Amarga, muy amarga Navidad en Tultepec

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Enrique Hernández

La otra Navidad para los habitantes de Tultepec, la capital de la pirotecnia será la tristeza y el dolor de recordar a sus seres queridos y a todas las víctimas que dejaron de existir por la fuerte explosión del pasado martes.
En una parte de ese poblado se contempla una cruz formada por veladoras y flores que posiblemente se ha convertido en un símbolo de esa tragedia, donde se refleja lo que no debe de suceder; la muerte de un ser indefenso.
La pequeña ofrenda está dedicada al bebé que llevaba por nombre Ehitan, la víctima más pequeña de la tragedia y que ahora seguramente, está en el cielo, dijeron habitantes entrevistados por este matutino.
En las veladoras prevalece la llama que da la luz, tal vez de la esperanza de los habitantes de este poblado que aseguran continuarán con el trabajo que les ha dado para sobrevivir; fabricar y vender pirotecnia.
En las iglesias, en algunas casas, prevalece un moño negro en señal de luto, muchos de los habitantes dijeron que en esta Navidad no habrá festejo, no habrá música, sólo el recuerdo y la herida que no cerrará jamás por la pérdida de los artesanos de pirotecnia.
Incluso ayer 24 de diciembre, antes de la media noche en las iglesias sonaron las campanas en memoria de todas aquellas personas que murieron durante la explosión que hasta el día de ayer, ha dejado al menos 35 muertos y más de 70 heridos.
Hoy, algunas familias irán al panteón donde descansan sus seres queridos como los Hernández, quienes en días pasados sepultaron a su jefe de familia.
En estos días posteriores, continuarán los sepelios de aquellas personas que seguramente soñaban y anhelaban como usted y como yo, celebrar la Navidad con sus seres queridos.