Se cumplen 40 años del hallazgo de la Coyolxauhqui

Foto: Archivo INAH

Se cumplen 40 años del hallazgo de la Coyolxauhqui

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  • en México

Por J. Adalberto Villasana

Se cumplen 40 años del hallazgo de la Coyolxauhqui, lo que dio paso a la construcción del Museo del Templo Mayor. Es la deidad, relacionada con la luna, es una de las pocas esculturas tenochcas que muestran la desnudez femenina.

“La que se ornamenta las mejillas con cascabeles”, es el significado en español del nombre de la Coyolxauhqui, pieza escultórica emblemática de la cultura mexica, descubierta el 21 de febrero de 1978 en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México.

De casi 8 toneladas y 3.25 metros de diámetro, la pieza prehispánica ya era mencionada en las crónicas de Diego Durán, Tezozómoc y fray Bernardino de Sahagún, como parte del panteón mexica, pero fue hasta la década de los años 70 cuando se descubrió la más grande de las seis esculturas de la deidad que hasta el momento se han hallado.

Foto: Archivo INAH

La pieza de andesita rosada en forma discal se encontró de manera fortuita cuando una cuadrilla de la Compañía de Luz y Fuerza laboraba a más de dos metros de profundidad en la esquina de las calles de Guatemala y Argentina. Estaba cubierta por arenilla y un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la desenterró luego de permanecer en el subsuelo por 500 años.

En el monolito hallado hace 40 años, la diosa aparece desnuda y desmembrada, porque aludía a una de las últimas etapas de la derrota de los enemigos, que consistía en despojarlos de sus ropas.

Según el mito, Coyolxauhqui era la dirigente del grupo Huitznahua, uno de los barrios que salieron de Aztlan, quienes al llegar al cerro Coatepec se enfrentan a Huizilopochtli, su hermano, quien los derrota y a ella la decapita y arroja, quedando desmembrada al pie del monte.

Este hallazgo detonó el Proyecto Templo Mayor, encabezado por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, a partir del cual surgieron nuevos descubrimientos de representaciones de la diosa lunar. Una de ellas es la realizada en piedra de tezontle con la que armaron las piernas, brazos y tórax, y que corresponde a una fase constructiva anterior del Templo Mayor.