/ martes 4 de febrero de 2020

Deben prevalecer el etiquetado frontal de alimentos industrializados: especialistas

Se fundamenta en evidencia científica y no en intereses comerciales ni económicos

Ciudad de México.- La propuesta de la industria de alimentos para modificar la norma de etiquetado frontal, es un refrito del etiquetado llamado GDA que se impuso hace diez años y que abrió el paso a productos “minichatarra” en las escuelas, como si una versión más pequeña del producto lo hiciera saludable.

Así lo advirtieron activistas de la Alianza por la Salud Alimentaria, El Poder del Consumidor y Salud Crítica al asegurar que el etiquetado recién aprobado, además de lograr un amplio consenso y participación de los sectores involucrados, se fundamenta en evidencia científica y no en intereses comerciales ni económicos.

Es el proyecto de norma que más comentarios ha recibido en la historia, más de 5 mil, y el primero de la actual administración, marca un antes y después en la forma en que se realizan las normas oficiales mexicanas por su transparencia, destacaron los activistas.

Sobre las protestas de la industria, Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor expresó que los argumentos son los mismos que en su momento señaló la industria de Chile, Perú y Uruguay contra el etiquetado de advertencia.

Recordó que en 2010 fue la propia industria de alimentos, apoyada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) que se opuso a los lineamientos de alimentos y bebidas en escuelas, que dijeron eran anticonstitucionales.

Por su parte, Ana Larrañaga, directora de Salud Crítica, indicó que llama la atención que la industria argumente que no fue tomada en cuenta, cuando en todo el proceso está documentada su participación.

“Y llama más la atención, porque el etiquetado que hay hoy en los productos fue diseñado por la industria y puesto por la autoridad como obligatorio, en contubernio con la industria, sin haber constituido un grupo de trabajo para su elaboración, sin consultar a los institutos de salud ni a las organizaciones sociales”, apuntó.

Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México, señaló que los niños y las niñas de nuestro país viven el peor escenario en salud por el deterioro de su alimentación.

“El etiquetado de advertencia es una necesidad urgente para que los niños puedan comenzar a tomar consciencia de lo que se llevan a la boca, siendo importante que se prohíba la publicidad de estos productos dirigida a la infancia, así como su presencia en las escuelas. Es un asunto de derecho de la infancia”, expresó.

Finalmente, Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa MX, declaró que nada molesta más a la industria que brindarle información clara y veraz al consumidor.

“Lo mismo pasa con la industria de alimentos y bebidas ultra procesados que con la industria tabacalera. Esta última debió obligarse con el Convenio Marco para el Control del Tabaco para advertir, con un etiquetado que muestra con crudeza los daños a la salud, que fumar es un factor de riesgo fundamental para diversos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Ahora pasa exactamente lo mismo con las compañías que se oponen a este etiquetado en alimentos y bebidas: si un adulto decide consumirlos, que advierta los daños, sin engaños”, indicó.

Ciudad de México.- La propuesta de la industria de alimentos para modificar la norma de etiquetado frontal, es un refrito del etiquetado llamado GDA que se impuso hace diez años y que abrió el paso a productos “minichatarra” en las escuelas, como si una versión más pequeña del producto lo hiciera saludable.

Así lo advirtieron activistas de la Alianza por la Salud Alimentaria, El Poder del Consumidor y Salud Crítica al asegurar que el etiquetado recién aprobado, además de lograr un amplio consenso y participación de los sectores involucrados, se fundamenta en evidencia científica y no en intereses comerciales ni económicos.

Es el proyecto de norma que más comentarios ha recibido en la historia, más de 5 mil, y el primero de la actual administración, marca un antes y después en la forma en que se realizan las normas oficiales mexicanas por su transparencia, destacaron los activistas.

Sobre las protestas de la industria, Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor expresó que los argumentos son los mismos que en su momento señaló la industria de Chile, Perú y Uruguay contra el etiquetado de advertencia.

Recordó que en 2010 fue la propia industria de alimentos, apoyada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) que se opuso a los lineamientos de alimentos y bebidas en escuelas, que dijeron eran anticonstitucionales.

Por su parte, Ana Larrañaga, directora de Salud Crítica, indicó que llama la atención que la industria argumente que no fue tomada en cuenta, cuando en todo el proceso está documentada su participación.

“Y llama más la atención, porque el etiquetado que hay hoy en los productos fue diseñado por la industria y puesto por la autoridad como obligatorio, en contubernio con la industria, sin haber constituido un grupo de trabajo para su elaboración, sin consultar a los institutos de salud ni a las organizaciones sociales”, apuntó.

Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México, señaló que los niños y las niñas de nuestro país viven el peor escenario en salud por el deterioro de su alimentación.

“El etiquetado de advertencia es una necesidad urgente para que los niños puedan comenzar a tomar consciencia de lo que se llevan a la boca, siendo importante que se prohíba la publicidad de estos productos dirigida a la infancia, así como su presencia en las escuelas. Es un asunto de derecho de la infancia”, expresó.

Finalmente, Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa MX, declaró que nada molesta más a la industria que brindarle información clara y veraz al consumidor.

“Lo mismo pasa con la industria de alimentos y bebidas ultra procesados que con la industria tabacalera. Esta última debió obligarse con el Convenio Marco para el Control del Tabaco para advertir, con un etiquetado que muestra con crudeza los daños a la salud, que fumar es un factor de riesgo fundamental para diversos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Ahora pasa exactamente lo mismo con las compañías que se oponen a este etiquetado en alimentos y bebidas: si un adulto decide consumirlos, que advierta los daños, sin engaños”, indicó.

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