/ domingo 21 de junio de 2020

Juan Ramón de la Fuente, hecho en la UNAM ante la ONU

Por quinta ocasión, México ocupará un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, a través del exrector

En medio de la crisis sanitaria en el mundo, comparable a cualquiera de las dos guerras mundiales, es que México llega por quinta ocasión a ocupar un asiento no permamente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, esta vez, a través de Juan Ramón de la Fuente Ramírez, un hombre hecho en la UNAM, en la educación superior, la medicina, la salud mental y en la política, a quien sus cercanos y críticos le reconocen ser articulador de consenso, inteligente y hábil, un internacionalista por inclinación, a quien se le tiene confianza.

Con Juan Ramón de la Fuente Ramírez en uno de los diez escaños del máximo órgano de decisiones de la ONU, para el periodo 2021-2022, México tiene presencia con su disciplina diplomática. El exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) delineó el reto que le espera los próximos años: “aspirando a una ONU más democrática y más funcional.

La OMS reaccionó tarde ante pandemia de coronavirus: De la Fuente

Nuestra postura no tiene que ver con el mantenimiento del statu quo, por el contrario, radica en evitar que se acentúen los privilegios para unos cuantos”, dijo el miércoles 17 de junio al lograr el respaldo de 187 naciones que votaron por México.

En la construcción de la candidatura, la senadora priísta, Beatriz Paredes, le planteó hace casi un año tres temas que podrían generar “una enorme tensión” una “crisis dramática” a México dentro del periodo del Consejo de Seguridad: la situación de Venezuela, en donde es clara la posición de México en cuanto al respeto a los regímenes interiores de cada país. “Pero prendemos foco si se llegara a presentar una crisis con Venezuela que tuviera que ser abordada por el Consejo de Seguridad”, le dijo la senadora.

Otros dos temas son la enorme tensión que hay con Irán, tanto de Estados Unidos como países europeos; y el conflicto comercial entre Donald Trump y China.

La postura del embajador De la Fuente fue la que mantuvo ante los embajadores de la Región, al presentar su candidatura: “no podemos venezolanizar la agenda todo el tiempo, tenemos que reconocer que, en algunos temas, como es ese, no estamos de acuerdo, tenemos visiones distintas. A mí me parece que la opción por la que México ha decidido tratar de ayudar a la resolución del problema es la correcta y no va a ser fácil que en ese tema encontremos un punto de acuerdo”.

Explicó que esta será la oportunidad para que México impulse dentro de la Naciones Unidas “temas que el multilateralismo tiene que tomar con mucha más seriedad y que son de interés para México, como el migratorio.

Ese tema debe ser visto como un problema para el desarrollo fundamental para el mantenimiento de la paz y de la seguridad, definió.

Juan Ramón de la Fuente Ramírez nació en la Ciudad de México en 1951. Heredero de una tradición universitaria. Sus padres dos reconocidos investigadores de la UNAM: Ramón de la Fuente, un neuropsiquiatra miembro del Colegio Nacional desde 1972 y su madre Beatriz Ramírez, historiadora del arte, una de las conocedoras e investigadoras de la zona arqueológica de Teotihuacán. Los tres han alcanzado el máximo galardón de la UNAM, el grado de Doctor Honoris Causa, por sus aportaciones a la institución.

En esa institución, De la Fuente ha sido profesor, director de la Facultad de Medicina (1991-1994) y coordinador de la Investigación Científica (1989-1991).

En 1992 fue nombrado secretario de Salud por el entonces presidente Ernesto Zedillo. Ha sido miembro de más de una decena de sociedades científica internacionales y profesor invitado en instituciones de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, donde también le han otorgado diversos galardones.

Como rector de la UNAM en dos ocasiones, ocho años en total a partir de 1999, a De la Fuente se le reconoce haber recibido el encargo en medio de la mayor crisis institucional con una huelga estudiantil de más de 10 meses que concluyó con el ingreso de la entonces Policía Federal. Al concluir su gestión, la UNAM formaba parte del grupo selecto de las cien mejores universidades en el mundo y sus gestiones hicieron que la UNESCO reconociera el campus central de la institución como uno de los Patrimonios Cultura de la Humanidad.

Como rector impulsó los estudios y foros de reflexión sobre la presencia de México en diversos campos de la diplomacia.

Juan Ramón de la Fuente Exsecretario de Salud

Uno de esos productos es Multilateralismo. La reforma de la ONU y los desafíos del siglo XXI, en donde José Luis Valdés Ugalde presentó uno de los proyectos de reflexión iniciados en el Centro de Investigación de América del Norte por el entonces embajador ante el Consejo de Seguridad, Adolfo Aguilar Zínser.

A decir del profesor emérito de la UNAM e internacionalista, Edmundo Hernández-Vela, “el gobierno de la 4T tendrá la oportunidad, con un hombre valioso, de gran capacidad política y de acción, que vaya más allá de la búsqueda de inversiones extranjera, el papel será importante”.

En medio de la crisis sanitaria en el mundo, comparable a cualquiera de las dos guerras mundiales, es que México llega por quinta ocasión a ocupar un asiento no permamente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, esta vez, a través de Juan Ramón de la Fuente Ramírez, un hombre hecho en la UNAM, en la educación superior, la medicina, la salud mental y en la política, a quien sus cercanos y críticos le reconocen ser articulador de consenso, inteligente y hábil, un internacionalista por inclinación, a quien se le tiene confianza.

Con Juan Ramón de la Fuente Ramírez en uno de los diez escaños del máximo órgano de decisiones de la ONU, para el periodo 2021-2022, México tiene presencia con su disciplina diplomática. El exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) delineó el reto que le espera los próximos años: “aspirando a una ONU más democrática y más funcional.

La OMS reaccionó tarde ante pandemia de coronavirus: De la Fuente

Nuestra postura no tiene que ver con el mantenimiento del statu quo, por el contrario, radica en evitar que se acentúen los privilegios para unos cuantos”, dijo el miércoles 17 de junio al lograr el respaldo de 187 naciones que votaron por México.

En la construcción de la candidatura, la senadora priísta, Beatriz Paredes, le planteó hace casi un año tres temas que podrían generar “una enorme tensión” una “crisis dramática” a México dentro del periodo del Consejo de Seguridad: la situación de Venezuela, en donde es clara la posición de México en cuanto al respeto a los regímenes interiores de cada país. “Pero prendemos foco si se llegara a presentar una crisis con Venezuela que tuviera que ser abordada por el Consejo de Seguridad”, le dijo la senadora.

Otros dos temas son la enorme tensión que hay con Irán, tanto de Estados Unidos como países europeos; y el conflicto comercial entre Donald Trump y China.

La postura del embajador De la Fuente fue la que mantuvo ante los embajadores de la Región, al presentar su candidatura: “no podemos venezolanizar la agenda todo el tiempo, tenemos que reconocer que, en algunos temas, como es ese, no estamos de acuerdo, tenemos visiones distintas. A mí me parece que la opción por la que México ha decidido tratar de ayudar a la resolución del problema es la correcta y no va a ser fácil que en ese tema encontremos un punto de acuerdo”.

Explicó que esta será la oportunidad para que México impulse dentro de la Naciones Unidas “temas que el multilateralismo tiene que tomar con mucha más seriedad y que son de interés para México, como el migratorio.

Ese tema debe ser visto como un problema para el desarrollo fundamental para el mantenimiento de la paz y de la seguridad, definió.

Juan Ramón de la Fuente Ramírez nació en la Ciudad de México en 1951. Heredero de una tradición universitaria. Sus padres dos reconocidos investigadores de la UNAM: Ramón de la Fuente, un neuropsiquiatra miembro del Colegio Nacional desde 1972 y su madre Beatriz Ramírez, historiadora del arte, una de las conocedoras e investigadoras de la zona arqueológica de Teotihuacán. Los tres han alcanzado el máximo galardón de la UNAM, el grado de Doctor Honoris Causa, por sus aportaciones a la institución.

En esa institución, De la Fuente ha sido profesor, director de la Facultad de Medicina (1991-1994) y coordinador de la Investigación Científica (1989-1991).

En 1992 fue nombrado secretario de Salud por el entonces presidente Ernesto Zedillo. Ha sido miembro de más de una decena de sociedades científica internacionales y profesor invitado en instituciones de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, donde también le han otorgado diversos galardones.

Como rector de la UNAM en dos ocasiones, ocho años en total a partir de 1999, a De la Fuente se le reconoce haber recibido el encargo en medio de la mayor crisis institucional con una huelga estudiantil de más de 10 meses que concluyó con el ingreso de la entonces Policía Federal. Al concluir su gestión, la UNAM formaba parte del grupo selecto de las cien mejores universidades en el mundo y sus gestiones hicieron que la UNESCO reconociera el campus central de la institución como uno de los Patrimonios Cultura de la Humanidad.

Como rector impulsó los estudios y foros de reflexión sobre la presencia de México en diversos campos de la diplomacia.

Juan Ramón de la Fuente Exsecretario de Salud

Uno de esos productos es Multilateralismo. La reforma de la ONU y los desafíos del siglo XXI, en donde José Luis Valdés Ugalde presentó uno de los proyectos de reflexión iniciados en el Centro de Investigación de América del Norte por el entonces embajador ante el Consejo de Seguridad, Adolfo Aguilar Zínser.

A decir del profesor emérito de la UNAM e internacionalista, Edmundo Hernández-Vela, “el gobierno de la 4T tendrá la oportunidad, con un hombre valioso, de gran capacidad política y de acción, que vaya más allá de la búsqueda de inversiones extranjera, el papel será importante”.

Policiaca

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