La muerte viaja a muy alta velocidad

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Antonio De Marcelo

 

Para el Centro de Experimentación y Seguridad Vial México (Cesvi), una de las maneras más efectivas de reducir siniestros, que cuestan vidas y dinero, es con la educación vial, que debe de iniciar en los primeros niveles escolares, donde se tiene un pequeño curso en cuatro o cinco años, lo que no es suficientes para reducir la problemática, cuando, independientemente de donde trabajes, vivas o estudies tienes un grado de riesgo al salir a la calle.

Por ello, dijo Miguel Guzmán Negrete, director de Seguridad Vial y Reconstrucción de Accidentes de Tránsito de Cesvi México, es importante conocer los riesgos y la manera de prevenirlos.

Explicó en principio al obtener la licencia de conducir, se debe exigir un conocimiento teórico práctico para respetar a quienes se hallan en el entorno y también se pueda manipular un vehículo. Es decir que el solicitante cuente con las aptitudes no sólo para manejar un vehículo, sino que cuente con una buena visión y en su caso incluso que cuente con los aditamentos necesarios, en cuanto a una posible discapacidad.

Al final, añadió, debe haber un examen médico, teórico y práctico para tener conductores conscientes.

En esta entrevista con LA PRENSA, añadió que el costo de una licencia no es caro, si se compara con el sufrimiento que ocasiona un percance a las personas e incluso la pérdida de un ser querido, donde todos, dijo, “tenemos una historia que contar”.

¿Cuánto cuesta a las aseguradoras los siniestros?

No es cuánto le cuesta a ellas, sino a México; en este sentido respondió que al país le cuesta alrededor de 1.7% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que equivale a unos 150 mil millones de pesos.

Respecto a las zonas donde hay más accidentes, el Centro de Experimentación y Seguridad Vial México dijo que sus datos arrojan que los lugares donde hay siniestros de mayor severidad son Estado de México, Jalisco, Guanajuato, Puebla y la Ciudad de México.

Afirmó además que las probabilidades mayores de morir son en accidentes de tránsito, donde se ven involucrados vehículos.

De ahí que resaltó: La primera causa de muerte por accidentes de tránsito se ubica en el Estado de México, donde las personas que más pierden la vida son los peatones; los números indican que de 967 accidentes con muertos en 2017, 450 fueron peatones.

En Jalisco murieron 771 peatones y en 251 casos las personas que perdieron la vida fueron ocupantes de los vehículos, en la Ciudad de México fallecieron 438 peatones y 207 personas que iban en auto.

Esto arroja que al menos 50% de muertes ocurren a personas que caminan por calles, avenidas o banquetas.

Asimismo, los estudios indican que 80% de los casos la causa de accidentes son los errores humanos.

Además, Cesvi puede ver en sus investigaciones que en 13% de los casos de siniestros la razón fueron el entorno, las lluvias o el camino y en 7% de accidentes vehiculares la causa fue el mal estado del vehículo.

Ante esto Cesvi impulsa el establecimiento del ISO3901, que es una norma internacional que coadyuva en reducir los índices que se tienen, lo que ha ocurrido en 40% para las flotas en el tema de muertos o lesionados graves.

Esto, dijo, es el resultado de empresas que se comprometen a trabajar en un sistema de gestión que les ayude en la prevención y optimización en la operación de los vehículos.

Para la Ciudad de México las delegaciones donde han ocurrido más decesos, los números recientes son de 2015, años en que Gustavo A. Madero registró 137 muertes, de las cuales 90 fueron peatones; en Miguel Hidalgo murieron 64 peatones en 112 accidentes; en tanto que en Iztapalapa se contabilizaron 110 accidentes, donde perdieron la vida 73 peatones, en tanto que las delegaciones Venustiano Carranza y Benito Juárez se ubicaron en el quinto lugar por el número de siniestros con pérdida de vidas humanas.

Cabe resaltar que mueren más peatones por el tema velocidad, lo que hace necesario controlar esto, la idea es que los vehículos circulen a velocidades entre los 30 y 50 kilómetros por hora, porque en caso de que hubiera un atropellado habría mayores posibilidades de sobrevivencia.

Es por ello que en la Ciudad de México se han implementado sistemas como radar o las fotomultas, lo que ayuda en reducir la siniestralidad y mortandad, porque, asegura Miguel Guzmán Negrete, se tiene que trabajar en la relación vehículo-conductor, aunque ayuda muchísimo la relación peatón-conductor.

Un tema obligado con este especialista de siniestros es sin duda el choque ocurrido en el 19 de febrero en Tláhuac, del que emitió su pésame y dolor por lo ocurrido, aunque, dijo, por desgracia casos como este ocurren 44 veces durante el día en el país, donde la edad de los involucrados en accidentes viales es de entre 20 y 39 años de edad.

Sobre el caso Tláhuac, añadió que fueron tres factores claves los que se combinaron: el conductor, porque la mayor responsabilidad radica en quien opera el vehículo y un niño de 12 años de edad no tiene desarrollado todo su aspecto crítico para observar todo en su entorno. No sabe lo que representa viajar a 80 o 110 kilómetros por hora, puesto que ir a 80 kilómetros por hora representa recorrer 22 metros por segundo.

Es aquí donde se debe considerar qué ocurre si uno contesta el celular viajando a esa velocidad y tarda cinco segundos, habrá recorrido 110 metros prácticamente a ciegas, como recorrer un poco más de lo que mide el Estadio Azteca y en 110 metros pueden pasar muchas cosas, desde que pase una pelota y no ver lo que viene atrás.

Pero ¿qué espacio se requiere para frenar?

Depende de la unidad, un camión de pasajeros, un tráiler, un auto, cada uno es diferente por los efectos físicos, sobre todo porque la persona ve un riesgo, analiza la situación, manda una señal y actúa, lo que dura unos tres cuartos de segundo y luego viene la frenada intensa, aunque para detener el carro depende de los neumáticos, que si están lisos la distancia aumenta; además la superficie si está seca o mojada.

Con el auto de reforma este experto indicó que el conductor venía en un estado de euforia que aumentó la crisis, porque difiere mucho la cantidad de alcohol ingerida por el conductor:

  • Una copa es un sujeto desinhibido, relajado
  • Otra copa es estado eufórico y el límite para conducir es 0.4 miligramos
  • Otra copa viene más euforia y excitación de no respetar los riesgos
  • Una copa más y entonces empieza a disminuir la euforia
  • Una más, ya no está en condiciones de conducir; se tambalea, tiene sueño y depresión
  • Otra copa y ya no puede moverse

Y en el caso de quien manejaba el BMW, esta persona no iba exageradamente borracho, pero sí en nivel eufórico con una cantidad en 0.4 o 0.7 miligramos de alcohol.

Se sabe esto, dijo, porque salió despacio, avanzó más y luego aceleró, lo que quiere decir que iba consciente de sus movimientos.

Además, se suma el aspecto del vehículo, que era de muy alta gama, con calificación de hasta cinco estrellas, pero recibió el golpe en el centro y no en el chasis, lo que habría ayudado a que el auto absorbiera el impacto.

Se suma a esto que las personas no traían el cinturón de seguridad, lo que ocasionó que salieran disparados.

Y finalmente, el poste que fue demasiado rígido, un mobiliario urbano que no tiene posibilidad de deformación para que en casos como este ayudara a que la energía se disipara en él: son los aspectos entre humano, vehículo y entorno que reducen los riesgos en un siniestro.

 

@Antoniodemarcel

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