/ domingo 15 de noviembre de 2020

Desde 2015, solo tres detenidos por robar arte sacro

Desde 2015 a la fecha, se abrieron 110 carpetas de investigación, y de ellas se han presentado 13 ante un juez

Las autoridades federales, encargadas de investigar en el robo de arte sacro, avanzan a paso lento en las indagatorias pues, desde 2015 a la fecha, se abrieron 110 carpetas de investigación, de las cuales sólo se han presentado ante un juez 13 acusaciones por este delito y otras 60 fueron desechadas porque no se ratificaron.

Según registros de la Fiscalía General de la República (FGR), en posesión de El Sol de México, en los últimos cinco años sólo han sido consignados ante el Poder Judicial de la Federación tres personas por robo y daño del patrimonio nacional, específicamente por hurtar piezas de arte sacro. El Consejo de la Judicatura Federal aún no responde a una petición de información, relacionada con la cantidad de personas que ya fueron sentenciadas por este ilícito.

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La FGR tiene el registro de 335 piezas de arte robado en México de 1996 a la fecha, la mayoría de ellas fueron hurtadas en templos y se trata de pinturas, dibujos, esculturas e incluso documentos que datan del siglo XVII o XVIII. Por su parte, la Dirección General de Control y Registro de Aseguramientos Ministeriales detalló que, desde el 1 de enero de 2015 a la fecha, las autoridades de la FGR han recuperado y asegurado 120 bienes clasificados como históricos y obras de arte, aunque no todos son de arte sacro.

Actualmente, el crimen organizado dedicado al robo de arte obtiene ganancias anuales de más de seis mil millones de dólares, de acuerdo con datos de la Interpol, aunque la cifra de ganancias puede ser mayor, ya que en ocasiones este tipo de delito no es reportado o es clasificado por las autoridades en campos incorrectos. En México, funcionarios de la FGR calificaron este delito como uno de los más lucrativos, después actividades como el narcotráfico, la venta ilegal de armas y la trata de personas.

Tlaxcala es considerada una entidad susceptible de robo de arte sacro, sin embargo, desde 2015 disminuyó la incidencia, gracias a que se mantiene una coordinación entre los tres ámbitos de gobierno para inhibir el delito. Fuentes de la Iglesia católica relataron que, a raíz de los sismos de septiembre de 2017 y los daños provocados en los templos de la “ruta de los conventos” en Puebla, Morelos y Tlaxcala, algunas parroquias con piezas artísticas del periodo novohispano quedaron en el abandono, lo que provocó la desaparición de algunas obras de arte como pequeñas esculturas y pinturas que no se encontraban catalogadas.

Para el investigador y especialista en robo de arte, Noah Charney, “el arte es visto como de clase alta por los criminales, y lo ha sido desde el periodo victoriano, así que los criminales, ocasionalmente, voltearán hacia el robo de arte para elevar su estatus social, entre otros criminales”, además de que es valioso, portátil y, "cuando no está en grandes mu- seos, es poco protegido”.

Charney, quien es fundador de la red contra robo de arte Association for Research into Crimes against Art (ARCA), consideró que, a pesar de que este tipo de delitos sean poco investigados y menospreciados por autoridades, el problema es mucho más grave de lo que se percibe.

“Al lado de un asesinato y el narcotráfico, quizás no es tan serio, pero hay que señalar los hechos que sí conocemos y enfatizar cómo el crimen de arte está financiado y estimulando las actividades de grupos del crimen organizado y terroristas”, sostuvo.

17 AÑOS DESAPARECIDAS

En agosto de 2001, la iglesia de San Joaquín, perteneciente a la Arquidiócesis de Puebla, fue víctima de la delincuencia. De su interior desaparecieron dos esculturas de arte sacro del siglo XVIII, que representan a Santa Ana y San Joaquín, padres de la Virgen María.

Casi al mismo tiempo, en octubre de 2001, en una iglesia franciscana del Estado de México, desapareció una pintura de San Francisco de Asís, realizada durante el siglo XVIII y que llevaba cerca de 200 años decorando un nicho del templo.

En ambos casos, pasaron 17 años para que la FGR las recuperara. En diciembre de 2018, las tres obras de arte aparecieron en la colonia Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México, al interior de un establecimiento comercial con giro de consignatario en la venta de bienes muebles y antigüedades.

Las autoridades federales, encargadas de investigar en el robo de arte sacro, avanzan a paso lento en las indagatorias pues, desde 2015 a la fecha, se abrieron 110 carpetas de investigación, de las cuales sólo se han presentado ante un juez 13 acusaciones por este delito y otras 60 fueron desechadas porque no se ratificaron.

Según registros de la Fiscalía General de la República (FGR), en posesión de El Sol de México, en los últimos cinco años sólo han sido consignados ante el Poder Judicial de la Federación tres personas por robo y daño del patrimonio nacional, específicamente por hurtar piezas de arte sacro. El Consejo de la Judicatura Federal aún no responde a una petición de información, relacionada con la cantidad de personas que ya fueron sentenciadas por este ilícito.

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La FGR tiene el registro de 335 piezas de arte robado en México de 1996 a la fecha, la mayoría de ellas fueron hurtadas en templos y se trata de pinturas, dibujos, esculturas e incluso documentos que datan del siglo XVII o XVIII. Por su parte, la Dirección General de Control y Registro de Aseguramientos Ministeriales detalló que, desde el 1 de enero de 2015 a la fecha, las autoridades de la FGR han recuperado y asegurado 120 bienes clasificados como históricos y obras de arte, aunque no todos son de arte sacro.

Actualmente, el crimen organizado dedicado al robo de arte obtiene ganancias anuales de más de seis mil millones de dólares, de acuerdo con datos de la Interpol, aunque la cifra de ganancias puede ser mayor, ya que en ocasiones este tipo de delito no es reportado o es clasificado por las autoridades en campos incorrectos. En México, funcionarios de la FGR calificaron este delito como uno de los más lucrativos, después actividades como el narcotráfico, la venta ilegal de armas y la trata de personas.

Tlaxcala es considerada una entidad susceptible de robo de arte sacro, sin embargo, desde 2015 disminuyó la incidencia, gracias a que se mantiene una coordinación entre los tres ámbitos de gobierno para inhibir el delito. Fuentes de la Iglesia católica relataron que, a raíz de los sismos de septiembre de 2017 y los daños provocados en los templos de la “ruta de los conventos” en Puebla, Morelos y Tlaxcala, algunas parroquias con piezas artísticas del periodo novohispano quedaron en el abandono, lo que provocó la desaparición de algunas obras de arte como pequeñas esculturas y pinturas que no se encontraban catalogadas.

Para el investigador y especialista en robo de arte, Noah Charney, “el arte es visto como de clase alta por los criminales, y lo ha sido desde el periodo victoriano, así que los criminales, ocasionalmente, voltearán hacia el robo de arte para elevar su estatus social, entre otros criminales”, además de que es valioso, portátil y, "cuando no está en grandes mu- seos, es poco protegido”.

Charney, quien es fundador de la red contra robo de arte Association for Research into Crimes against Art (ARCA), consideró que, a pesar de que este tipo de delitos sean poco investigados y menospreciados por autoridades, el problema es mucho más grave de lo que se percibe.

“Al lado de un asesinato y el narcotráfico, quizás no es tan serio, pero hay que señalar los hechos que sí conocemos y enfatizar cómo el crimen de arte está financiado y estimulando las actividades de grupos del crimen organizado y terroristas”, sostuvo.

17 AÑOS DESAPARECIDAS

En agosto de 2001, la iglesia de San Joaquín, perteneciente a la Arquidiócesis de Puebla, fue víctima de la delincuencia. De su interior desaparecieron dos esculturas de arte sacro del siglo XVIII, que representan a Santa Ana y San Joaquín, padres de la Virgen María.

Casi al mismo tiempo, en octubre de 2001, en una iglesia franciscana del Estado de México, desapareció una pintura de San Francisco de Asís, realizada durante el siglo XVIII y que llevaba cerca de 200 años decorando un nicho del templo.

En ambos casos, pasaron 17 años para que la FGR las recuperara. En diciembre de 2018, las tres obras de arte aparecieron en la colonia Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México, al interior de un establecimiento comercial con giro de consignatario en la venta de bienes muebles y antigüedades.

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