Otra de microbuseros en Zaragoza, matan a viejita

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José Melton

La imprudencia de los conductores de los camiones de transporte público,

especialmente los que circulan por la Calzada Ignacio Zaragoza, cobró una vida más; ahora fue una mujer, de aproximadamente 70 años de edad la que pereció bajo las llantas de una unidad de la ruta 9.

Fue media hora después del mediodía cuando el conductor de una de estas unidades, sin respetar el reglamento de Tránsito Metropolitano, según testigos, a gran velocidad sobre la Calle 71, de la Colonia Puebla, perímetro de la Venustiano Carranza.

Fue justo al llegar a la Calzada Ignacio Zaragoza cuando la veloz y pesada unidad embistió a una adulta mayor que apenas iba a la mitad de la calle, pero ya no logró llegar al otro lado.

El responsable, lejos de detenerse y bajar del autobús para brindar ayuda, de inmediato imprimió velocidad y escapó del lugar, sin embargo, como a menos de media cuadra hay una cámara de vigilancia de la ciudad, ya revisan los videos para dar con su paradero.

Testigos de lo sucedido, de inmediato solicitaron la presencia de los servicios de emergencia en un intento por que la mujer recibiera atención médica, ya que, dijeron, las llantas le pasaron encima.

Pese al tránsito pesado de la zona, paramédicos del Centro Regulador de Urgencias Médicas de inmediato llegaron para valorar a la mujer, pero nada pudieron hacer, ya que murió casi al instante por las fracturas causadas por el paso de la pesada unidad sobre su cuerpo.

Tras escuchar el diagnostico, policías capitalinos acordonaron el lugar y cerraron toda la cuadra para permitir que peritos de la Procuraduría capitalina realizaran las primeras investigaciones para determinar las causas del deceso.

Pasaron menos de 40 minutos para que los investigadores concluyeran con las diligencias iniciales y realizaran el levantamiento del cadáver, mismo que trasladaron en calidad de desconocido a las instalaciones del anfiteatro local hasta donde se espera que acudan familiares a reclamar los restos.

Los mismos vecinos denunciaron que el cruce donde ocurrió el percance, a diario es un punto de reunión de los choferes en donde, incluso, consumen drogas antes de iniciar el servicio, además de que hacen de sus necesidades en ese lugar, lo que constituye un foco de infección para los que ahí viven, concluyeron.