Niños evacuados de Ucrania buscan sobrevivir

Desde el inicio del la guerra en Ucrania, 121 niños han muerto y 167 han sido heridos; varios quedarán discapacitados de por vida

AFP y EFE

  · viernes 25 de marzo de 2022

Refugiados de Ucrania cruzan la frontera por Medyka, en el sureste de Polonia, huyendo de la guerra / Foto: AFP

ZAPORIYIA. Decenas de niños heridos están en el hospital pediátrico de Zaporojie. Situado a unos 250 kilómetros al noroeste de la ciudad de Mariúpol, acoge a niños procedentes del este y del sur de Ucrania, las regiones donde los combates son más intensos, y donde las fuerzas rusas han progresado más desde el inicio de la invasión el 24 de febrero.

En este hospital, en el sur de Ucrania, Milena, de 13 años, se retuerce de dolor días después de recibir un disparo en el cuello cuando intentaba salir con su familia de Mariúpol. La bala le dañó la boca, la lengua y varias vértebras, pero esta adolescente de cabello castaño -recogido en trenzas- se recuperará.

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El auto en el que huía de Mariúpol, ciudad portuaria del mar de Azov, que sufre el asedio sin tregua de Rusia desde finales de febrero, llevaba la inscripción “niños”, como la mayoría de los que intentaban huir de la ciudad, explica su madre.

Nadie más de la familia resultó herido, y fueron los mismos soldados rusos que la hirieron quienes la llevaron al hospital.

Cientos de miles de personas quedaron atrapadas en Mariúpol, encerradas en sótanos y privadas de todo.

Miles de vehículos cargados de civiles pudieron finalmente salir hacia Zaporojie la semana pasada, pero el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, afirmó el martes por la noche que quedaban 100 mil habitantes en la ciudad, y que las calles estaban llenas de cadáveres.

Se espera que Milena se recupere plenamente, lo que no pasará con muchos otros niños que se encuentran en el lugar.

“Tenemos niños con lesiones en la cabeza, amputaciones, abdominales perforados y fracturas óseas”, explicae Iouryi Borzenko, médico jefe del hospital. “Creo que nadie querría ver lo que nosotros vemos”, añade.

En la cama junto a la de Milena, Vladislav, de cinco años, está entre la vida y la muerte. Fue herido en el abdomen cuando su familia huía del avance de las fuerzas rusas hacia su aldea de Polohy, entre Mariúpol y Zaporojie.

Ivan Anikin, responsable de la unidad neonatal, explica que el hospital ya acogía a niños heridos desde 2014, debido al conflicto de Donbás. Pero su número aumentó drásticamente desde la invasión y el personal trabaja sin descanso.

Por seguridad, él mismo trae ahora a su hija de 14 años con él al hospital, cuyos pasillos resuenan a veces con los gritos de dolor de los jóvenes pacientes.

Desde el inicio del conflicto, 121 niños han muerto y 167 resultaron heridos, según el último recuento de Liudmila Denissova, encargada de derechos humanos ante el parlamento ucraniano.

“Un mes de guerra en Ucrania provocó el desplazamiento de 4.3 millones de niños, más de la mitad de la población infantil del país, estimada en 7.5 millones”, informó el Fondo de la ONU para la infancia (Unicef) en un comunicado.

Del total de niños desplazados, 1.8 millones cruzaron la frontera para refugiarse en los países vecinos y 2.5 millones siguen dentro de Ucrania.

“La guerra provocó uno de los mayores y más rápidos desplazamientos de niños desde la Segunda Guerra Mundial”, dijo la directora general de la Unicef, Catherine Russell.

En tanto, decenas de miles de ucranianos continúan dejando cada día su país y ayer, día en el que se cumplió un mes de guerra, el flujo alcanzó los 3.67 millones, según estadísticas de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Por el momento, la ciudad de Zaporojie sigue siendo relativamente segura, aunque se producen combates en los alrededores y a veces se oyen explosiones a lo lejos.

En las ventanas del hospital pediátrico se colocaron cintas adhesivas amarillas para evitar que se volaran en caso de explosión en las proximidades. Se apilaron sacos de arena en las esquinas y se instaló un refugio en el sótano, con camas de metal donde las madres pueden alimentar a sus bebés.

La mayoría de los niños que llegan aquí quedarán discapacitados de por vida, afirman los médicos.