Obesidad castiga a niños en la frontera sur

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Obesidad castiga a niños en la frontera sur

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Eduardo Torres

La mala alimentación a base de comida chatarra y el sedentarismo han desencadenado un problema de obesidad infantil o sobrepeso en Chiapas, principalmente en la frontera sur.
Este flagelo que ataca a niños de todos los estratos sociales, es un problema que las autoridades de salud estatales no ven y no atienden a través de programas sociales inmediatos.
Para Felipe Villalobos Martínez, investigador de la Universitat Rovira I Virgili, con sede en Reus, España, en el sur de Chiapas se está sobrestimando el diagnóstico de sobrepeso y obesidad, al pensar que es un estado pobre y que aún la desnutrición predomina como problema de salud pública.
En un estudio realizado por el académico mexicano en la zona urbana de Tapachula, detectó que 38 por ciento de los niños tiene sobrepeso u obesidad, de un total de 200 alumnos entre 6-12 años, tomados de distintas escuelas particulares y públicas.
La cifra, comenta, es alarmante debido a que de una muestra pequeña el resultado es alto para el índice de población escolar que concentra esta ciudad fronteriza con Guatemala.
Pero eso no es todo. Existe una relación estrecha entre los niños obesos y enfermedades cardiovasculares en etapas más adultas.
“En el caso de los infantes con problema de obesidad o sobrepeso, se tiene alto margen de que presenten cifras elevadas de presión arterial, de colesterol, triglicéridos y glucosa. Nos enfrentamos a un gran problema de salud pública que lleva tiempo y no está siendo atendido por nadie en el sur de México”, explica.
El informe que será presentado en Viena, Austria, en mayo próximo durante la edición 25 del Congreso Europeo sobre Obesidad, detalla que las principales causas que llevan a los niños a esa transición alimenticia son el sedentarismo y las dietas hipercalorícas a las que son expuestos, aunado que sólo realizan actividad física en las instituciones educativa una o dos veces por semana y en casa no tienen una rutina de ejercicio.
Marcela Martínez, nutrióloga que también comparte este estudio, explica que todas las acciones por parte de las autoridades se están centrando en atender la obesidad adulta y no hay ningún método preventivo en niños y adolescentes que padecen esta enfermedad.
“En los planes que lleva a cabo la Secretaría de Salud en Chiapas o la de Salud Municipal no hay un planteamiento claro ni programas en marcha para atender esta problemática que todos ven pero nadie atiende”, sostiene.
Para los investigadores nativos de Chiapas, los modos de vida de las familias en la frontera sur son un fuerte factor para que este problema se mantenga y no disminuya.
Los menores son expuestos a consumir azúcares en abundancia, productos alimentarios de alto contenido de grasas saturadas como quesadillas y tamales, tacos dorados de desayuno, refrescos de cola, atoles, pizzas, hamburguesas y pastas que de forma excesiva generan una sobrecarga en el cuerpo y las consecuencias llegan a temprana edad.

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