En caso de sacerdotes asesinados

Rechaza diócesis de Chilpancingo, versión de narco-homicidio

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Por: Patricia Carrasco

Ciudad de México.- Después de las conclusiones que el Fiscal General de Guerrero, Javier Olea Peláez, hiciera sobre el caso de los dos sacerdotes asesinados la madrugada del lunes pasado en la carretera Taxco-Iguala, el Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, externó su desacuerdo con el informe, mismo que involucra a uno de los sacerdotes fallecidos con un grupo delincuencial del Estado de México.

El prelado aseguró que las conclusiones del Fiscal carecen de sustento, y le exigió una copia de la carpeta de investigación.

En un comunicado, dado a conocer por el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México precisó que los presbíteros acribillados en el tramo de dicha carretera, conocido como Sony Gas, respondían a los nombres de Iván Añorve Jaimes, de la Arquidiócesis de Acapulco, y Germaín Muñiz García, de Chilpancingo-Chilapa.

Reiteró su rechazo en el sentido que el padre Germaín Muñiz tuviera vínculos con algún grupo delictivo. “Por la naturaleza de su trabajo pastoral, tenía conocimiento de la operación de algunos grupos en zonas de Guerrero por donde tenía que desplazarse para atender a las diferentes comunidades de la Parroquia de San Cristóbal, en Mezcala, lugar en el que ejerció su ministerio durante cinco años”.

De ahí que agregó: “nos causa extrañeza la declaración del Fiscal en relación con que en un mismo lugar, Juliantla, se haya reunido ‘integrantes de grupos delincuenciales de Morelos, Estado de México y Guerrero’, sin haber reportes de algún enfrentamiento entre ellos, o entre participantes del evento.

Asimismo, hacemos notar la ausencia de la fuerza pública, estatal o municipal, sabiendo de la presencia de estos grupos señalados”, detalló el obispo.

El Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, comentó el Fiscal Olea Pérez señaló que, de acuerdo con las primeras investigaciones, el padre Germaín Muñiz, fue acribillado por integrantes de un grupo delictivo del Estado de México, que lo ubicaron como miembro de un grupo delincuencial contrario.

“Tras salir de un “baile” en la comunidad de Juliantla, al que asistieron miembros de esa banda criminal mexiquense, así como de otras radicadas en Guerrero y en Morelos, quienes, además de que portaban armas de fuego, estuvieron bebiendo y “probablemente consumiendo drogas”, lo que dio origen a un conflicto durante el evento, que derivó en el posterior ataque armado contra los ministros de la Iglesia.

Por ello, Rangel Mendoza calificó las declaraciones del Fiscal General del Estado de Guerrero como “esencialmente ambiguas” y sin sustento, basadas en simples supuestos.

De esa manera exigió llevar a cabo investigaciones objetivas, verídicas y apegadas a Derecho. “Si la Fiscalía declara que el P. Germaín Muñiz García estuvo vinculado con algún grupo delictivo, se le exhorta a que determine concretamente a qué grupo pertenecía, y no se limite a hacer simples señalamientos”.

Igualmente, el Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa exigió a la Fiscalía una copia completa y certificada de la carpeta de investigación que sustenta las declaraciones de Olea Pérez, “ya que, como Fiscal, tiene la obligación de esclarecer la realidad de los hechos, sustentándolos con pruebas fehacientes y verídicas”.

El purpurado reconoció y agradeció la labor y el apoyo brindado por el Gobierno del estado, tanto en la agilización, como en la pronta liberación y traslado de los cuerpos de los sacerdotes a sus lugares de origen.

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