/ viernes 26 de febrero de 2021

La red de comunicaciones para seguridad pública al borde de desaparecer o consolidarse: Ricardo Corral

Los gobiernos estatales principales propietarios y operadores de la red nacional actual decidirán su destino

La red de comunicaciones para seguridad pública en México está en una encrucijada de consolidarse o pulverizarse hasta desaparecer, en donde los gobiernos estatales principales propietarios y operadores de la red nacional actual, deciden si destinarán recursos federales a su mantenimiento y operación o comprarán equipos y pedazos de red en tecnologías de banda angosta diferentes, señaló Ricardo Corral, experto y consultor en temas de seguridad pública.

“Desprovistos de una política nacional compartida que los involucre y una hoja de ruta que articule sus esfuerzos, los estados están a la deriva, atrapados entre argumentos encontrados, presiones comerciales contrapuestas y señales informales de la autoridad rectora respecto del rumbo a seguir”, señaló el experto

Aunque las entidades federativas quieren modernizar sus comunicaciones, entienden de las complejidades y repercusiones operativas y financieras de una migración tecnológica como la que se les propone, sin bases transparentes ni acuerdo nacional, el migrar de una red de banda angosta a otra de banda angosta, no es una solución durable ni pertinente en el corto plazo.

“En la indefinición los gobiernos estatales enfrentan señales divergentes. Por un lado, la Federación promueve la adquisición de equipos y tecnologías distintas a la red nacional existente; por otro, los invita a sumarse voluntariamente a una red nueva que planea crear con instituciones federales, sin contar aún con las definiciones, reglas y lineamientos técnicos indispensables”, dijo Ricardo Corral.

Mientras que por otro lado, la normatividad vigente obliga a los estados a mantener operar y consolidar la red actual. Asimismo, están conscientes que reemplazar sus sistemas generará dobles y triples coberturas, requiriendo incluso que sus policías traigan dos o más radios para un mismo trabajo, además de que la inversión en una nueva red impedirá mantener y operar adecuadamente la que ya tienen.

Con la entrada en vigor en diciembre pasado del acuerdo presidencial para la conformación, desarrollo, modernización y actualización de la Red Integrada Nacional de Radiocomunicación (RNIR), se pretende articular los esfuerzos, recursos y capacidades del gobierno federal, de los estatales y municipales para mejorar y consolidar la radiocomunicación de misión crítica en México. Esto pondría fin a problemas que llevaron a debilitar la Red Nacional de Radiocomunicación (RNR) existente.

Y es que, de acuerdo con el experto, factores como el celo local por controlar sus comunicaciones, la corrupción, la falta de coordinación, la coexistencia de tecnologías incompatibles, la falta de presupuesto y la duplicidad de funciones entre áreas rectoras por citar algunos, han sido causa en el deterioro de la radiocomunicación para seguridad pública.

Por un lado, la federación promueve la adquisición de equipos y tecnologías distintas a la Red nacional existente. Por otro, los invita a sumarse voluntariamente a una red nueva que planea crear solo con instituciones federales, sin contar aún con las definiciones, reglas y lineamientos técnicos indispensables. Por otro, la normatividad vigente obliga a los estados a mantener, operar y consolidar la Red actual.

La red de comunicaciones para seguridad pública en México está en una encrucijada de consolidarse o pulverizarse hasta desaparecer, en donde los gobiernos estatales principales propietarios y operadores de la red nacional actual, deciden si destinarán recursos federales a su mantenimiento y operación o comprarán equipos y pedazos de red en tecnologías de banda angosta diferentes, señaló Ricardo Corral, experto y consultor en temas de seguridad pública.

“Desprovistos de una política nacional compartida que los involucre y una hoja de ruta que articule sus esfuerzos, los estados están a la deriva, atrapados entre argumentos encontrados, presiones comerciales contrapuestas y señales informales de la autoridad rectora respecto del rumbo a seguir”, señaló el experto

Aunque las entidades federativas quieren modernizar sus comunicaciones, entienden de las complejidades y repercusiones operativas y financieras de una migración tecnológica como la que se les propone, sin bases transparentes ni acuerdo nacional, el migrar de una red de banda angosta a otra de banda angosta, no es una solución durable ni pertinente en el corto plazo.

“En la indefinición los gobiernos estatales enfrentan señales divergentes. Por un lado, la Federación promueve la adquisición de equipos y tecnologías distintas a la red nacional existente; por otro, los invita a sumarse voluntariamente a una red nueva que planea crear con instituciones federales, sin contar aún con las definiciones, reglas y lineamientos técnicos indispensables”, dijo Ricardo Corral.

Mientras que por otro lado, la normatividad vigente obliga a los estados a mantener operar y consolidar la red actual. Asimismo, están conscientes que reemplazar sus sistemas generará dobles y triples coberturas, requiriendo incluso que sus policías traigan dos o más radios para un mismo trabajo, además de que la inversión en una nueva red impedirá mantener y operar adecuadamente la que ya tienen.

Con la entrada en vigor en diciembre pasado del acuerdo presidencial para la conformación, desarrollo, modernización y actualización de la Red Integrada Nacional de Radiocomunicación (RNIR), se pretende articular los esfuerzos, recursos y capacidades del gobierno federal, de los estatales y municipales para mejorar y consolidar la radiocomunicación de misión crítica en México. Esto pondría fin a problemas que llevaron a debilitar la Red Nacional de Radiocomunicación (RNR) existente.

Y es que, de acuerdo con el experto, factores como el celo local por controlar sus comunicaciones, la corrupción, la falta de coordinación, la coexistencia de tecnologías incompatibles, la falta de presupuesto y la duplicidad de funciones entre áreas rectoras por citar algunos, han sido causa en el deterioro de la radiocomunicación para seguridad pública.

Por un lado, la federación promueve la adquisición de equipos y tecnologías distintas a la Red nacional existente. Por otro, los invita a sumarse voluntariamente a una red nueva que planea crear solo con instituciones federales, sin contar aún con las definiciones, reglas y lineamientos técnicos indispensables. Por otro, la normatividad vigente obliga a los estados a mantener, operar y consolidar la Red actual.

Policiaca

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