Peregrinar, proceso de transformación, sacrificio y conversión: Sacerdote

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Peregrinar, proceso de transformación, sacrificio y conversión: Sacerdote

  • La Prensa
  • en México

Por: Genoveva Ortiz

Ante la llegada de miles de peregrinos a la Basílica de Guadalupe este 12 de diciembre, la Iglesia Católica llamó a la feligresía a conocer el verdadero significado de la peregrinación, como un proceso de transformación, que supone un sacrificio para purificar el corazón y vivir una conversión.

En el marco del 486 Aniversario de las Apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac, el padre Eric Contreras señaló que peregrinar es un llamado a la conversión y la transformación verdadera.

Peregrinar supone un sacrificio, en el que acudimos a un encuentro, con sentimientos de vacío espiritual, para regresar satisfechos y con una misión orientada, para la búsqueda de cosas, en sintonía con el Evangelio, que nos beneficien, indicó el padre Contreras.

“Para esto, debemos prepararnos lo mejor posible, a través de una confesión correcta, a fin de tener una purificación del corazón y una conversión; de esa manera, podremos identificar los beneficios que obtendremos de nuestro peregrinaje, a través de la presencia de Dios, la Virgen Santísima o un santo. Peregrinar es un llamado a la conversión”, expresó.

Señaló que la palabra “peregrinar” proviene de la composición latina sacrum facere, que significa “hacer sagrado”; comúnmente está asociada al sacrificio y al andar de una persona que va a encontrarse con los elementos vitales, para construirse y desenvolverse; en ese caminar, experimenta algunos vacíos que necesitará llenar.

En sentido antropológico, lo vemos como un recorrido a la luz de la fe, conscientes nuestra finitud, hacia un encuentro definitivo con el Señor, explicó el padre Eric Contreras Reyes, Vicario del Santuario del Santo Sepulcro, en Iztapalapa.

El también Asesor Espiritual del Comité Organizador de Semana Santa en Iztapalapa, señaló que la peregrinación es importante para la vivencia de la fe, aunque no es indispensable ni fundamental; “lo que sí es relevante –dijo– es que a través de esta experiencia nos podamos sentir llamados, y acercarnos a ese lugar sagrado dedicado a Dios, o a alguno de los santos, para poder tener un encuentro más profundo. Cuando se trata de la Santísima Virgen de Guadalupe, sabemos que vamos a un encuentro directo con el Señor a través de su Madre”.

Refirió que comúnmente las personas peregrinan de dos formas: “la primera, al encaminarnos cada ocho días a nuestra parroquia para participar de la Santa Misa; y la segunda, cuando nos desplazamos, no por diversión o placer, hacia un lugar específico, en una travesía laboriosa, planeada anticipadamente, ya sea en transporte o a pie; si el recorrido es de días, tendremos que tomar las provisiones necesarias. Se trata de algo fuera de la rutina que nos traerá beneficios espirituales”.

El padre Eric Contreras agregó que, para hacer una peregrinación, se debe tener claro el motivo y lugar, a fin de sentirse plenamente identificado y darle un sentido a todo ese esfuerzo; es decir, que deba considerar si el caminar se dirigirá hacia un recinto mariano, hacia un santuario con una representación de Nuestro Señor Jesucristo o hacia algún lugar donde se venere algún santo;

“Enseguida, debemos organizarnos para conseguir los recursos económicos y materiales para nuestro recorrido, conscientes de que nuestro estado de salud sea bueno, tomar las precauciones necesarias, como abrigo y alimentación. Participar en total despojo de comodidades es fundamental para estar en sintonía con Cristo humilde, que se acerca a nosotros”, apuntó.

Peregrinar, indicó, no significa solo irle a pedir a Dios, sino llevar un compromiso de transformación interna, pedir su ayuda para perdonar o para reparar algún agravio.

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