Violencia de género y su carácter estructural

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Violencia de género y su carácter estructural

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Carpeta de Investigación

Por: Arturo R. Pansza

En México dos de cada tres mujeres de 15 años y más, que representan el 66.1%, han sufrido algún acto de violencia, tal es el caso de la emocional, sexual, económica, patrimonial, laboral, física o discriminatoria, y las entidades con mayores casos son Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Aguascalientes y Querétaro, en contraparte, los menores registros están en San Luis Potosí, Tabasco, Baja California Sur, Campeche y Chiapas.

Los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que fueron presentados a integrantes de la Comisión Especial de Delitos Cometidos por Razones de Género de la Cámara de Diputados, quienes tuvieron conocimiento de que el 49% sufrió violencia emocional y 41%, algún acto sexual. Además, una de cada tres padeció agresión económica, patrimonial o discriminación en el trabajo, y una de cada tres de violencia física.

Al dar cuenta de dicha encuesta, Adrián Franco Barrio, director general de Estadística de Gobierno, Seguridad Pública y Justicia, del INEGI, notificó que tan sólo en la Ciudad de México, ocho de cada diez mujeres sufrieron alguna vez de un acto violento, mientras que la mitad en Chiapas lo padeció. Estas agresiones ocurren en los ámbitos escolar, familiar, laboral, comunitario y de pareja.

Mencionó que el 88% del total de mujeres que sufrieron cualquier tipo de agresión en todas las situaciones, no buscaron apoyo, ni denuncia ante alguna autoridad, solamente una de cada 10 lo hizo.

Aludió que las mujeres no denuncian o buscan ayuda debido a que refieren que se trató de “algo sin importancia ni les afectó, por miedo a las consecuencias o amenazas o porque no saben cómo denunciar”.

Las entidades con más casos de violencia en el ámbito escolar son Querétaro, Jalisco, Ciudad de México, Aguascalientes y Oaxaca. A nivel nacional, una de cada cuatro mujeres sufre agresiones sexuales, emocionales y físicas.

En situación laboral, 26.6% de la población femenina la ha padecido a lo largo de su vida, y el 22.5% en los últimos 12 meses, es decir, una de cada cinco mujeres. Entre 2011 y 2016, al 12.9% de las trabajadoras les solicitaron prueba de embarazo como condición para acceder a un empleo.

La principal violencia que enfrentan las mujeres en este ámbito es la discriminación (22.1% a lo largo de su vida y 21% en los últimos 12 meses). Los estados más violentos son: Chihuahua, Coahuila, Querétaro, Baja California y Quinta Roo, en contraste, entre los de menor proporción se ubican Baja California Sur, Guerrero, Nayarit, Campeche y Chiapas.

Resulta, que a nivel comunitario cuatro de cada 10 mujeres a lo largo de su vida, han sufrido algún tipo de violencia y una de cada cuatro en los últimos 12 meses. La sexual (una de cada tres) es la principal violencia que sufren en este ámbito, seguida por la emocional y la física.

Las entidades donde se concentra más esta violencia, son Ciudad de México (seis de cada 10), Estado de México, Jalisco, Aguascalientes y Querétaro. Los menores: Oaxaca, Baja California Sur, Nayarit, Chiapas y Guerrero.

En el seno familiar, una de cada 10 mujeres padeció al menos un acto violento, exceptuando a la pareja que tiene una connotación distinta. La principal forma de violencia es la emocional (8.1% de los casos). Los agresores son hermanos, padre, madre, tíos y primos.

Se tiene conocimiento de que, en el país, cuatro de cada 10 mujeres han sido víctimas a lo largo de su relación de algún tipo de violencia por parte de la pareja, y en los últimos 12 meses, una de cada cuatro. La principal forma de agresión, respecto a la pareja, es emocional, seguida por la económica-patrimonial, física y sexual.

Las entidades donde se concentra más la violencia de parejas son: Estado de México, Ciudad de México, Aguascalientes, Jalisco y Oaxaca; los menores registros están en Baja California, Chiapas, Tamaulipas, Nuevo León y Campeche.

Además, ocho de cada 10 mujeres que sufrieron agresión de su pareja no denunciaron el hecho ni buscaron auxilio; sólo el 8.8% solicitó apoyo; 5.6% interpuso una queja, y el 5.6% denuncio y pidió ayuda.

De igual modo, 4.4 millones de mujeres mayores de 15 años han sido objeto de abuso sexual durante su infancia. Los principales agresores, la tía o tío, con uno de cada cinco casos, seguido por uno no familiar, prima o primo, desconocido, hermana o hermano, padrastro-madrastra, padre, abuela-abuelo, madre u otro.

Por lo que hace al maltrato en la atención obstétrica, el universo comprende el 32.8% de mujeres de entre 15 y 49 años.

También, 3.7 millones, es decir, el 42.8%, reportaron que el nacimiento de su hija o hijo fue por cesárea. Una de cada tres, es decir, el 33.4% de las mujeres de 15 a 49 años, sufrió algún tipo de maltrato por parte de quienes la atendieron en el parto o en el proceso.

Las entidades con mayor maltrato obstétrico son Estado de México, Ciudad de México, Tlaxcala, Morelos y Querétaro. Los menores casos se reportan en Sinaloa, Nuevo León, Chihuahua, Guerrero y Chiapas.

La directora general de Evaluación y Desarrollo Estadístico, del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Ana Laura Pineda Manríquez, aseguró que la ENDIREH es la primera encuesta destinada a medir la pobreza contra las mujeres en América Latina, y ha mostrado el carácter estructural de la violencia de género.           Este tipo de documentos revela que en la prevalencia de la violencia total (pareja u otros agresores), observada en 2008, 2011 y 2016, de seis a siete mujeres, por cada 10 han vivido por lo menos un episodio de agresión.

La ENDIREH 2016 precisa que la población femenina enfrenta barreras de género para solicitar y recibir ayuda, como prácticas discriminatorias y violentas en algunas instituciones de atención a víctimas, especialmente las de salud y de justicia.

Para Pineda Manríquez, es necesario erradicar estas prácticas, aplicar protocolos de actuación y capacitar a los servidores públicos para que las mujeres violentadas se acerquen a las instituciones y reciban la atención adecuada.

Indicó que persiste la percepción en las mujeres de que la violencia cometida en su contra, es una cuestión privada o es su culpa, lo que las detiene para solicitar ayuda a presentar una denuncia.

La ENDIREH, abundó, ha contribuido al fortalecimiento del marco normativo, sin embargo, apuntó, es fundamental que este documento contenga información a nivel regional y municipal, datos de la violencia en un contexto de separación o divorcio; la que sufren las mujeres con discapacidad, migrantes e indígenas; información sobre los agresores; el costo de la violencia, y datos respecto al acceso a la procuración e impartición de justicia.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Especial de Delitos cometidos por Razones de Género de la Cámara de Diputados, Maricela Contreras Julián, de la bancada de Morena, expuso que el “panorama no es nada alentador, porque se tienen agresiones, representadas por el feminicidio, desapariciones, violaciones, abusos sexuales, torturas, mutilaciones, la violencia política y obstétrica”.

Refirió que la encuesta busca visibilizar lo que sucede con la violencia contra las mujeres, a la vez que reconoció que a pesar de todos los esfuerzos que se han hecho durante décadas, “no hemos logrado que se modifique la cultura o el chip que normaliza la violencia contra las mujeres y que incluso la justifica”.

Señaló que la violencia de género es una de las peores trabas que impide el pleno goce de los derechos de las mujeres y también frena el desarrollo del país. “Las implicaciones de la violencia hacia las mujeres no solamente son en el cuerpo de la mujer, sino todo lo que eso implica”.

Argumentó que las leyes no se aplican y, en muchos casos, las políticas no dan los resultados que se esperan; incluso, “se han creado instituciones que han costado trabajo pero no dan resultados o no son de contundencia ante los temas de violencia”.

Detalló que no hay localidad, ni comunidad, municipio o estado donde la violencia contra las mujeres no esté presente, porque “no es un asunto de quién gobierne o de qué partido represente, porque estas agresiones están presentes en todas entidades y los rincones más alejados”.

Hace 10 años, añadió, los resultados de la ENDIREH señalaban que entre las mujeres mayores de 15 años, 67 de cada 100 sufrían algún tipo de violencia; la misma encuesta de 2016, afirma que es el 66 por ciento, por lo que se está muy lejos de alcanzar la meta de reducir las agresiones.

Por su parte, la diputada priísta Liliana Ivette Madrigal Méndez destacó la importancia de conocer estos datos, que servirán para emprender reformas. No obstante, dijo, se requiere un mapa de los feminicidios y de violencia de género, en donde se concentren datos de cuántas carpetas de investigación que se inician concluyen en una sentencia.

Recordó que en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2018, se logró aumentar los recursos destinados para combatir la violencia de género y fomentar la igualdad entre hombres y mujeres. Se contempla una bolsa de 47 mil 918 millones de pesos, lo que es el 67 por ciento más que en 2017 y un 71 por ciento superior al del 2016.

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