Hacer su trabajo bien le costó la vida

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Hacer su trabajo bien le costó la vida

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Por: Arianna Alfaro

Ciudad de México.- Salió del penal de Santa Martha, en donde se desempeñaba como supervisora de Aduanas, para dirigirse a su casa; sin embargo, una bala que le perforó la sien se lo impidió, al dejarla tirada frente a un puesto metálico de jugos, donde a un costado se encuentra un pequeño local de periódicos y al otro una base de taxistas, sobre la Avenida Ignacio Zaragoza, a la altura de la estación del Metro Santa Martha.

Las versiones de los testigos son variantes de una misma historia, pues no concuerdan en si abordaría un microbús o entraría al Metro; no obstante, el rostro de Minerva “N” era familiar por la zona. Algunos percibieron un forcejeo que quizá confundieron con su caída al momento del disparo y, después, dos hombres que emprendieron la huida.

Terminó su jornada laboral en la penitenciaría de mujeres en Santa Martha Acatitla, cuando al transitar por el camino de siempre dos sujetos armados, quienes ya seguían sus pasos, la tomaron por sorpresa, y no intentaron arrebatarle sus pertenencias, sino la vida.

Las autoridades carcelarias aun sabiendo del peligro que corren los supervisores de aduanas no les otorgan ninguna seguridad, ni siquiera para acercarse al Metro. Por lo tanto, las consecuencias han sido y serán mortales.

Al momento de la detonación todos se escondieron, se agacharon o corrieron sin rumbo, sólo para ponerse a salvo, pues no sabían lo que pasaba. Aquellos que detuvieron su marcha intentaron ayudar a Minerva; la enderezaron y le colocaron su mochila bajo la cabeza con la finalidad de detener la hemorragia. Luego, llamaron su atención para no dejar que se desvaneciera su frágil cuerpo de 63 años y, quizá, 1.55 metros de estatura.

Elementos del sector Teotongo llegaron al lugar, pero no les dio tiempo de hacer nada por la víctima, ya que el proyectil terminó con sus días, mientras el sol intenso pegaba en su rostro perfectamente maquillado y su melena quebrada y dorada yacía en el pavimento.

Al sitio llegaron sus compañeros de trabajo, que al identificarla no pudieron contener el llanto, la rabia y la impotencia de saberla ultrajada por dos desconocidos, de quienes hasta el cierre de esta edición aún se desconoce el paradero.

Serán las autoridades las que determinen si este asesinato fue un ajuste de cuentas por hacer bien su trabajo, el cual consistía en impedir que al penal de Santa Martha entrara por las aduanas algo prohibido o indeseable.

Peritos de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), así como del Servicio Médico Forense (Semefo), abandonaron el sitio para trasladar el cuerpo e iniciar con las investigaciones de búsqueda y captura del o los responsables de este acto de violencia.

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