/ domingo 29 de mayo de 2022

Mujeres afganas protestan en Kabul por la pobreza y la pérdida de sus derechos

Desde el regreso del Talibán al poder en Afganistán, los derechos de las mujeres se han visto diezmados, mientras que la economía, dependiente del extranjero, empeora cada vez más

Decenas de mujeres protestaron este domingo en Kabul, capital de Afganistán, para reclamar su derecho a trabajar y estudiar, así como por la grave crisis económica que sufre el país desde que el Talibán regresó al poder hace casi un año.

"Muchas mujeres y niñas se reunieron para alzar la voz contra la pobreza, el desempleo, el derecho a trabajar y a estudiar, pero las fuerzas de seguridad de los talibanes no nos han permitido continuar normalmente con la protesta", dijo a EFE Zulia Parsi, una de las organizadoras y miembro del conocido como Movimiento Espontáneo de Mujeres Activistas.

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"Las niñas quieren los mismos derechos", "no nos quedaremos calladas" o "todo está prohibido para nosotras excepto la pobreza" fueron algunas de las consignas lanzadas por las manifestantes antes de que los fundamentalistas dispersaran la protesta.

 

 

Parsi explicó que los talibanes confiscaron algunos teléfonos móviles y sólo los devolvieron a sus propietarias tras haber borrado imágenes de la manifestación.

"Por desgracia, no se comportaron bien con nosotras: atacaron a algunas manifestantes y les quitaron sus teléfonos", dijo, antes de pedir a la comunidad internacional que preste atención a Afganistán para evitar una catástrofe humanitaria.

Con la llegada al poder de los talibanes la comunidad internacional suspendió temporalmente los fondos para la reconstrucción de Afganistán, que suponían alrededor del 43 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB), según datos del Banco Mundial, lo que agravó la crisis humanitaria y económica que atraviesa al país.

Igualmente, los derechos humanos en el país, particularmente los de las mujeres, enfrentan un fuerte retroceso desde el Talibán volvió al poder, pese a los llamados de la comunidad internacional para que cumplan los compromisos que sostuvieron al instalar el nuevo gobierno.

Los islamistas han impuesto a las mujeres el uso de vestimentas que las cubran por completo, como la burka, limitado el acceso a los puestos de trabajo salvo en contadas excepciones como el sector sanitario, la necesidad de viajar acompañadas de un varón de la familia o el cierre de las escuelas a las estudiantes de secundaria.

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Sin embargo, los talibanes insisten en que muchas de estas limitaciones son temporales, a la espera de que encuentren el modo de que la mujer pueda por ejemplo acudir a la escuela o al trabajo en el marco de ley islámica y la cultura afgana, que según los islamistas rechaza el contacto general entre hombres y mujeres.

Decenas de mujeres protestaron este domingo en Kabul, capital de Afganistán, para reclamar su derecho a trabajar y estudiar, así como por la grave crisis económica que sufre el país desde que el Talibán regresó al poder hace casi un año.

"Muchas mujeres y niñas se reunieron para alzar la voz contra la pobreza, el desempleo, el derecho a trabajar y a estudiar, pero las fuerzas de seguridad de los talibanes no nos han permitido continuar normalmente con la protesta", dijo a EFE Zulia Parsi, una de las organizadoras y miembro del conocido como Movimiento Espontáneo de Mujeres Activistas.

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"Las niñas quieren los mismos derechos", "no nos quedaremos calladas" o "todo está prohibido para nosotras excepto la pobreza" fueron algunas de las consignas lanzadas por las manifestantes antes de que los fundamentalistas dispersaran la protesta.

 

 

Parsi explicó que los talibanes confiscaron algunos teléfonos móviles y sólo los devolvieron a sus propietarias tras haber borrado imágenes de la manifestación.

"Por desgracia, no se comportaron bien con nosotras: atacaron a algunas manifestantes y les quitaron sus teléfonos", dijo, antes de pedir a la comunidad internacional que preste atención a Afganistán para evitar una catástrofe humanitaria.

Con la llegada al poder de los talibanes la comunidad internacional suspendió temporalmente los fondos para la reconstrucción de Afganistán, que suponían alrededor del 43 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB), según datos del Banco Mundial, lo que agravó la crisis humanitaria y económica que atraviesa al país.

Igualmente, los derechos humanos en el país, particularmente los de las mujeres, enfrentan un fuerte retroceso desde el Talibán volvió al poder, pese a los llamados de la comunidad internacional para que cumplan los compromisos que sostuvieron al instalar el nuevo gobierno.

Los islamistas han impuesto a las mujeres el uso de vestimentas que las cubran por completo, como la burka, limitado el acceso a los puestos de trabajo salvo en contadas excepciones como el sector sanitario, la necesidad de viajar acompañadas de un varón de la familia o el cierre de las escuelas a las estudiantes de secundaria.

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Sin embargo, los talibanes insisten en que muchas de estas limitaciones son temporales, a la espera de que encuentren el modo de que la mujer pueda por ejemplo acudir a la escuela o al trabajo en el marco de ley islámica y la cultura afgana, que según los islamistas rechaza el contacto general entre hombres y mujeres.