Ma. del Carmen García de Alba y García, 20 años de esperar la justicia

Foto: Cuando la vida la sonreía

Ma. del Carmen García de Alba y García, 20 años de esperar la justicia

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México.- Después de varios años y como se me ha hecho cotidiano, vuelvo a recorrer el camino que me conduce al sitio en el que han quedado también guardados todos mis propósitos, anhelos, proyectos, motivaciones y por qué no hasta mis esperanzas.

Se cumplen 20 años de los acontecimientos que marcaron y cambiaron para siempre mi proyecto de vida. Sé muy bien que la violencia existente en nuestro país desde hace varios años ha alcanzado niveles tan altos; que hoy en día la muerte pasa a ser sólo un número frío en las estadísticas, sin considerar las circunstancias que lo originaron.

Sin embargo, cuando se pierde a un ser querido de una manera tan artera, alevosa y sobre todo sin el reconocimiento real por lo sucedido, se enfrenta uno a sentimientos encontrados.

El 20 de noviembre de 1997 mi hijo José de Jesús Palacios García de Alba acudió junto con sus compañeros de grupo del CCH Naucalpan, a una práctica de campo de la materia de Biología. Al Estado de Guerrero. Cerca de Taxco.

Próximo a concluir este nivel escolar e ingresar como era su deseo a la Facultad de Medicina. A sus 16 años acudió a dicha práctica con el propósito de enriquecer su acervo académico.

Confiada en el supuesto profesionalismo, compromiso y responsabilidad de los académicos de la UNAM. En su nivel bachillerato, permití su asistencia a dicho evento.

Sin embargo, como lo comprobé por la actitud asumida de los docentes ante los hechos y circunstancias mostradas. Ellos carecían de protocolos de seguridad, organización y control para llevar a cabo estas actividades escolares fuera de las instalaciones del plantel.

Ante estas circunstancias los alumnos partieron del lugar sin la supervisión de los docentes lo que facilitó a una gavilla de facinerosos que los emboscó irlos atrapando poco a poco a medida que llegaban a lugar en que se encontraban. En ese lugar también fue retenido y sorprendido mi hijo con un grupo de compañeros y compañeras, según la versión establecida ante el ministerio público de la Ciudad de Taxco, Gro. En la cual quedó asentado que José de Jesús perdió la vida cuando trató de evitar que ultrajaran a sus compañeras, y al ver lo que sucedía sus demás compañeros trataron de escapar dando gritos de alarma y en ese momento, José de Jesús se interpuso y con su cuerpo detuvo las balas dirigidas a sus compañeras.

Y los maestros, qué hacían ¿se preguntarán?… ¡Yo aún me lo sigo preguntando! Ya que ni ahí, ni cuando me entregaron el cuerpo de mi hijo estuvieron. ¿Por qué? ¡No lo sé!

¡Estoy convencida que su acción tiene un carácter de heroísmo a toda prueba! Las declaraciones de sus compañeros testigos presenciales del evento así lo establecieron en su momento.

Por eso, me enardecieron los comentarios carentes de toda sensibilidad de las autoridades de la UNAM, al declarar que esos eventos eran los riegos de estas actividades escolares. Dejando de lado la seguridad del alumnado sin asumir su compromiso de preservar la integridad de los universitarios.

¡Siempre he establecido que las palabras tienen sentido y valor cuando se muestran en hechos y acciones!

Y me pregunto.

¿Qué entendieron las autoridades de la UNAM, en ese momento?

Sobre… ¡Por mi raza, hablará el espíritu!