/ lunes 11 de enero de 2021

Chengdu, la capital gay china, no volverá al clóset

Aunque las banderas de arcoiris no dominan las calles, como en cualquier otra ciudad de orgullo en el mundo, los habitantes harán hasta lo imposible por mantenerla como un santuario

CHENGDU. Es sábado por la noche en la pista del HUNK, un club de Chengdu, la “capital gay” china. Hombres en pantalón corto ajustado y botas negras bailan. Se han puesto por encima unos kimonos en un intento de no irritar a las autoridades.

Denominada “Gaydu” por los jóvenes modernos, la metrópoli del suroeste se erigió hace mucho tiempo en refugio de una comunidad que trata de pasar desapercibida en otras partes del país.

Pero los homosexuales de Chengdu están preocupados por sus libertades en un momento en que el régimen comunista cultiva los valores conservadores, bajo la égida del poderoso presidente Xi Jinping.

En octubre, las autoridades cerraron otra discoteca gay, el MC Club, tras la difusión de fotos explícitas en las redes sociales e informaciones de la prensa local que acusaron al establecimiento de estar relacionado con contagios del VIH.

El club, que acogía fácilmente a un millar de personas todas las noches, ¿habría ido demasiado lejos?

Un antiguo cliente contó a la AFP que había recibido un masaje íntimo en una sauna y había participado en una fiesta en la oscuridad, en la que se prohibía llevar ropa.

Mientras tanto, los principales bares gays de la ciudad de 16 millones de habitantes eran objeto de cierre temporal. Después, todas las organizaciones LGBT fueron controladas, según militantes.

El sauna gay MC Club, en Chengdu, fue cerrado por las autoridades / Foto: AFP

PRIVADOS DE ORGULLO

En todo el país, la comunidad se queja de ser siempre objeto de discriminaciones. El país retiró en 2001 la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, pese a una rica literatura clásica sobre este asunto.

Desde su llegada al poder a finales de 2012, Xi Jinping hizo campaña contra aquellos que no encajan en los valores comunistas tradicionales.

“En los últimos años, la ideología dominante se ha hecho más agresiva y la comunidad LGTBC más marginada”, advierte Tang Yinghong, profesor de psicología sexual.

El régimen no deja que la sociedad civil se organice por su cuenta, lejos del partido en el poder.

En agosto, la ShanghaiPRIDE, el festival gay más antiguo del país, se anuló en el último momento “por la seguridad de todos”, pero sin explicaciones.

“PEQUEÑOS PASOS”

La ciudad de Chengdu es ahora símbolo del último feudo.

Sus habitantes explican su relativa tolerancia por su lejanía de Pekín y por su mezcla étnica, que tiene sobre todo una gran comunidad tibetana.

A diferencia del rival taiwanés, la China comunista no ha legalizado el matrimonio entre dos personas del mismo sexo; sin embargo, durante 2010 se celebró en la ciudad de Chengdu, de forma simbólica, el primer matrimonio entre dos personas del mismo sexo.

La tolerancia es la marca de fábrica de la ciudad, asegura Matthew, un militante de la asociación “Chengdu arcoiris”, quien pide que sólo sea citado por su nombre inglés por precaución.

La receta para la supervivencia de la comunidad es dar “pequeños pasos” en vez de hacer grandes gestos políticos y sociales que amenazarían con alertar al gobierno chino.

Ejemplo: establecer células de apoyo psicológico para aquellos que decidan revelar su orientación sexual a sus familiares y amigos.

“Tenemos una aceptación tácita pero es muy frágil”, dice.

Chengdu Rainbow vende mercancía relativa al orgullo gay, mientras el resto del país la oculta / Foto: AFP

ATRACTIVO POSTCOVID

La mayoría de las personas entrevistadas por la AFP han pedido permanecer en el anonimato. Una muestra más de la aprensión general.

En el HUNK no hay banderas con los colores del arcoíris en las paredes y los consumidores discuten tranquilamente mientras se dan la mano.

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En lugar de ir con el torso desnudo, los bailarines han adoptado el kimono para evitar suscitar la atención de las autoridades y correr la misma suerte que el MC Club.

El covid-19 ha reforzado el atractivo de Chengdu entre los gays chinos que no pueden viajar al extranjero y recurren a la capital de Sichuan.

“Hay tanta gente que viene a Chengdu que favorece al turismo y a la economía”, dice Xingge (nombre falso).

Teacher Ray (nombre artístico) explica que no se sentía cómodo con revelar sus preferencias en la ciudad de Xi'an (norte). Este profesor se ha instalado en Chengdu este año.

“Aquí todo el mundo sabe que soy homosexual, incluso mi jefe, los padres de mis estudiantes y todos mis amigos”, dice el artista.

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CHENGDU. Es sábado por la noche en la pista del HUNK, un club de Chengdu, la “capital gay” china. Hombres en pantalón corto ajustado y botas negras bailan. Se han puesto por encima unos kimonos en un intento de no irritar a las autoridades.

Denominada “Gaydu” por los jóvenes modernos, la metrópoli del suroeste se erigió hace mucho tiempo en refugio de una comunidad que trata de pasar desapercibida en otras partes del país.

Pero los homosexuales de Chengdu están preocupados por sus libertades en un momento en que el régimen comunista cultiva los valores conservadores, bajo la égida del poderoso presidente Xi Jinping.

En octubre, las autoridades cerraron otra discoteca gay, el MC Club, tras la difusión de fotos explícitas en las redes sociales e informaciones de la prensa local que acusaron al establecimiento de estar relacionado con contagios del VIH.

El club, que acogía fácilmente a un millar de personas todas las noches, ¿habría ido demasiado lejos?

Un antiguo cliente contó a la AFP que había recibido un masaje íntimo en una sauna y había participado en una fiesta en la oscuridad, en la que se prohibía llevar ropa.

Mientras tanto, los principales bares gays de la ciudad de 16 millones de habitantes eran objeto de cierre temporal. Después, todas las organizaciones LGBT fueron controladas, según militantes.

El sauna gay MC Club, en Chengdu, fue cerrado por las autoridades / Foto: AFP

PRIVADOS DE ORGULLO

En todo el país, la comunidad se queja de ser siempre objeto de discriminaciones. El país retiró en 2001 la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, pese a una rica literatura clásica sobre este asunto.

Desde su llegada al poder a finales de 2012, Xi Jinping hizo campaña contra aquellos que no encajan en los valores comunistas tradicionales.

“En los últimos años, la ideología dominante se ha hecho más agresiva y la comunidad LGTBC más marginada”, advierte Tang Yinghong, profesor de psicología sexual.

El régimen no deja que la sociedad civil se organice por su cuenta, lejos del partido en el poder.

En agosto, la ShanghaiPRIDE, el festival gay más antiguo del país, se anuló en el último momento “por la seguridad de todos”, pero sin explicaciones.

“PEQUEÑOS PASOS”

La ciudad de Chengdu es ahora símbolo del último feudo.

Sus habitantes explican su relativa tolerancia por su lejanía de Pekín y por su mezcla étnica, que tiene sobre todo una gran comunidad tibetana.

A diferencia del rival taiwanés, la China comunista no ha legalizado el matrimonio entre dos personas del mismo sexo; sin embargo, durante 2010 se celebró en la ciudad de Chengdu, de forma simbólica, el primer matrimonio entre dos personas del mismo sexo.

La tolerancia es la marca de fábrica de la ciudad, asegura Matthew, un militante de la asociación “Chengdu arcoiris”, quien pide que sólo sea citado por su nombre inglés por precaución.

La receta para la supervivencia de la comunidad es dar “pequeños pasos” en vez de hacer grandes gestos políticos y sociales que amenazarían con alertar al gobierno chino.

Ejemplo: establecer células de apoyo psicológico para aquellos que decidan revelar su orientación sexual a sus familiares y amigos.

“Tenemos una aceptación tácita pero es muy frágil”, dice.

Chengdu Rainbow vende mercancía relativa al orgullo gay, mientras el resto del país la oculta / Foto: AFP

ATRACTIVO POSTCOVID

La mayoría de las personas entrevistadas por la AFP han pedido permanecer en el anonimato. Una muestra más de la aprensión general.

En el HUNK no hay banderas con los colores del arcoíris en las paredes y los consumidores discuten tranquilamente mientras se dan la mano.

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En lugar de ir con el torso desnudo, los bailarines han adoptado el kimono para evitar suscitar la atención de las autoridades y correr la misma suerte que el MC Club.

El covid-19 ha reforzado el atractivo de Chengdu entre los gays chinos que no pueden viajar al extranjero y recurren a la capital de Sichuan.

“Hay tanta gente que viene a Chengdu que favorece al turismo y a la economía”, dice Xingge (nombre falso).

Teacher Ray (nombre artístico) explica que no se sentía cómodo con revelar sus preferencias en la ciudad de Xi'an (norte). Este profesor se ha instalado en Chengdu este año.

“Aquí todo el mundo sabe que soy homosexual, incluso mi jefe, los padres de mis estudiantes y todos mis amigos”, dice el artista.

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