Continúa tradición de vestir al Niño Dios

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Carpeta de Investigación

Por: Patricia Carrasco

Vestir al Niño Dios es una gran tradición entre la población católica mexicana. Y aquí en gustos se rompen géneros. Porque el atuendo de moda cada año tiende a cambiar y en 2018, muchas personas prefieren al Niño de la Salud, el Niño de la Luz, el de la Abundancia; San Judas Tadeo, el Niño de la Fe y Trabajo, el Sagrado Corazón, San Benito, Charbel, el de la Creación, el Niño del Amor, el Príncipe de los Cielos, el Niño de las uvas, el Sanador, aunque en los últimos 9 años se ha puesto de moda los arcángeles como Gabriel, Miguel, Jofiel, Chamuel.

Colocarle la indumentaria al niño Dios es todo un arte, ya que tienes que conocer el tamaño del niño, que va desde el número 12, 15, 20, 25, 30, 40, 45 y más. Para luego comprar su ropa interior, la vestimenta, accesorios, que van desde huaraches, sombreros, coronas, cruces, y decenas más.

Para los festejos del 2 de febrero, Día de la Candelaria, miles de personas acuden diariamente a Talavera y Roldán, al mercado conocido como la Romería del Niño Dios, a comprar la ropa de las imágenes de santos o arcángeles a que más les tienen fe y amor.  Hay varios que a precios accesibles ofrecen el traje de San Juan Diego.

Claro está que hay personas más atrevidas y les encanta vestir al Niño Dios con uniformes de futbolistas, boxeadores o luchadores, por ello en una entrevista con el padre José de Jesús Aguilar Valdés, señaló que por invenciones o personas sin criterio visten al Niño quitándole su dignidad y jerarquía por ser el hijo de Dios.

ERROR VESTIR AL NIÑO DIOS DE ÁNGEL, SANTO O FUTBOLISTA

A muchos comerciantes sólo les interesa vender la ropa para las imágenes y pueden caer en el error de vestirlo como ángel o santo; pues se comete la falta de bajar al hijo de Dios, rebajarlo de su dignidad. Pues el hijo de Dios está por encima de santos, arcángeles y ángeles.

Solo basta con vestirlo de manera limpia y digna, no necesitan estrenar ropa cada año. Los comerciantes son los que difunden la idea de cambiarlo anualmente.

El director de la Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis Primada de México detalló que las imágenes para los fieles deben ser tratadas con respeto, no como muñecos o juguetes, y mucha gente viste al niño dios con la camiseta de la Selección o de su equipo favorito de futbol; otros los visten de charro.

Lo mejor, agregó Aguilar Valdés, es vestirlo con una túnica sencilla, blanca o dorada. O con alguna de sus advocaciones como el Nazareno, señor de la Misericordia, Sagrado Corazón, Cristo Rey, Jesús Buen Pastor, Cristo Sacerdote, Santo Niño de Atocha, el Niño de las Palomas.

LABORAN ARTESANOS, COSTURERAS, CARPINTEROS E INDÍGENAS

En esta actividad laboran muchos artesanos, desde las costureras, quienes hacen accesorios como guaraches, zapatos, cuneros, corazones, palomas, como los resanadores y reparadores de niños, que con sus ágiles manos hacen verdaderas obras de arte, con niños que llegan hechos añicos o en mil pedazos.

Y por supuesto los artesanos que hacen los niños Dios en distintos tamaños y formas y colores.

Margarita Rodríguez, originaria del Estado de México, quien tiene más de 30 años fabricando imágenes religiosas en bulto de resina, comentó que desde su punto de vista la tradición sigue muy viva y a ella le sorprende que los niños conozcan los nombres como, El Niño de la Suerte, la Divina Infantita que vino de Italia, el Niño Tradicional, el Niño Apiñonado; el Niño de Belén, el que venera el Papa; el Niño Clásico, el Niño de Colombia, el Niño Doctorcito. Ellos cada año fabrican a mano miles de niños de distintos tamaños y ahí los conocen por número, desde el 8 al 80.

Por ejemplo, la imagen en bulto del Niño Clásico es el número 25 y cuesta 240 pesos. El Niño de la Suerte del número 35 cuesta 280 pesos; la Divinita del número 25 cuesta 220. El más grande cuesta 450 pesos.

Miguel Ángel Vergara, quien trabaja en Creaciones Lulú, en la Plaza de los Milagros, platicó a LA PRENSA que también tiene mucha demanda el Niño de las Rosas del Tepeyac, el Niño del Ropón, el Niño de Praga. El Ángel del Buen Camino, Cautivo, Ángel Guardián, Niño de la Virtud, Divina Infantita. El Ángel de La Paz Mundial, Niño de la Virtud, Niño Protector, el Santo Papa, San Charbel, Ángel de la Creación, Ángel del Universo, del Corazón.

Explicó que los precios de la ropa varían mucho por la competencia que hay, para una imagen pequeña se puede encontrar entre 120 y 150 pesos. Los precios se mantienen en toda la temporada. Y es más grande el atuendo puede costar 220 pesos. La talla más grande es la número 50.

Por ejemplo para el Niño de la Salud se utiliza raso de seda, con tergal con hilo metálico importado. Muchos de los trajes son hechos a mano y se fabrican en México.

Sus diseños los compran personas que vienen de Puebla, Veracruz, Morelos, Guerrero y Querétaro, para revender. Mucha gente lleva la ropa y otras traen a sus hijos y ahí se los visten con la compra del vestido. Esa plaza trabaja de 8:00 de la mañana a 8:00 de la noche.

REPARA LOS NIÑOS DIOS…

En el mercado de la Romería del Niño Dios hay un artesano que hace maravillas para resanar al Niño Dios de bulto. Su nombre es Armando. A sus manos llegan niños hechos añicos, y él los deja como nuevos, con manitas, pies, ojos, nariz o boca nueva. “La gente los lleva a reparar por el cariño y devoción que le tiene a sus niños.

“Nos han traído niños a reparar que tienen más de 60 años. Para arreglar los niños se tardan entre 20 y 30 minutos. Pegan sus piezas, los detallan, luego pasa a pintura, a decoración de su carita y pestañas… y está listo, agrega don Armando, originario de Iztapalapa, quien tiene más 7 años reparado figuras religiosas, pero su familia lleva varias generaciones haciendo esta actividad artesanal.

“Hay muchos niños que no se quieren ir del puesto, ya los tenemos arreglados, se los vamos a pasar a sus dueños y se rompe el bracito, y se tiene que volver a pintar o bien le pasa al pintor, por lo que se les habla con mucho cariño para que se dejan reparar y se vayan a su hogar”.

Una reparación de un niño cuesta entre 80, 100 y 250 pesos, ello depende del tamaño y el deterioro.

FAMILIAS ENTERAS SE DEDICAN A CONSERVAR LA TRADICIÓN

Los artesanos, creativos y diseñadores de ropa mexicanos se preparan para la llegada de la Candelaria, tal es el caso de la familia Uribe, que desde hace 43 años se dedica a hacer vestidos para el Niño Dios. A la fecha cuentan con varios locales en Talavera, Centro Histórico.

En las vitrinas de su tienda se pueden observar al Niño vestido de San Judas Tadeo, el Sagrado Corazón, el de la salud, el doctor de los enfermos y el Niño de la Misericordia, por el Año de la Misericordia.

En esa empresa fabrican más de 300 mil vestidos para los niños, y trabajan todo el año para poder surtir sus pedidos.

Los precios están muy económicos, desde los 20 pesos a los 250, para todo tipo de bolsillo, desde los más económicos a los de lujo. Manejan más de 9 tamaños, del 10 al 45, pero tienen miniaturas, del 2 al 0.

Desde hace más de 45 años, Saúl Uribe Lanzagorta se dedica a la confección y venta de ropa para vestir al Niño Dios para que sea bendecido el 2 de febrero. Y aclara que no se trata sólo de hacer “la ropita” sino de ser parte de los milagros que los fieles le atribuyen a este santo.

Don Saúl confecciona cualquier tipo de vestuario que sus clientes le pidan, siempre y cuando se trate de un santo, pero que ha rechazado hacer niños futbolistas, bomberos y más recientemente “el niño del muro”, a propósito de la valla que pretende construir Donald Trump en la frontera norte de México.

“Hace poco me pidieron hacer “el niño del muro”, con sus ladrillos y su pala, no acepté hacerlo. ¿Qué es eso? Yo no juego con mi fe, yo hago la repita de cualquier santo que me pidan pero esas cosas no”, reconoció.

El empresario solicita a las nuevas generaciones no olvidar la tradición de vestir al Niño Dios, puesto que es parte de nuestra cultura y de la identidad nacional, por lo que llamó a los padres de familia, en especial a los más jóvenes a inculcar está tradición en sus hijos.

LA RELIGIOSIDAD

En entrevista, José de Jesús Aguilar expuso que el Día de la Candelaria nos recuerda que San José y la Virgen María 40 días después del nacimiento del niño, fueron al templo de Jerusalén para presentarlo con dos palomas, por ese motivo muchos fieles llevan su Niños Dios, para que sea bendecido en el templo.

El sacerdote precisó que la invención de que hasta el tercer año se puede presentar es totalmente popular, “no es obligatorio, los padrinos pueden presentarlo con la familia dueña de la imagen”. Sería bueno, dijo, que en lugar de comprarle ropa a un Niño Dios, se le comprara a un niño pobre.

Además, la festividad del 2 de febrero tiene sus orígenes en la religiosidad judía, que obligaba a la mujer que daba a luz esperar 40 días, subrayó.

Como María y José eran judíos, tuvieron que cumplir con esta orden y de esta manera presentaron al niño Jesús al templo.

“La enseñanza que nos dice la Iglesia, es que María al presentar al Niño Jesús, está presentando también la ofrenda cuya sangre va a ser purificada toda la Humanidad y es por eso que la Iglesia recuerda este acontecimiento, 40 días exactamente después de la navidad, por eso se celebra el 2 de febrero.

“Posteriormente la tradición inició con una celebración de purificación. La gente iba, se confesaba, llevaba velas para indicar que Cristo es la luz de las naciones y como vela se dice candela, de ahí viene la palabra candelaria, de donde surgen otras como candela, candelabro candil, etcétera”.

Especificó que en el caso de México, en la mayoría de las casas donde hay católicos, el Niño Dios se levanta y la gente suele llevarlo a bendecir, destacó el cura.

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