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Foto: IGNACIO HUITZIL-JOSÉ MELTON

A 72 horas del sismo de septiembre 19 de 2017 hay vida bajo escombros

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José Melton

 

Al cumplirse exactamente 72 horas del terremoto que devastara la ciudad de México, un gran silencio reinó en la zona de Tlalpan, un gesto hizo saber que había que quitarse los cascos en señal de luto, una persona había sido rescatada, pero sin vida.

 

La tristeza de los presentes es notable, sin embargo, apenas unos minutos antes, los equipos especializados encontraron señales de vida. Los trabajos continúan, está vez al mando de los brigadistas japoneses, quienes han descargado ya todo su equipo para poder ingresar a la zona siniestrada.

 

Equipos electrónicos y binomios caninos son las herramientas con las que los orientales luchan por sacar a alguien con vida, la seguridad con la que ingresan, inyecta esperanza en los brigadistas nacionales e internacionales.

 

El tiempo pasa y las oportunidades son menores, las fuerzas se acaban, pero las manos para ayudar siguen llegando, la ayuda humanitaria continua llegando y los voluntarios también, todos con un fin, ser un solo equipo para salir adelante.

 

Apenas una hora después, de nueva cuenta el silencio se apoderó de los presentes, militares, marinos, policías federales, brigadistas y voluntarios formaron una valla humana, de nueva cuenta, seis socorristas cargaron una canastilla, era otro cadáver.

 

Con este, sumarían ya cinco los cuerpos rescatados este día, los primeros dos ocurrieron durante la madrugada y uno más antes del medio día; pese a esta terrible noticia, la esperanza se centra en dos mujeres, Fátima Bautista, una maestra de inglés y otra mujer, de la cual los rescatistas no tienen el nombre.

 

La noche estaba por caer y la brigada del ejército de Israel, llegó a la zona siniestrada, ellos alternarían con los japoneses en las labores de rescate de las dos mujeres; ataviados con uniformes verde olivo, ingresaron hasta donde pudieran estar las atrapadas y sin pensar mucho, comenzaron a trabajar.

 

La noche cayó, pero sus fuerzas no menguaron, cerca de las 22:00 horas, un nuevo momento de silencio fue solicitado, es necesario escuchar señales de vida, el tránsito fue detenido, la esperanza sigue viva, aun hay señales de vida bajo los escombros.

 

Las labores continuaron hasta pasada la media noche, las mujeres aun no salen, la falta de equipo es un importante factor para el retraso, la búsqueda no va a parar, hasta no tenerlas afuera.

 

 

 

 

 

LA AYUDA LLEGA DE TODA LA REPÚBLICA

 

 

Miguel Vera, un joven rescatista tabasqueño, viajó varias horas, acompañado de otros 34 compañeros, la mitad se quedó en Morelos y el y resto, ha participado en las labores tanto en el Colegio Rebsamen como en el multifamiliar, aquí trabajó junto a su equipo durante toda la madrugada.

 

En su rostro joven se refleja la tristeza y el cansancio, pues durante la noche, colaboró en el rescate de dos personas, lamentablemente sin vida, no obstante, señaló que eso no va a impedir que sigan adelante.

 

Estuvimos en la escuela, ahí recuperamos cuerpos y estuvimos apoyando. Desde la una de la mañana hemos estado trabajando sin descanso, participamos, en el rescate de dos cuerpos y estamos esperando seguir apoyando.

 

La brigada de Miguel, no es la única de otro estado que ha participado en los rescates, hay brigadas de Quintana Roo, Monterrey, Tabasco, Guanajuato, sin embargo, rescatistas de Celaya y León, no pudieron pasar, debido a que les dijeron que no estaban capacitados.

 

Otro de los ejemplos claros de que la ayuda es desinteresada es el Teniente Luis Barrera, bombero de Baja California Sur, quién se trasladó con su equipo, un can y una cámara especializada para búsqueda en minas colapsadas.

 

Ellos han participado en varios lugares devastados por el sismo y pese a lo lejos, ellos buscan seguir ayudando a quien más lo necesita en estos momentos de crisis.