Pide iglesia católica paz y prosperidad por los capitalinos; convoca a abandonar vida corrompida por el deseo y placer

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  • en México

Patricia Carrasco

A los pies de la Virgen de Guadalupe, los fieles presentes en su casa elevaron una oración por los habitantes de la ciudad de México, así como por todos los pueblos y naciones, para que el creador conceda paz y prosperidad abundante. Se oró por los hombres de todos los pueblos y todas las religiones, para que el señor les revele su verdad y el conocimiento de la verdad plena.

En ese recinto mariano, la iglesia católica convocó a abandonar el antiguo modo de vivir, “de forma vieja y corrompida por los deseos del placer, esas tenencias internas del ser humano, cuando no tiene una visión y mirada más allá del presente hacia el futuro, cuando le falta crecer en la esperanza y en la relación de vida con la que nos espera en la eternidad.

En su homilía, el arzobispo Primado de México, Carlos Aguiar Retes comentó que la gente crea o no en la iglesia católica o en otras iglesias, está creado a imagen y semejanza de Dios. Una semilla sembrada por Dios en nosotros, para conducirnos en esa imagen y encontrar la presencia de Dios y amar a nuestro prójimo. Se deja conducir simple y llanamente dándole complacencia a los sentidos: el placer.

Al comentar que el próximo 10 de agosto, día del Diaconado, y San Lorenzo, elogió la labor de este grupo religioso a favor de los desvalidos, enfermos y marginados.

El prelado destacó que Jesús finalmente bendice -es lo que hacemos en la oración- para invocar la presencia de Dios, y da la orden: “Comiencen a distribuir lo que tenemos”.

“La multitud no solamente satisfizo su hambre, sino que quedaron sobrantes. Y entonces Jesús les dice: recojan los sobrantes para que no se desperdicien.

De tres maneras podemos escuchar a Jesús, escuchando su palabra”. La gente que va a misa busca a Jesús, indicó.

En esta primera escena, ya aplicándola a la Celebración Eucarística, tenemos un aspecto que debemos descubrir. Aquí venimos, ante María de Guadalupe, para presentarle a su Hijo nuestras inquietudes.

El Cardenal Aguiar destacó lo importante que “cuando vengamos a la Celebración Eucarística hayamos compartido antes, nuestras situaciones con quienes convivimos, para venir a la Eucaristía buscando a Jesús, quien nos hablará a través de su Palabra, de estas lecturas litúrgicas, que son parte del Evangelio, de la Palabra de Dios”.

Asimismo se rezó por los que empiezan a conocer a Cristo y los que desean la gracia del bautismo y el de sus hijos, pidamos por el favor de Dios todopoderoso.

“Hoy hemos escuchado el inicio, la escena de “la multiplicación de los panes”. Seguiremos, los cuatro domingos de agosto, escuchando este capítulo sexto del Evangelio de san Juan, que les recomiendo lo lean en sus casas para poder profundizar en la enseñanza que el Evangelista quiere trasmitir sobre el misterio eucarístico”, afirmó.

Este es un elemento muy importante de nuestra vida humana. ¿Cuántas veces nosotros enfrentamos a una situación que nos es imposible remediar?

Cada quien tiene su propia experiencia, y es entonces el momento oportuno de recurrir a Dios, como lo hacemos tantas veces al venir aquí, a visitar este recinto, a saludar y poner en manos de María de Guadalupe nuestras necesidades. Con esa confianza, de que nosotros no podemos, pero Dios sí puede, señaló el purpurado.

Y entonces veremos la maravilla de la intervención de Dios en los acontecimientos de nuestra vida y en el remedio de nuestras necesidades.

Dijo que debemos tener sensibilidad y entrar en relación unos con otros para compartir nuestras situaciones concretas, pero entendiendo que hay alguien más, presente en ese compartir la relaciones humanas.