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Alcoholismo en menores de edad

Arturo R. Pansza

El consumo de alcohol entre menores de edad en México, como en casi todo el mundo, está casi a la par en su prevalencia e intensidad, al existir una industria interesada en que la población tenga gusto por ese producto y se vea como algo deseable entre los niños y adolescentes.

Resulta que el porcentaje en la ingesta de bebidas embriagantes entre los alumnos de secundaria y bachillerato se disparó y es preocupante, en tanto que se plantea para el próximo año que el Congreso de la Unión solicite un mejor presupuesto para atender el alcoholismo en ese sector de la población.

A decir de la directora general técnica normativa del Consejo Nacional Contra las Adicciones (Conadic), María José Martínez Ruiz, es alarmante que en esos dos niveles educativos más de millón y medio de estudiantes ya reporten abuso en el consumo de alcohol. Mientras que en el caso del quinto y sexto de primaria, más de 100 mil estudiantes incurren en su uso excesivo.

“Las cifras por abuso en el consumo de sustancias alcohólicas, entendido como cinco copas o más, reportan más de millón y medio de alumnos de secundaria que abusan del consumo del alcohol, y en el caso de niños de quinto y sexto de primaria, de ocho a 11 años de edad, registran más de 100 mil estudiantes”, confirmó.

En el foro “Retos de la atención del alcoholismo en menores de edad”, dijo que el alcohol es la bebida que mayormente consumen los adolescentes y, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014, las prevalencias de ingesta entre mujeres y hombres de nivel educativo de secundaria son casi iguales.

Según datos oficiales, las entidades con mayor índice de consumo entre menores son Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Michoacán y Tlaxcala.

El promedio de estudiantes de secundaria y bachillerato que ingieren bebidas alcohólicas en estas entidades es de 35.5 por ciento, de los cuales 36% son hombres y 34.9% mujeres.

El consumo de alcohol en hombres de secundaria es de 24.3% y en mujeres 24%, mientras que a nivel bachillerato el promedio en varones es de 56.5% y 52.1% en las del sexo femenino.

Los últimos datos de la Encuesta de Estudiantes arrojan que la edad de inicio en el consumo de alcohol es en promedio de 12.5 años.

Se expone que el consumo y el abuso se disparan entre los alumnos de secundaria y se llega a triplicar al pasar al nivel medio superior, por lo que es urgente analizar qué es lo que pasa en este rango de edad.

El presidente de la Junta de Custodios de la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos A.C, Roberto Karam Araujo, reveló que al menos el 16.9% de niños de quinto y sexto años de primaria en México toman embriagantes, y el 3% de esa cifra lo hace en exceso. Resulta lamentable que los menores no se acercan a centros de ayuda, porque viven una etapa en la que no miden consecuencias.

Sentenció que el alcohol es la principal droga de la que se abusa en México y en el mundo, y sirve como antecedente a casi todas las demás adicciones.

“De todas la drogas legales e ilegales, el alcohol es la más dañina, considerando los efectos que tiene en su persona, en su familia, en su trabajo y la sociedad”, añadió.

Refirió que es preocupante que cada vez se anticipe el consumo de alcohol en edades tempranas y haya una tendencia hacia la feminización, al tiempo que coincidió en que la dependencia de ese producto entre jóvenes de 12 a 17 años de edad, se ha incrementado de manera significativa en los últimos 15 años.

Por su parte, el director de Enseñanza e Investigación de Centros de Integración Juvenil A.C, Ricardo Nanni Alvarado, confirmó que existen en menores de edad complicaciones neurológicas por el uso nocivo de alcohol, como disminución de memoria, atención y reducción en la capacidad de planear, las que a su vez crean condiciones de desventaja como deserción escolar, una baja en las capacidades visio-espaciales y más afectaciones tanto en la salud, como en el entorno social.

A su vez, el integrante de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Raúl Martín del Campo, dijo que uno de los temas que hace falta legislar tiene que ver en cómo se promociona el alcohol en diferentes eventos.

Por lo anterior, declaró “no podemos permitir que, aunque sea cerveza, sea el principal patrocinador de los eventos deportivos, pues los ven los infantes, hay un problema de publicidad, y cuando llegan a la adolescencia, ellos ya tienen una expectativa”.

Hizo la observación que los menores están expuestos al consumo de alcohol desde su infancia, porque lo observan en las fiestas y ven cómo los padres beben. Además, consideró se carece de un adecuado sistema para supervisar a los tenderos, para que no vendan alcohol a un menor, “pero si se tiene la manera de cambiar una cultura en la que el vendedor sepa que tiene una responsabilidad social”.

Las condiciones del país han cambiado, por lo que es imperante actualizar las leyes de acuerdo al contexto que se vive, no se puede continuar con normas que eran aplicables hace 20 o 30 años, de acuerdo a especialistas al tema.

Hay retos y desafíos, como la actualización del marco jurídico en materia de publicidad y promoción de bebidas alcohólicas, porque todavía se difunden anuncios de esos productos en televisión y radio en horarios en el que la programación va dirigida a niños y adolescentes.

También es precisó que quienes ejercen justicia, particularmente jueces, asuman realmente su responsabilidad y se castigue plenamente a los que venden sustancias nocivas a jóvenes y niños.

Para Martín del Campo, un pendiente son los impuestos para el alcohol. “Creo que hay una interferencia de la industria del licor respecto a los gravámenes. Se tiene poco estudiado cuál es la tasa que se le aplica a este producto”, aludió.

La situación es que se requieren políticas integrales, donde se pueda abordar todo el panorama y dejar de negar el problema. Es innegable que México tiene conflictos con el abuso y dependencia de alcohol, de ahí que sea de las pocas naciones que cuentan con cierta infraestructura pública para atender el problema, con la inclusión de las drogas.

El funcionario de la JIFE, recomendó en el foro aprovechar esa red y los modelos para hacer más accesible el tratamiento a los jóvenes, en los que debe haber un enfoque para prevenir una situación que puede crecer con los años.

María José Martínez Ruiz, dio cuenta que la legislación aborda el tema del uso nocivo del alcohol, aunque en menores de edad no hay consumo seguro, de bajo riesgo, responsable ni moderado.

A nivel nacional existen 876 leyes, reglamentos o normas que regulan diversos aspectos del consumo de alcohol. “Hay leyes, pero lo más importante es la supervisión, el monitoreo y el cumplimiento de las mismas, ya que es donde radica el problema”, indicó.

La secretaria de la Comisión Especial de Salud Mental y Drogas de la Cámara de Diputados, la panista María García Pérez, notificó que en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2018, que se comenzará a tratar en septiembre en ese órgano deliberativo, se buscará un mayor beneficio para los jóvenes que padecen problemas de adicción.

Pugnó a ser muy sensibles en estos temas y promover, principalmente, una cultura de prevención, pero sin dejar de lado los avances en salud que ya se tienen, además de que se regule más la publicidad, promoción y patrocinio de productos que contienen alcohol.

Definió que es preciso dar prioridad a los menores en tratamiento, llevar a cabo campañas en escuelas y brindar mayor apoyo a organizaciones de la sociedad civil, más cuando las estadísticas preocupan por todas las repercusiones en la salud de los infantes, por los accidentes, violencia y deserción escolar.

García Pérez urgió a reforzar medidas para regular la venta de alcohol a menores de edad y a generar políticas públicas para que en las escuelas existan programas preventivos y de capacitación a padres y docentes.

La legisladora del PAN también conminó a los jueces encargados de castigar a quien venda a menores de edad bebidas que están reguladas por la ley, a que asuman su responsabilidad, y destacó la importancia de actualizar el marco jurídico para hacer más efectivas las penas por este delito.

Para la directora general del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones en la Ciudad de México (IAPA), Rosario Tapia Medina, es preciso que las autoridades emprendan un mayor control en las normas de comercialización de las bebidas alcohólicas, porque la disponibilidad de las mismas genera que la edad de consumo sea temprana.

Recomendó a diputados y senadores incrementen la penalidad a los que venden bebidas alcohólicas a menores de edad, de lo contrario la lucha para la inhibición de su consumo será más difícil.

El IAPA en el 2012 realizó una encuesta juvenil para conocer la razón por las que los menores consumen bebidas embriagantes, se encontró que “así como se arriesgan a consumir sustancias, se aventuran a tener relaciones sexuales sin protección o presentar conductas de violencia hacia otros y a ellos mismos”.

Fue el investigador de Ciencia Médicas del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Mario González, quien explicó que el marco legal debe considerar a las adicciones, incluida por supuesto la ingesta de embriagantes, como una enfermedad y a la hora de castigar un hecho delictivo, en lugar de decretar sanciones y prisión, brinden tratamiento y apoyo a quienes lo requiera.

Mencionó que en ocasiones un individuo con adicción puede llegar a cometer delitos, el alcoholismo puede volver agresivo al sujeto y aumentar el riesgo y la prevalencia de un episodio delictivo.