michoacán.

VIVENCIAS PERSONALES

Cita 00:00 horas carretera México-Texcoco. Arribamos a la hora citada por elementos de la Policía Federal.

00:30 nos realizan la llamada de que en unos minutos más pasará por nosotros un vehículo que nos llevará al lugar asegurado. Ahí se mantienen personas secuestradas y a los plagiarios.

00:45 horas, llega una camioneta con cristales obscuros, de donde desciende un uniformado dándonos la indicación para que lo sigamos.

1:00 horas, por fin vemos varios autos con luces propias de la policía, así como a un aproximado de 100 uniformados rodeando un domicilio, también con características de gente de situación económica regular.

2:30 horas, ingresamos al domicilio en donde vigilaban a sus víctimas los secuestradores. Nos encontramos con escenas deplorables, un lugar en donde en cada pequeño cuarto de 1.30 x 1.30 con cadenas, lazos, una cobija en el piso que es donde dormían a las víctimas, un plato y una botella con agua, resguardada por un uniformado, así contaba con tres pequeños cuartos más esta casa, el resto del domicilio asegurado, mientras los uniformados buscaban a más personas que pudieran haberse escondido.

2:55 horas, los detenidos son extraídos del domicilio y puestos en una camioneta para su traslado al ministerio público federal.

La casa es cerrada y asegurada con cellos amarillos. Todos abordamos los vehículos y emprendemos la salida de esta colonia, en donde solamente los ladridos de los perros nos acompañan en el paso de salida a la carretera.

Una joven, de aproximadamente 20 años y llena de llanto fue rescatada. La mantuvieron en el suelo. Sus lágrimas eran de felicidad, ante su liberación. “Creí que no salía viva de aquí, decía a los uniformados, mis papás no tienen dinero y no podían cumplir mi rescate. Gracias, a ustedes y gracias a Dios que me salvaron”.

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