/ miércoles 22 de junio de 2022

Suman siete sacerdotes asesinados en lo que va del sexenio

El Centro Católico Multimedial condenó el asesinato de dos sacerdotes jesuitas en Chihuahua

Desde 2012, 34 sacerdotes han perdido la vida por causas violentas. Pero en la presente administración federal, misma que juró acabar con la violencia a través de la política de abrazos y no balazos y estableciendo relaciones para fundar una especie de “pax narca” especialmente con el cártel de Sinaloa, han sido asesinados siete sacerdotes, denunció el Centro Católico Multimedial.

Detalló a los párrocos fallecidos: en el 2019, el Pbro. José Martín Guzmán Vega de la diócesis de Matamoros. En el 2021. Pbro. José Guadalupe Popoca Soto de la diócesis de Cuernavaca. Pbro. Gumersindo Cortés González de la diócesis de Celaya. RP. Fray Juan Antonio Orozco Alvarado, OFM, de la Prelatura del Nayar.

En el 2022, Pbro. José Guadalupe Rivas Saldaña de la arquidiócesis de Tijuana.

RP. Joaquín Mora, SJ de la misión jesuita de San Francisco Javier Cerocahui, Chihuahua y Javier Campos, SJ de la misión jesuita de San Francisco Javier Cerocahui, Chihuahua.

A raíz de la demencial violencia en México, el Centro Católico Multimedial ha analizado sus causas especialmente contra ministros de culto católico, señaló el abogado católico Guillermo Gazanini Espinoza.

Consternación por asesinato de jesuitas

Resaltó la consternación en la provincia mexicana de la Compañía de Jesús y que llega hasta el mismo Superior general, Arturo Sosa, quien manifestó su impacto, al saber del asesinato de dos jesuitas en Chihuahua, Joaquín Mora y Javier Campos, "quienes fueron abatidos por José Noel Portillo, El Chueco, y sicarios".

Según testimonios, los sacerdotes querían intermediar para proteger la vida de una persona perseguida por el líder del cártel “Gente Nueva”.

“Todo parece indicar que El Chueco andaba bien loco, persiguió a los sacerdotes adentro de la misma Iglesia y los agredió hasta quitarles la vida”, según declaraciones de personal de la Fiscalía de Chihuahua, destacó.

Pese haber cometido el crimen se llevaron los cuerpos de los jesuitas, quienes desarrollaban su ministerio en la misión de san Francisco Javier Cerocahui en Barrancas del Cobre, Chihuahua, lugar que se encuentra en el llamado “Triángulo Dorado” entre los Estados de Durango, Chihuahua y Sinaloa, estratégico en las operaciones del cartel de Sinaloa.

Ante ello, el provincial de los jesuitas, Luis Gerardo Moro Madrid, aseguró que el crimen se da en el contexto de violencia generalizada en México, por lo que manifestó la exigencia de una pronta investigación y seguridad para la comunidad.

Condenamos públicamente esta tragedia y exigiremos una pronta investigación y seguridad para la comunidad

El Chueco, presunto responsable

El CCM informó sobre el llamado Chueco. Y relató que el control del narco en Chihuahua es disputado por los cárteles de Juárez y Sinaloa y sus brazos armados de “La Línea” y “Gente Nueva”, respectivamente.

Desde muy joven se integró al cártel del Sinaloa a fin de controlar el tráfico de mariguana y goma de opio en la Sierra Tarahumara.

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Detalló que José Noel Portillo “nació en mayo de 1992 en una de las comunidades de Urique, El Chueco se abrió paso en las filas de la delincuencia organizada hasta convertirse en el “jefe de plaza” de Los Salazar, célula que tiene control en la región de Chínipas y la frontera con Sonora”.

Entre sus probables crímenes está el asesinato de Patrick Braxton-Andrew, de 34 años, turista y profesor estadunidense. “Asimismo, se le imputa el haber ordenado la privación de la libertad y asesinato del activista Cruz Soto Caraveo, integrante del Colectivo de Familias Desplazadas Forzadamente de la Sierra Tarahumara, quien fue encontrado sin vida el sábado 19 de octubre de 2019, luego de haber sido levantado el 13 de octubre en la comunidad de Los Llanos, municipio de Guazapares".

Aunque nunca se le acusó formalmente, también se sospecha que puede estar relacionado con la desaparición de Rubén Flores Cisneros, Juan Antonio Martínez Parra y Javier Muñoz Pérez, tres comerciantes zacatecanos que fueron vistos por última ocasión el 31 de octubre en el poblado de San Rafael”.

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Desde 2012, 34 sacerdotes han perdido la vida por causas violentas. Pero en la presente administración federal, misma que juró acabar con la violencia a través de la política de abrazos y no balazos y estableciendo relaciones para fundar una especie de “pax narca” especialmente con el cártel de Sinaloa, han sido asesinados siete sacerdotes, denunció el Centro Católico Multimedial.

Detalló a los párrocos fallecidos: en el 2019, el Pbro. José Martín Guzmán Vega de la diócesis de Matamoros. En el 2021. Pbro. José Guadalupe Popoca Soto de la diócesis de Cuernavaca. Pbro. Gumersindo Cortés González de la diócesis de Celaya. RP. Fray Juan Antonio Orozco Alvarado, OFM, de la Prelatura del Nayar.

En el 2022, Pbro. José Guadalupe Rivas Saldaña de la arquidiócesis de Tijuana.

RP. Joaquín Mora, SJ de la misión jesuita de San Francisco Javier Cerocahui, Chihuahua y Javier Campos, SJ de la misión jesuita de San Francisco Javier Cerocahui, Chihuahua.

A raíz de la demencial violencia en México, el Centro Católico Multimedial ha analizado sus causas especialmente contra ministros de culto católico, señaló el abogado católico Guillermo Gazanini Espinoza.

Consternación por asesinato de jesuitas

Resaltó la consternación en la provincia mexicana de la Compañía de Jesús y que llega hasta el mismo Superior general, Arturo Sosa, quien manifestó su impacto, al saber del asesinato de dos jesuitas en Chihuahua, Joaquín Mora y Javier Campos, "quienes fueron abatidos por José Noel Portillo, El Chueco, y sicarios".

Según testimonios, los sacerdotes querían intermediar para proteger la vida de una persona perseguida por el líder del cártel “Gente Nueva”.

“Todo parece indicar que El Chueco andaba bien loco, persiguió a los sacerdotes adentro de la misma Iglesia y los agredió hasta quitarles la vida”, según declaraciones de personal de la Fiscalía de Chihuahua, destacó.

Pese haber cometido el crimen se llevaron los cuerpos de los jesuitas, quienes desarrollaban su ministerio en la misión de san Francisco Javier Cerocahui en Barrancas del Cobre, Chihuahua, lugar que se encuentra en el llamado “Triángulo Dorado” entre los Estados de Durango, Chihuahua y Sinaloa, estratégico en las operaciones del cartel de Sinaloa.

Ante ello, el provincial de los jesuitas, Luis Gerardo Moro Madrid, aseguró que el crimen se da en el contexto de violencia generalizada en México, por lo que manifestó la exigencia de una pronta investigación y seguridad para la comunidad.

Condenamos públicamente esta tragedia y exigiremos una pronta investigación y seguridad para la comunidad

El Chueco, presunto responsable

El CCM informó sobre el llamado Chueco. Y relató que el control del narco en Chihuahua es disputado por los cárteles de Juárez y Sinaloa y sus brazos armados de “La Línea” y “Gente Nueva”, respectivamente.

Desde muy joven se integró al cártel del Sinaloa a fin de controlar el tráfico de mariguana y goma de opio en la Sierra Tarahumara.

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Detalló que José Noel Portillo “nació en mayo de 1992 en una de las comunidades de Urique, El Chueco se abrió paso en las filas de la delincuencia organizada hasta convertirse en el “jefe de plaza” de Los Salazar, célula que tiene control en la región de Chínipas y la frontera con Sonora”.

Entre sus probables crímenes está el asesinato de Patrick Braxton-Andrew, de 34 años, turista y profesor estadunidense. “Asimismo, se le imputa el haber ordenado la privación de la libertad y asesinato del activista Cruz Soto Caraveo, integrante del Colectivo de Familias Desplazadas Forzadamente de la Sierra Tarahumara, quien fue encontrado sin vida el sábado 19 de octubre de 2019, luego de haber sido levantado el 13 de octubre en la comunidad de Los Llanos, municipio de Guazapares".

Aunque nunca se le acusó formalmente, también se sospecha que puede estar relacionado con la desaparición de Rubén Flores Cisneros, Juan Antonio Martínez Parra y Javier Muñoz Pérez, tres comerciantes zacatecanos que fueron vistos por última ocasión el 31 de octubre en el poblado de San Rafael”.

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