Aproximadamente el 80% de los pacientes con cáncer de mama, próstata, riñón o pulmón desarrollan metástasis ósea, y la mayoría de estos pacientes presenta dolor en los huesos.

Estudian mecanismos del dolor oncológico óseo para desarrollar nuevos fármacos

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México.- El dolor óseo está relacionado con diversas enfermedades, en general se presenta en personas con cáncer de mama, próstata, riñón o pulmón en estados avanzados, y aunque existen fármacos para tratarlo, están asociados a efectos adversos, lo que hace necesario entender cuáles son los mecanismos involucrados en este tipo de dolor con el objeto de desarrollar nuevas terapias analgésicas más eficaces y con menos efectos secundarios, indicó Juan Jiménez Andrade, de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT).

 

 

El investigador señaló que el cáncer es una de las enfermedades que afectan al hueso, aproximadamente el 80% de los pacientes con cáncer de mama, próstata, riñón o pulmón desarrollan metástasis ósea y con ello dolor óseo —el cual generalmente aumenta conforme la enfermedad progresa—, además de fracturas y anemia.

 

 

Pese a que los mecanismos relacionados con el dolor oncológico óseo no están identificados por completo, se ha avanzado al respecto. “Hace veinte años se atribuía como causa del dolor óseo a una inflamación severa y crónica, pero hoy sabemos que además del componente inflamatorio, también hay daño en las fibras nerviosas que rodean al hueso”, apuntó el especialista.

 

 

En el Laboratorio de Farmacología de la UAT Jiménez Andrade y su grupo de trabajo identificaron en ratones con cáncer la formación anormal de un conjunto de nervios alrededor del hueso que produce dolor. “Así, además del componente inflamatorio hemos descrito el componente neuropático (daños en el sistema nervioso periférico) y el neurogénico (formación de nuevas fibras nerviosas en un contexto de cáncer)”.

 

 

Uno de los aspectos que hacen del dolor oncológico tan difícil de tratar es que diversos tipos de cáncer están asociados a la destrucción de la masa ósea. Las células cancerosas activan a los osteoclastos, las células encargadas de la reabsorción ósea —proceso por el cual se elimina tejido óseo—, y al hacerlo liberan iones y sustancias ácidas que accionan a las fibras nerviosas y se genera dolor.

 

 

Hasta el momento han sido descritos cuatro componentes del dolor oncológico óseo: inflamatorio, neuropático, osteoclástico y neurogénico, explicó Juan Jiménez Andrade, ganador del Premio de Investigación 2016 de la Academia Mexicana de Ciencias en el área de ciencias naturales.

 

 

El científico centra su investigación en el dolor óseo, pero también se ha enfocado en estudiar cómo el cáncer y otras enfermedades, como diabetes mellitus, hipertensión o artritis reumatoide, generan cambios en las fibras nerviosas que llevan al dolor óseo, lo que ha posibilitado la identificación de diferentes blancos terapéuticos. “Otra de nuestras líneas de investigación consiste en evaluar el efecto analgésico de diversas moléculas en enfermedades como cáncer de hueso, artritis reumatoide y osteoartritis”, señaló.